En el capitalismo los corruptos caen para arriba

Typsa –por ejemplo– es una transnacional española que fue un escándalo nacional por los vergonzosos juegos nacionales realizados recientemente en Tolima y Chocó. Tiene serias investigaciones por la Procuraduría, Contraloría y Fiscalía General de la Nación.

empresa-espanola-typsa-y-colegios-de-ibague.-cambioin

Nelson Lombana Silva

En el régimen capitalista los corruptos caen para arriba. Entre más corrupto sea, criminal o descompuesto, tiene más posibilidades de alcanzar las altas posiciones que ha creado la clase dominante para dominar y mantenerse a las anchas.

En Colombia se ve a diario ejemplos por doquier. Typsa –por ejemplo– es una transnacional española que fue un escándalo nacional por los vergonzosos juegos nacionales realizados recientemente en Tolima y Chocó. Tiene serias investigaciones por la Procuraduría, Contraloría y Fiscalía General de la Nación. Como premio a esa vida procelosa, oscura y deshonesta, el Ministerio de Educación le ha concedido la interventoría en el proyecto de infraestructura que busca construir las aulas para la implementación de la jornada única en la ciudad de Ibagué (Tolima). (Equivale a entregarle el queso al gato para que lo cuide).

El primer sorprendido fue el rector Germán Eliécer Chaves Chaves, rector del colegio ibaguereño Juan Lozano y Lozano. Hasta lo imposible es posible en este sistema capitalista, el sistema de los antivalores.

Hasta ahora, también se ha pronunciado el Concejo Municipal de la ciudad musical de Colombia. Mediante proposición aprobó la corporación enviar una carta a la ministra de educación Gina Parody, reclamando esta postura inconsecuente e indecorosa por parte de este ministerio.

La duma municipal lo hace, según se pudo establecer, porque autorizó al alcalde el endeudamiento por 60 mil millones de pesos con destino a construir las aulas pertinentes en esta ciudad para echar a rodar la jornada única. Según el Concejo Typsa no es garantía para el manejo transparente de dichos recursos públicos, pues los hechos, los antecedentes así lo señalan.

El gobernador Óscar Barreto Quiroga, fue sancionado, inhabilitado por diez años para ejercer cargos públicos al parecer por corrupción. Se fue para Bogotá y el Procurador Ordóñez Maldonado le levantó esta sanción y automáticamente lo habilitó para ser nuevamente gobernador de los tolimenses. El ultrarreaccionario mandatario cayó para arriba.

Posturas de este calado solo se ve en el capitalismo. Se da porque el centro del sistema es el dinero, no la dignidad humana. Por lo tanto, en este régimen solo tienen cabida los avivatos, los torcidos, los corruptos y los inhumanos, que no tienen inconvenientes en pasar sobre montañas de crímenes y triquiñuelas con tal de alcanzar sus mezquinos intereses.

El sistema por construir se llama socialista, cuya principal característica es que el centro de sus preocupaciones es el ser humano. Cuba –por ejemplo– movilizó todo un país para evitar que Estados Unidos secuestrara indefinidamente al balserito, el entonces niño Elián González.

Mientras en Colombia muere millares de pequeños de física hambre, por cuanto la vida no vale nada, porque lo que vale es el dinero, en Cuba lo más importante es el ser humano, por eso el pueblo cubano orientado por su gobierno se movilizó hasta rescatarlo de las garras del imperialismo norteamericano.

Cuando salió la noticia, un madrugador del municipio de Espinal (Tolima) al ojear los titulares de prensa, hizo más o menos el siguiente comentario en forma automática y espontánea. “Fidel Castro –dijo– está loco. Mover todo un país por un guámbito, cuando en Colombia mueren a diario tantos. Qué bobada”.

Escuché el comentario accidentalmente porque había madrugado y estaba también tomando tinto. Me le acerqué: “Perdón –le dije– Fidel no está loco, ni el pueblo cubano. Lo que sucede es que ese país es Socialista y en el Socialismo lo más importante es el ser humano. Colombia es capitalista y en el capitalismo lo importante es el dinero, por eso cientos de niños mueren constantemente de física hambre en un país tan rico como es Colombia”.

El señor, adentrado en años, me miró como bicho raro. No me contestó nada. Se alejó quizás diciendo por dentro: “Y este man de dónde salió”.

Todas estas paradojas suceden en un país tan privilegiado como es Colombia, pero tan mal gobernado por una clase corrupta y descompuesta que solo piensa en la productividad para henchir los intereses plutocráticos en detrimento de la ética y los intereses de la inmensa mayoría. Es cierto, en Colombia los corruptos, marrulleros y traidores, caen para arriba.

Comments are closed.