Partido Comunista Colombiano: Fautor del sindicalismo

La participación del PCC fue decisiva en la formación de las organizaciones sindicales colombianas

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José Ramón Llanos

En la larga lucha por la organización del asalariado colombiano para enfrentar la explotación capitalista, unos partidos y movimientos políticos se han destacado por su rol para obstaculizar la organización del proletariado o para desviar los objetivos de su lucha clasista. Inicialmente un sector radical del partido liberal coadyuvó en la tarea de organización y combates de los sindicalizados.

Como es lógico el partido conservador y la iglesia, por lo menos a lo largo del siglo XX, apoyaron el sindicalismo patronal y atacaron sistemáticamente el sindicalismo clasista y diseñaron un discurso y acciones anticomunistas y en favor del empresariado. Impusieron, además, en los medios y en el imaginario colectivo la concepción de un sindicalismo apolítico, para reducir efectividad a la lucha del proletariado y deslegitimar la lucha gremial clasista.

Este panorama negativo para el desarrollo de la organización, la consciencia y los resultados de la defensa de los intereses de los asalariados colombianos, constituyeron un reto para el naciente Partido Comunista de Colombia. El PCC comprendió su deber revolucionario y emprendió la tarea de preparar al proletariado para organizarse y así enfrentar en mejores condiciones la lucha contra la explotación burguesa y su objetivo supremo el cambio revolucionario del país.

Las enseñanzas de la historia

En su tarea de organizar y desarrollar el sindicalismo colombiano el PCC no partía de cero, contaba con las experiencias de las luchas del proletariado dirigidas por el Partido Socialista desde los años veinte en los enclaves de las empresas norteamericanas bananeras y petroleras. Recordemos las valientes jornadas huelguísticas de los trabajadores de la United Fruit Company a finales del año 28, enfrentados no solo a las persecuciones de la patronal gringa, sino también a la cruenta represión del ejército nacional.

A pesar de los incontables muertos causados por el ametrallamiento ordenado por el general pro norteamericano Cortés Vargas, la organización sindical bananera se mantuvo. La magnitud de la masacre fue de tal entidad que hasta la prensa proclive a ocultar los delitos perpetrados por las fuerzas armadas, tuvieron que destacar en sus publicaciones la matanza.

La digna y valiente resistencia de esos trabajadores y la labor de politización del incipiente Partido Socialista, se convirtieron en valioso legado y enseñanza utilizado por el PCC en su trabajo para impulsar y consolidar el sindicalismo en el proletariado nacional en la década de los treinta del siglo XX. Por otra parte, estas experiencias estaban potenciadas por las orientaciones leninistas: “…el desarrollo del proletariado no se ha efectuado ni ha podido efectuarse en ningún país de otro modo que por medio de los sindicatos y por su acción conjunta con el Partido de la clase obrera”1 Todas estas enseñanzas se convirtieron en guías para la acción partidaria en la ejecución del compromiso de procurar la organización y unidad del asalariado.

Primera Convención

La primera Convención obrera se reunió el primero de agosto de 1935 en Bogotá, se acreditaron 140 obreros en representación de sindicatos de choferes, de paileros, Sindicato Obrero de Bavaria, Sindicato de la Construcción y trabajadores de otras actividades. Según el historiador Medófilo Medina, la representación comunista encabezada por Gilberto Vieira, Leonidas Paeces, Ignacio Torres Giraldo y Aurelio Rodríguez, representaba casi la mitad de los obreros presentes en el evento.

Los resultados de la Convención demuestran que la influencia de los comunistas contribuyó a derrotar las tesis del apoliticismo sindical y apoyar el sindicalismo clasista, la organización de federaciones por gremio de industrias; pronunciamientos antiimperialistas y concretaban su rechazo a los acuerdos colombo yanquis.

De vital importancia fue la resolución contra un proyecto de ley gubernamental que pretendía limitar el derecho de huelga, imponiendo el arbitramento obligatorio. Otra determinación fundamental para concretar la solidaridad internacionalista fue la petición del fortalecimiento del derecho de asilo útil para proteger a los luchadores contra las dictaduras fascistas que proliferaban en el continente en esa época.

Como una manera de proseguir el proceso de organización y unificación de los trabajadores los comunistas propusieron la convocatoria de un Congreso Nacional del Trabajo el 7 de agosto de 1936. El año de 1936 fue muy prolífico en resultados para el trabajo comunista de fortalecimiento y unificación del sindicalismo colombiano. En efecto, no solo se reunió el Segundo Congreso Nacional del Trabajo entre el 7 y el 17 de agosto, en Medellín, sino que Gilberto Vieira y Jorge Regueros Peralta lograron la consolidación de la actividad sindical del sector petrolero, la USO, Unión Sindical Obrera.

Lo más significativo

El triunfo más significativo del trabajo comunista de organización y consolidación del proletariado en la primera mitad del siglo XX, sin lugar a dudas, lo constituye la reunión y desarrollo del Segundo Congreso Nacional del Trabajo. Por primera vez en la historia del sindicalismo colombiano se reunieron un elevado número de organizaciones de trabajadores: 207 sindicatos, representando a 49 mil afiliados, entre los cuales había del sector de transporte fluvial, ferroviarios; petroleros, de la construcción. Las ligas de campesinos, cooperados, empleados y estudiantes también se hicieron presentes en los debates.

Aparte del éxito cuantitativo del Segundo Congreso del Trabajo, son más relevantes los resultados cualitativos, políticos: se derrotó definitivamente la tesis del apoliticismo en el movimiento sindical, lo cual hizo posible que los sindicatos decidieran integrar el Frente Popular de Colombia. Además, los sindicatos se sumaban a la lucha antiimperialista y por la defensa de la soberanía nacional y el fortalecimiento de la democracia.

Un resultado de gran valor estratégico para la lucha sindical se concretó en la organización de los trabajadores ferroviarios, nació Ferrovías y al año siguiente se organizaron los asalariados del transporte fluvial y marítimo, apareció Fedenal. Sindicato que años más tarde paralizaría al país con una huelga en todos los puertos del río Magdalena, de gran impacto en la vida económica de Colombia. Las propuestas de los comunistas en el Segundo Congreso del Trabajo, dieron como resultado el accionar unitario de la organización sindical colombiana durante los siguientes diez años, en la CTC.

El aporte de los comunistas a la unidad y fortalecimiento del movimiento sindical lo reconoce incluso José Antonio Ocampo, un renombrado economista de prestigio mundial: “La unidad obrera se facilitó, además, con la política de frentes populares adoptada por el Partido Comunista…”2.

  1. Medófilo Medina Historia del PCC. CEIS 1980.
  2. Historia económica de Colombia. Fondo de Cultura Económica. Bogotá.2015.p.222.

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