Elecciones en España: El bipartidismo se recupera

El Partido Popular, de orientación conservadora neoliberal, ganó las elecciones generales del 26 de junio pasado, después de que en siete meses anteriores no pudo formar gobierno, por el rechazo que genera la figura de su líder, Mariano Rajoy

Aspecto de la participación de los ciudadanos y sus líderes, en las elecciones de junio pasado en España.

Aspecto de la participación de los ciudadanos y sus líderes, en las elecciones de junio pasado en España.

Ricardo Arenales

Probablemente, la situación política que se dio en España, a partir de las elecciones del pasado 20 de diciembre, se repita de nuevo, tras la jornada electoral del 26 de junio. El conservador Partido Popular, que lidera Mariano Rajoy, se mantiene como primera fuerza política del país ibérico, y se recuperó al conseguir 137 escaños parlamentarios, 14 más de los alcanzados en diciembre, pero lejos todavía de los 176 necesarios para que tenga la mayoría suficiente para conformar nuevo gobierno.

En estas condiciones, deberá iniciar de nuevo una ronda de conversaciones y ofrecimientos hacia otras organizaciones políticas afines, o que sirvan el papel de títeres de su política de ajuste fiscal, que golpea a los sectores obreros y populares de ese país.

Su aliado ideal, sería el Partido Obrero Socialista Español, PSOE, liderado por Pedro Sánchez, que obtuvo el segundo lugar en las preferencias electorales, y que en periodos anteriores fue aliado del PP, y de hecho se alternó en el poder, configurando ambas formaciones políticas el bipartidismo español.

Pero el PSOE, presionado por la circunstancia del surgimiento de nuevas formaciones políticas, que intentan capitalizar el voto popular, sobre todo de sectores obreros y populares a los que los socialistas españoles dieron la espalda, intenta renovarse y ha dicho, hasta ahora, que se deslinda de la política antipopular del PP y no respaldaría un nuevo mandato de Rajoy.

Los conservadores en el gobierno, podrían contar con el respaldo de Ciudadanos, formación de centro derecha que se colocó en el cuarto lugar en la votación, pero sumadas las dos facciones parlamentarias, no alcanzarían para integrar nuevo gobierno.

Oportunidad para la izquierda

Como se sabe, la constitución política española establece un tipo de elección de tipo parlamentario para escoger al jefe de gobierno, y encarga de ello al partido que haya alcanzado el mayor número de escaños parlamentarios, en este caso el PP. Rajoy, a la cabeza de su partido, fue incapaz de conseguir una coalición que le permitiera conseguir este objetivo, en el tiempo transcurrido desde las elecciones de diciembre pasado hasta ahora. En esta ocasión, ha vuelto a tocar puertas en otras formaciones políticas, pero nadie le quiere abrir. El desgaste y desprestigio de la figura de Rajoy es un fardo que nadie quiere echarse sobre sus espaldas.

Pese a esas mayorías, en las que puede confluir la derecha, lo cierto es que el bipartidismo ha sido herido en sus entrañas, y desde las vigorosas movilizaciones de los indignados, dos o tres años antes, han surgido nuevas formaciones políticas como Podemos, que disputan el escenario político.

No obstante, en los últimos dos años, esas movilizaciones populares descendieron, y ese fenómeno influyó, seguramente, en los resultados electorales. Con excepción del PP, las demás formaciones políticas perdieron votos. El caso más emblemático es el de Unidos Podemos, una coalición de fuerzas de izquierda, que en estas elecciones de junio perdió 1.089.760 votos con relación a la consulta de diciembre.

La lección parece ser que sin movilización popular no hay cambio social. Varias organizaciones políticas de izquierda bajaron la guardia, mientras la derecha fue capaz de movilizar a su tropa. Ante la reedición de la crisis del primer semestre, si fracasa de nuevo Rajoy en su intento de permanecer en el poder, habría un nuevo chance para las fuerzas de izquierda, que deberían hacer un gran esfuerzo por superar posiciones de grupo. Si ello fracasa, se repetirían nuevamente unas elecciones, en procura de una tercería exitosa.

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