El Partido Comunista Colombiano y la cultura

La presencia de la cultura en el Partido Comunista Colombiano, a lo largo de sus ocho largas décadas de heroica existencia, a sido santo y seña permanente de sus postulados, que lo engrandece y lo hace digno de admiración y respeto perennes.

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José Luis Díaz-Granados

Desde su fundación, el 17 de julio de 1930, el Partido Comunista Colombiano ha otorgado especial importancia al aspecto cultural, consciente de que esta identidad, junto con el saber y la educación, están incorporados a la substancia misma de la vida del ser humano en una sociedad socialista.

En el germen de todo partido o movimiento revolucionario está implícita la cultura, las manifestaciones del arte, la literatura, la historia, las ciencias sociales y el conocimiento en todas sus facetas.

En la década del 20, cuando aparecen en Colombia los primeros movimientos de orientación marxista, nacidos bajo el entusiasmo colectivo de la Gran Revolución Socialista de Octubre, liderada por Lenin y los bolcheviques en Rusia, la naciente clase obrera junto con puñados de campesinos, comienza a agruparse en su lucha contra la oscurantista hegemonía conservadora, orientados por un grupo de intelectuales que ya han asimilado con amplitud las lecturas de Marx, Engels y Lenin, con el pensamiento puesto en nuestra particular geografía.

Fue así como nació el primer grupo comunista en Bogotá en 1922, orientado por el joven cronista Luis Tejada, muerto prematuramente en 1924, quien tuvo la lucidez de comprender a cabalidad la necesidad de cambiar el sistema imperante por una sociedad sin clases bajo el liderazgo del pueblo. En el terreno literario, Tejada, atacó con virulencia las antiguallas líricas de los poetas parnasianos pasados de moda y elogió a los modernistas.

Una noche de bohemia, en el Café Windsor del centro de Bogotá, presentó a un adolescente iconoclasta llamado Luis Vidales, exclamando: “¡Carajo! Todo el mundo a quitarse el sombrero porque acaba de nacer un poeta de verdad”. Y el precoz poeta de Calarcá comenzó a leer unos versos irreverentes e imaginativos, carentes de rima y métrica, que lo consagraron como “el único poeta colombiano que estuvo a la altura de su tiempo”, al decir del maestro Eduardo Carranza. Esos versos se publicaron en 1926 con el título de Suenan timbres. En 1930, tras haber estudiado Economía y Estadística en París, Vidales regresó a militar en el recién fundado Partido Comunista de Colombia.

Cantos de paz

Entre los fundadores del Partido estaban: Guillermo Hernández Rodríguez, uno de los más respetados historiadores con su libro de obligada consulta: De los chibchas a la Colonia y a la República; Gilberto Vieira, quien sería años después Secretario General del Partido y su figura más respetada, autor de importantes documentos ideológicos, entre los que destacan Sobre la estela del Libertador (ensayo en el cual refuta opiniones equívocas de Marx sobre Bolívar, y publicado en los años 40, cuando se consideraba una audacia criticar al pensador alemán); Juan Francisco Mújica, uno de los más notables juristas de Colombia en todos los tiempos (el único miembro del Partido que ha sido presidente de la Corte Suprema de Justicia), y otros destacados humanistas y hombres de letras como Jorge Regueros Peralta y Rafael Baquero Herrera.

Militantes, simpatizantes y muy cercanos al Partido, en los tiempos de la República Liberal, en los años de la lucha antifascista y de las dictaduras conservadoras, desarrollaron sus obras, hoy patrimonio de la cultura colombiana, pintores y escultores de prestigio continental como Pedro Nel Gómez, Alipio Jaramillo, Julio Abril, Marco Ospina, Fernando Oramas y Arlés Herrera; humanistas como Baldomero Sanín Cano, Premio Lenin de la Paz en 1956, considerado como uno de los ensayistas más lúcidos del continente junto con Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña; poetas como Jorge Zalamea, también Premio Lenin en 1968, quien fuera ministro de Educación de la llamada Revolución en Marcha de López Pumarejo, genial autor de El gran Burundún-Burundá ha muerto, vertido a una docena de idiomas; el ya citado Luis Vidales, poeta, crítico de arte y estadístico, autor de un Tratado de estética y de los poemarios La obreríada, Poemas del abominable hombre del barrio de Las Nieves y El libro de los fantasmas, y al igual que los dos anteriores, Premio Lenin de la Paz.

También acompañaron a los comunistas colombianos con sus cantos de paz y de denuncia social, poetas, narradores, historiadores y científicos sociales.

Historia y humanismo

Destacamos precursores del teatro nacional como Enrique Buenaventura, Santiago García y Patricia Ariza; Jorge Artel, par del cubano Nicolás Guillén, Álvaro Sanclemente (autor del poema Masacre, además de delicados poemas infantiles), Carlos Castro Saavedra (premiado en Varsovia en 1950 por su “Plegaria desde América”), Matilde Espinoza de Pérez, Maruja Vieira, Plutarco Elías Ramírez, Juvenal Herrera Torres, Darío Samper, quien en su última etapa poética publicó Poemas de la liberación; Jaime Cuéllar (“Anteo Quimbaya”), Lino Gil Jaramillo, Édgar Caicedo, Emilia Ayarza de Herrera, Armando Orozco Tovar y Consuelo Ávila; cineastas como Lisandro Duque Naranjo; músicos como Raúl García.

En el terreno musical, en los años de la canción protesta y la nueva trova cubana, el camarada Jaime Caycedo Turriago (hoy secretario general del PCC), compuso la famosa canción La bala, emblemática de la lucha revolucionaria, la cual fue interpretada con resonante éxito por el mártir y cantautor chileno, Víctor Jara. Grupo emblemático de la música social es el de “Los Escamilla”.

Los periódicos, revistas y medios de divulgación ideológica, como Vanguardia, El Bolchevique, Vox Populi, Documentos Políticos, Taller (revista de análisis de la actualidad política), Izquierda y Suenan Timbres, siempre han priorizado los temas de la filosofía, la historia y el humanismo entre sus páginas. De la misma manera, la presencia permanente del arte, la literatura y todas las manifestaciones de la cultura hacen parte de la información del semanario VOZ (desde su fundación en 1957), en sus tres denominaciones: Voz de la Democracia, Voz Proletaria y VOZ, la Verdad del Pueblo.

Asimismo, el Partido ha estado presente con ideas fundacionales y aportes significativos en los proyectos iniciales y consolidación de importantes centros de educación superior, lo mismo que en la creación del Centro de Estudios e Investigaciones Sociales (CEIS), que desde hace varias décadas ha llevado a cabo juiciosos e interesantes estudios sobre la realidad colombiana en aspectos con la economía política, la historia de sus luchas sindicales, la política, la lucha armada, las ciencias sociales, etc.

En la década del 40, fue significativo su aporte en la fundación del Instituto de Intercambio Cultural Colombo-Soviético, en donde también participaron personalidades de la cultura nacional como Baldomero Sanín Cano, Germán Arciniegas, Darío Echandía, León de Greiff, Álvaro Pío Valencia, Luis Alberto Acuña, Jorge y Eduardo Zalamea Borda.

Posteriormente, auspició la fundación del Comité Colombiano de la Paz, el cual dirigió durante varios años el científico Joaquín Molano Campuzano; importantes empresas de divulgación bibliográfica como Ediciones Suramérica, la Editorial Colombia Nueva y Ediciones Izquierda Viva; la emisora cultural y política «Punto Libre»; la Cátedra Gilberto Vieira; la Orquesta Filarmónica de Bogotá; el Teatro «La Candelaria» y otros importantes grupos teatrales, danzarios, de títeres y cuentería; cine-clubes y auditorios para la discusión y divulgación de asuntos afines.

Los festivales de VOZ

En los años 70, el poeta y narrador comunista Eutiquio Leal fundó el primer Taller de Literatura en Colombia, en la Universidad Autónoma, y el cual denominó «Gabriel García Márquez». En esa misma década, luego de incansable labor de propaganda, el Partido hizo posible la institucionalización del «Día Internacional de la Mujer», que había sido creado por la dirigente comunista Clara Zetkin, el 8 de mayo de 1911.

Debo poner de presente el rol fundamental que desempeñó el Partido en la organización del Foro Nacional «Ley General de la Cultura», en 1995, que hizo posible la creación del Ministerio de Cultura. Destacamos la fundación del Festival de VOZ, que se realiza anualmente desde hace más de treinta años, con presencia multitudinaria, tanto en su acto político central como en los conciertos musicales y espectáculos de danzas y orquestas populares. En este histórico evento, resalta la tradicional «Arcadia de la Poesía», donde hacen presencia poetas y novelistas reconocidos al igual que cultores de la poesía provenientes de las distintas regiones del país.

La presencia de la cultura en el Partido Comunista Colombiano, a lo largo de sus ocho largas décadas de heroica existencia, al lado de la lucha política y revolucionaria por la construcción de una nueva sociedad, ha sido santo y seña permanente de sus postulados, que lo engrandece y lo hace digno de admiración y respeto perennes.

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