Celebran retorno de campos petroleros a Ecopetrol

Desde hace cinco años trabajadores y comunidades exigían a la estatal petrolera la operación directa de los pozos en manos de Pacific Rubiales. Al país entrarán cuatro billones de pesos anuales solo por la producción de uno de esos campos. Travesía por el patrimonio y la soberanía

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Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

Un mitin de trabajadores y sindicatos en Bogotá frente a las instalaciones de Ecopetrol, y dos actos protocolarios en Campo Rubiales, en el Meta, fueron el inicio de un periodo en el que la estatal petrolera operará directamente tres campos que por años estuvieron en manos de transnacionales: Campo Rubiales y Campo Pirirí en el departamento del Meta, y Campo Cusiana en Casanare. Los dos primeros manejados por Pacific Rubiales y el segundo por la British Petroleum, BP, y Equión. El casanareño produce ocho mil barriles de crudo diarios y Rubiales, 135 mil.

El acto de Bogotá se realizó el pasado 28 de junio, con asistencia de 200 personas en las que se destacaron los dirigentes de la Unión Sindical Obrera, USO, líderes de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, y congresistas como Jorge Enrique Robledo del Polo Democrático y Ángela Robledo del Partido Verde.

El evento fue festivo por haber sido el punto culminante o el triunfo de un proceso que había iniciado el sindicato hace cinco años, cuando a través de la sensibilización a trabajadores, comunidades y fuerzas sociales del Meta, hicieron causa común para exigir al Gobierno nacional y a la dirección de la Ecopetrol no reanudar los contratos con esas empresas extranjeras. Fue una larga y compleja travesía que contó con el apoyo de algunos partidos políticos y autoridades locales y regionales, y que dio sus primeros resultados hace un año cuando el Gobierno nacional y la junta directiva de Ecopetrol aceptaron la operación directa de los campos.

Campo Rubiales

Los otros eventos se llevaron a cabo el 30 de junio y el primero de julio pasados, con actos políticos, culturales y deportivos. En estos participaron el sindicato, las comunidades y la administración de Ecopetrol.

La ceremonia de la empresa fue el 30 en la noche, en la que hizo recibo de la operación del campo a la transnacional. Al día siguiente, en otro acto participó el Ministro de Minas, el director de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, el Presidente de Ecopetrol y la dirección de la USO.

Los campos que retornan estuvieron por más de 20 años en manos del capital privado, pero tienen una vida útil de más de 20, por lo que la USO expresa que deben servir para que el país tenga soportes económicos en varios proyectos de desarrollo.

“Esto tiene doble sentido para los colombianos: uno, recuperar la soberanía de un extenso territorio que tenía bajo su control la transnacional Pacific Rubiales en el Meta, y dos, que las utilidades de los miles de barriles de crudo que antes iban a los bolsillos de la multinacional, cerca de cuatro billones de pesos al año sólo de Campo Rubiales, pasan a Ecopetrol, lo que dará más ingresos al Gobierno central para inversión social”, dijo Héctor Vaca, dirigente nacional de la USO y protagonista del mitin.

Mejoras laborales

Los trabajadores también esperan que con el cambio de operador se mejoren las relaciones obrero-patronales, ya que las empresas extranjeras no permitían la entrada de los dirigentes sindicales de la USO a hablar con los obreros, quienes sufren graves violaciones a sus derechos laborales y de asociación. “Ecopetrol ha manifestado su disposición a que las cosas cambien y esperamos que cuando salga la empresa operadora por fin podamos realizar de manera adecuada nuestro libre ejercicio de acción sindical”, expresó Héctor Vaca.

Sin embargo, el hecho de asumir la operación del 100% de estos pozos se contradice con las decisiones de la junta directiva de la empresa en el sentido de buscar la venta de activos. Ante esto el dirigente sindical argumenta:

“Desafortunadamente las políticas nuestras no están trazadas por colombianos sino por organismos internacionales que están interesados en sacar al Estado de toda la actividad estratégica y rentable en la economía del país. En nuestro caso iniciaron con la privatización de Isagén, continúan con la venta de la Empresa de Teléfonos de Bogotá, ETB, y siguen con Ecopetrol. Pero a esta última la venderán de manera distinta, no como un total, la han dividido en filiales para ir vendiéndola por pedacitos, para ir dejándonos solo la fachada y entregando lo sustancial: la exploración, la petroquímica, el transporte y la refinación. Por eso la USO dará la pelea contra esta administración en cabeza de Juan Carlos Echeverry, y lo haremos con el apoyo de diferentes sectores del país”, comenta de manera categórica Vaca.

Alegría incompleta

Para la USO, los ganadores con la decisión de la empresa son tres: los trabajadores que laboran directamente para la empresa en esta área, ya sean directos o a través de contratistas, porque hay que aplicarles la extensión de los beneficios de la convención colectiva existente. También gana el país ya que las regalías aumentan del 20 al 32%, y la empresa y la nación que tendrán 65 mil barriles más por día.

El presidente de la USO, César Loza, también habló sobre los beneficios de la decisión: “Lo mismo pasa en Tauramena, Casanare, porque desde el 5 de julio asumió Ecopetrol la operación de los campos petroleros que estaban en manos de Equión, lo que representa alrededor de 20 mil barriles diarios. Por eso consideramos que la lucha del sindicato con las comunidades dio resultados para favorecer a la estatal petrolera”.

No obstante, Loza dice que se debe estar alerta ante las decisiones contrarias que toma el Gobierno nacional y la dirección de la empresa. Lo comenta por las intenciones manifiestas de vender 20 campos menores de Ecopetrol: “Son campos en el Magdalena Medio y en otras partes como el Huila y el sur del país. También nos oponemos a la decisión del Presidente de Ecopetrol y el consejo de ministros de vender Propilco. Es una empresa estratégica”.

Reclaman inversión

En el evento del primero de julio en Campo Rubiales, ante los altos ejecutivos del Gobierno nacional y de Ecopetrol, el sindicato reconoció como acertada la decisión de la empresa, pero planteó la necesidad de tener en cuenta las peticiones de las comunidades dado el grado de pobreza y abandono de estas alrededor del campo petrolero.

“No es justo que después de más de 20 años de explotación petrolera ni siquiera tengan vías de acceso ni agua potable. Ante esto, la empresa se comprometió a gestionar para garantizar el suministro de agua, a vincular el 100% de la mano de obra no calificada a personal de la región y ayudar con mejorar la infraestructura vial. Sólo pedimos la intervención del Estado en esa región”, concluyó el presidente de la USO, César Loza.

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