El 15 de julio, jornada por la paz

La jornada cuenta con el más amplio respaldo de organizaciones democráticas y populares, además de personalidades de la vida nacional, en un especial momento histórico de la vida nacional, cuando está en cuenta regresiva el acuerdo final entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP.

Movilización del 9 de abril de 2015. Foto archivo.

Movilización del 9 de abril de 2015. Foto archivo.

Editorial del Semanario VOZ

El próximo viernes 15 de julio está convocada la gran jornada nacional por el respaldo al proceso de diálogo de La Habana en su firma final y definitiva; por sí a la paz; y la exigencia de iniciar la fase pública de diálogo entre el Gobierno Nacional y el Ejército de Liberación Nacional.

La convocatoria a la importante jornada a nivel nacional y departamental está respaldada por Frente Amplio por la Paz – Cumbre Agraria Étnica y Popular – Clamor Social por la Paz – Redepaz – Paz Completa – Marcha Patriótica – Un Millón de Mujeres de Paz – Unión Patriótica – Congreso de los Pueblos – Mesa Interreligiosa – Partido Comunista Colombiano – Juventud Comunista Colombiana – Fuerza Común – Iglesia Presbiteriana de Colombia – Teusaquillo Territorio de Paz – Poder Ciudadano – Colombia Vital – Redunipaz Nodo Centro – Progresistas – Vamos por los Derechos – Colombianas y Colombianos por la Paz – Artistas por la Paz – Coordinadora Socialista – Anzorc – Carlos Lozano Guillén – Piedad Córdoba – Gloria Inés Ramírez – Imelda Daza – Aída Avella – Gloria Flórez – Iván Cepeda – Alirio Uribe – siguen más firmas.

La jornada cuenta con el más amplio respaldo de organizaciones democráticas y populares, además de personalidades de la vida nacional, en un especial momento histórico de la vida nacional, cuando está en cuenta regresiva el acuerdo final entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP. La reciente firma sobre cese bilateral y definitivo de fuegos, dejación de armas y garantías para la actividad política y fin del paramilitarismo y mecanismo de refrendación, hizo renacer en el país el optimismo por la paz democrática tal y como lo revelan las más recientes encuestas nacionales.

En este sentido, la jornada del 15 de julio significa un firme y decidido apoyo de los amigos de la paz en todo el país por los acuerdos con todas las insurgencias y el repudio a la extrema derecha provocadora que busca obstaculizar el camino hacia la paz estable y duradera. Esta pretende incendiar el país con la confrontación armada. Si algo está demostrando el proceso de La Habana es que la salida militar del conflicto fracasó y que la única alternativa está en el terreno del diálogo y de los acuerdos democráticos.

Es la paz que anhelan los colombianos con el fortalecimiento de la democracia y de las condiciones sociales de vida de la gran mayoría de la población. En esta dirección, están en contravía las políticas neoliberales y capitalistas del gobierno de Juan Manuel Santos que pregona la paz en el exterior, pero en Colombia implementa medidas en favor del gran capital y de las transnacionales en contravía de los acuerdos de La Habana.

Lo recordaba hace pocos días Timoleón Jiménez cuando criticaba la ley de Zidres y el Código de Policía que desconoce los acuerdos en los temas agrarios y de participación política con las FARC. Por esta razón, la jornada del 15 de julio para nada implica respaldo al Gobierno de Santos, es el espaldarazo popular a la paz, a los diálogos y a la salida política del conflicto colombiano.

Algunas personas, unas de mala fe, otras por ingenuidad, quieren desviar el centro del debate sobre la perspectiva democrática y social en el posacuerdo, con la afirmación que “Sin FARC-EP no habrá Uribe” como si la extrema derecha existiera como reacción a la lucha armada guerrillera. Precisamente la violencia de la clase dominante es uno de las causas históricas del conflicto, más allá de las personas que al fin y al cabo representan a una clase y a una posición reaccionaria y agresiva.

Antes de Uribe hubo otros iguales o peores y si no se dan las transformaciones estructurales en el futuro sobre la base de la unidad popular, pues habrá el terreno abonado para Uribe Vélez y otros que vendrán después. Será la dinámica de la lucha de clases, el nivel de la unidad y de la correlación de fuerzas la que determinará las condiciones para un nuevo poder democrático y popular. En este sentido son favorables los acuerdos de La Habana y lo serán los que se logren con el ELN. No cabe la menor duda.

Por ahora todos a la calle a celebrar la jornada del 15 de julio, con espíritu amplio, democrático y de unidad.

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