El proceso constituyente retos y desafíos (II)

La unidad es la construcción de un proceso en transición a una historia nueva de la sociedad colombiana. En esa transición está la construcción de una nueva Colombia o preferir continuar con lo mismo, y en manos de la clase dominante excluyente, autoritaria, y antidemocrática.

Marcha campesina-2

Rubiel Vargas Quintero

El proceso constituyente se presenta como dimensión revolucionaria, como acto fundamental de innovación, de creación, es un proceso que no se detiene, que se resiste a ser encerrado, es ilimitado. Guarda siempre relación con sujetos con capacidad de construir una nueva lectura de las necesidades políticas y sociales, de valoraciones históricas de la humanidad. Es una lectura que se aborda desde un tiempo real y un espacio novedosos y pensando a futuro en la transición de una trasformación social profunda y democrática.

La potencia constituyente

La potencia constituyente es la fuerza y el poder con que cuenta el trabajo de masas en un sector determinado, en un grupo social, un territorio o en un período de transición, especialmente en un determinado espacio, para ganar en la correlación de fuerzas, para influir en determinados temas en sectores atrasados o en el desarrollo de determinados hechos políticos y sociales. En términos concretos se puede definir en dos sentidos:

I) para algunos sectores avanzados la entienden dentro de la maquinaria jurídica, como constituyente constituido, como democracia participativa, que se encierra en una mistificación política. La emancipación política la trabajan en términos de igualdad ante la ley, de libertades individuales, y del reconocimiento de derechos como virtudes democráticas de la sociedad. Manteniendo lo establecido, la fijación institucional, lo instituido en el pasado, sin ningún grado de movilidad y creatividad política.

Para otra parte de la sociedad se entiende como, II) La potencia que se ubica en la práctica social, en las tendencias políticas, que se desarrolla en el proceso de la resistencia, de la lucha por una democracia radical como potencia, de las luchas que las subjetividades, los movimientos sociales y populares se nutren producto de sus propias experiencias. La expresión social es una estructura dinámica, que se construye en diferentes grados de organización, grados de conciencia materializados entre la lucha social y la lucha política, de compromiso de alianzas y de unidad con sus luchas comunes.

Es una relación entre las acciones colectivas, obreras y populares, las subjetividades, y la concepción de un nuevo Estado, en el marco del proceso creativo de lo político. Para dar un paso hacia la transición de un nuevo poder de los excluidos. El proceso constituyente es la subjetividad, social y política, de esta radical transformación del mundo de la vida.

Las potencialidades

Las características de la potencia, aquí no se van a tratar de manera exhaustiva, sino desde el punto de vista de la teoría del proceso constituyente. Es el centro de una dinámica histórica de alternativas y luchas, se trata de aclarar aquellas características de las subjetividades que se contraponen a todo aquello fijado en las instituciones del estado.

Una primera característica, es la creatividad contra lo fijado, el límite. La potencia del poder constituyente es definida por la ilimitación de sus planteamientos, por su creatividad de la lucha organizada, de la movilización de masas hacia un proceso constituyente.

Una segunda, es el procedimiento-proceso, contra lo coyuntural y de la máquina constitucional. Esta determinación no requiere el análisis exclusivo en el terreno jurídico, sino que a través de su experiencia de lucha, de su construcción desde abajo, de sus puntos comunes de intereses, acuerdos y relaciones, que se construyen en una expansión continua de actividades, que se interpreta y se desarrolla en movimiento, no solo en lo jurídico, sino en lo social y político. Se torna en potencia, fuerza, y poder. Ella disuelve el mito constitutivo del contrato.

Tercera, la igualdad real contra el privilegio. La igualdad no se presenta como un derecho inalienable, como una declaración de un derecho formal, uniforme, sino en una situación concreta. La potencia va más allá, toma la diversidad, toma lugares de enlace y expansión, en la riqueza de los grupos sociales, en su infinita expresión de fuerza creativa como condición material de la igualdad en la diversidad libre y creativa, es una oposición al privilegio. Aquí el privilegio no puede darse porque es contradictorio a esa libertad que se desarrolla entre sujetos iguales.

Cuarta y última, la unidad de lo diverso contra la clase dominante, la unidad es la expresión viva, como dice Álvaro García Linera, “es la potencia plebeya”, es la articulación en la cual las subjetividades se componen como esencia productiva de lo nuevo, lo rico en experiencias y lo potente. La unidad es la construcción de un proceso en transición a una historia nueva de la sociedad colombiana. En esa transición está la construcción de una nueva Colombia o preferir continuar con lo mismo, y en manos de la clase dominante excluyente, autoritaria, y antidemocrática.

Por último, se debe establecer una hoja de ruta siguiendo las fechas del bicentenario de la independencia: el año pasado (2015) fue el bicentenario de la Carta de Jamaica. El 7 de agosto de 2019, son los 200 años de la Batalla de Boyacá que produjo la independencia política de Colombia y en diciembre de 2024 es el bicentenario de la batalla de Ayacucho donde fue derrotado el imperio español en Nuestra América.

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