En la OEA, Almagro se estrella contra la diplomacia venezolana

El secretario general del organismo regional fracasó en su intento por imponer la Carta Democrática al gobierno bolivariano de Venezuela y expulsar al país de ese foro regional, por cuenta de Washington

Delcy Rodríguez, canciller venezolana.

Delcy Rodríguez, canciller venezolana.

Alberto Acevedo

En las últimas semanas, las cosas no resultaron bien para el secretario general de la Organización de Estados Americanos, OEA, Luis Almagro, en su empeño por sancionar al gobierno bolivariano de Venezuela y aislarlo de la comunidad latinoamericana de naciones.

Almagro convocó el 31 de mayo una reunión del Consejo Permanente para invocar la Carta Democrática contra Venezuela y expulsarla de la OEA. El embajador de Venezuela ante ese organismo, Bernardo Álvarez, consiguió realizar una reunión previa y logró que 32 de los 34 países miembros aprobaran un simple llamado al diálogo entre el gobierno del país suramericano y la oposición de derecha.

El 14 de junio, en otra cumbre convocada por la República Dominicana, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se reúne con la canciller Delcy Rodríguez y desautoriza a Almagro, afirmando que “en este momento, es más constructivo dialogar que aislar”.

Tradicionalmente, Washington ha utilizado organismos de fachada como la OEA, para imponer su política de dominación en América Latina. Pero la diplomacia, por estos días presenta sorpresas y demuestra que una cosa son estas organizaciones pantalla, y otra los países convocados por ellas.

Que la OEA pida perdón

El mismo día en que se celebró la reunión en la Republica Dominicana, Venezuela fue elegida Miembro Especial del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas.

En la reunión de la República Dominicana, además, el presidente anfitrión, Danilo Medina, dijo que la OEA debe pedir perdón por su papel facilitador de la intervención norteamericana en su país, en 1965. Propuso el mandatario también, que sea Unasur y no la OEA, la que garantice el diálogo en Venezuela. Los asistentes recibieron con un estruendoso aplauso la posición valiente del gobernante dominicano.

Estados Unidos venía buscando un escenario favorable para atacar a Venezuela y se estrelló contra la firmeza y contundencia de la canciller Delcy Rodríguez, quien reclamó respeto por la soberanía venezolana. La correlación de fuerzas obligó al secretario de Estado, Kerry, a darle la espalda a su agente Almagro y reunirse con la diplomática venezolana en busca de un acercamiento.

En ese escenario, la representación de Nicaragua propuso apartar a Almagro del cargo de Secretario General, a tiempo que la corporación admitía una proposición venezolana, en el sentido de que el Consejo Permanente examine las actuaciones de su representante.

Salida negociada

En lo que sin duda es una doble derrota para Luis Almagro, la OEA aceptó una propuesta de Venezuela, para que el Consejo Permanente se reuniera el 21 de junio con los expresidentes Rodríguez Zapatero, de España, Martín Torrijos, de Panamá y Leonel Fernández, de República Dominicana, por iniciativa de Unasur para impulsar una salida política negociada a la crisis venezolana.

En otro escenario diplomático, los países del Alba y los de Caricom, que también sesionaron por esos días, volvieron a mostrarse como bloques solidos de integración regional, que compartieron el discurso de Venezuela de defender su soberanía nacional frente a una evidente conspiración de la derecha internacional.

En ese escenario, el presidente de Bolivia, Evo Morales, insinuó que de continuar la política intervencionista, Bolivia pensaría en retirarse de la OEA. El Consejo Permanente del organismo regional, debería tomar en serio esta situación.

Entre tanto, la derecha no da su brazo a torcer en sus planes desestabilizadores contra la revolución bolivariana. El líder de la oposición en Venezuela, Henrique Capriles Radonsky inicio una gira por los países del Mercosur, exceptuando a Uruguay, buscando apoyos para una intervención extranjera en los asuntos internos venezolanos.

El líder de la MUD planteó a los gobernantes que lo recibieron, que su objetivo principal es buscar que un plebiscito revocatorio en Venezuela se cumpla antes del 10 de enero. De acuerdo a la constitución nacional, hasta esa fecha, que marca la mitad del mandato presidencial, si el referendo revocatorio es adverso al presidente Maduro, este tendría que renunciar y se convoca a nuevas elecciones. Si el referendo se produce después de esta fecha, con el mismo resultado, Maduro podrá nombrar a su vicepresidente.

Pero tampoco esta estrategia funcionó cabalmente, salvo un eventual apoyo del presidente Macri de Argentina, en términos que nunca trascendieron.

De otra parte, se supo que la inteligencia militar norteamericana se encuentra ‘decepcionada’ por la falta de cohesión y capacidad de la oposición venezolana.

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