Cumbre de la OTAN: Peligrosa provocación contra Rusia

En la más reciente reunión de los países miembros de alianza atlántica, el organismo de cooperación militar dispuso el traslado de cuatro batallones cerca a la frontera rusa, en aguas del Mar Báltico. Occidente rompe el equilibrio militar en la zona y reedita la ‘guerra fría’

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Alberto Acevedo

En Varsovia, capital de la antigua ex república socialista de Polonia, los días 8 y 9 de julio, se dieron cita los jefes de Estado y de gobierno de las 28 naciones que integran la Organización del Tratado Atlántico Norte, OTAN. El objetivo de la reunión, considerada la más importante de la coalición militar después de la caída de los países del campo socialista y la finalización de la ‘guerra fría’, es redefinir la estrategia de la OTAN en el Este de Europa y en el flanco sur, en el Mediterráneo, ante el avance de grupos extremistas como el Estado Islámico.

La medida más importante adoptada por la Alianza Atlántica, ha sido un fortalecimiento militar sin precedentes en la frontera rusa, al tomar la decisión de trasladar cuatro batallones militares, con unos cuatro mil hombres, dotados de sofisticado armamento, que serán desplegados en los llamados países bálticos: Letonia, Lituania y Estonia, y en Polonia. Las nuevas guarniciones, se suman a las casi 40 mil unidades de tropas de la OTAN, que en forma rotativa se trasladan por los países citados.

Otro ingrediente que se suma al clima de tensión que se viene incrementando, es la confirmación, el año pasado, de que en Rumania se instaló el primero de tres dispositivos para un escudo antimisiles, que coloca a Rumania en el mapa de agresiones contra sus vecinos del antiguo bloque socialista de Europa Oriental, al tiempo que Canadá, socio principal de la OTAN, anunció el envío de mil militares a la región báltica.

La OTAN planteó también la creación de fuerzas especiales en Irak y examinó los atentados de los últimos meses en Turquía, Francia y Bélgica, todos estos hechos en la intención de diseñar una estrategia más agresiva contra lo que Occidente denomina el terrorismo internacional.

Belicosidad

Pero el plato fuerte de la reunión fue el despliegue militar en el Báltico, presentado por los medios como una reacción ante el conflicto ruso-ucraniano, iniciado en febrero de 2014, que se precipitó sin que los países europeos, sumidos en su propia crisis financiera, hubieran intentado siquiera impedirlo.

Otra señal de belicosidad contra el antiguo país de los sóviets, ha sido el reciente nombramiento de Rose Gottmoeller, una especialista en asuntos rusos, como secretario general adjunto de la OTAN. Esta mujer se venía desempeñando como subsecretario adjunto de Estado de los Estados Unidos para el Control de Armas y Seguridad Internacional, donde se destacó como vocera de los intereses de la poderosa industria armamentista norteamericana.

La reacción rusa no se ha hecho esperar. Moscú acusó a la OTAN de empujar a Rusia a una frenética carrera armamentista y romper el equilibrio militar vigente tras la caída de la URSS en 1991. El presidente Vladimir Putin denunció la realización de maniobras militares de la OTAN, la semana pasada, en aguas del Mar Negro, que constituyen una provocación contra Rusia y atentan contra la seguridad nacional en sus fronteras. El mandatario advirtió que su nación responderá de “manera adecuada” a los retos que plantea semejante escalada militar.

Acto de agresión

Por su parte, el embajador ruso ante la Alianza Atlántica, Alexandr Grushko, advirtió el pasado mes de abril, que las potencias occidentales no deben aumentar su presencia militar en la región del Mar Negro sin que esto acarree consecuencias peligrosas.

“El régimen de la Convención de Montreux debe permanecer inalterable, es uno de los acuerdos internacionales claros para garantizar la estabilidad y la seguridad regional; partimos de que no se debe emprender ningún intento de cambiar este régimen para posibilitar la presencia de potencias fuera de la región en el Mar Negro, precisó Grushko.

Analistas como el profesor Oleg Weaver, de la cátedra de política internacional de la Universidad de Copenhague, asegura que la instalación de un escudo antimisiles sobre la frontera rusa, “solo puede ser considerado como un acto de agresión”. El refuerzo de tropas de la OTAN en la zona, el aumento del número de armamentos y equipos militares y de buques de guerra en el Mar Báltico, es cuando menos un “trato irrespetuoso” contra Rusia, país que no está amenazando a nadie, puntualizó el profesor Weaver.

Existen acuerdos firmados entre Rusia y la OTAN, que llaman a reducir tropas en la zona y obligan a la OTAN a no desplegar más efectivos en los países del Este. Lo que ahora sucede es una violación de estos acuerdos, y la presencia de tropas de los países occidentales en el Báltico es una reedición de la ‘guerra fría’ que incita a Rusia a una reacción militar, en la que la confrontación directa está a un paso.

Comments are closed.