Cruento atentado criminal en Niza (Francia)

Otro atentado que se atribuye a fanáticos yihadistas. El terrorismo una amenaza contra potencias occidentales

Este camión fue conducido contra la muchedumbre que celebraba la fiesta patria en una pequeña localidad cercana al puerto de Niza en la República de Francia.

Este camión fue conducido contra la muchedumbre que celebraba la fiesta patria en una pequeña localidad cercana al puerto de Niza en la República de Francia.

Hernando López

Francia vivió otro día de zozobra el pasado jueves 14 de Julio, Día Nacional, en horas de la noche, cuando un pesado camión arremetió contra la multitud que celebraba la fiesta patria en St. Laurent du Var, cerca de Niza, importante puerto en la Costa Azul del país galo. El vehículo atropelló, a toda velocidad, en un recorrido de dos kilómetros, a centenares de personas que observaban los fuegos artificiales en una vía al costado de la costa marítima.

El conductor, identificado después como Mohamed Lahouaiej Bouhlel, de 31 años, nacido en Túnez y de nacionalidad francesa, fue abatido por la Policía como única manera de detener el recorrido trágico del pesado camión de carga. Bouhlel era un chofer de profesión y tenía antecedentes de delitos comunes y comportamiento violento.

Aunque de entrada la prensa mundial, el gobierno francés y la Policía le atribuyeron el atentado a una acción terrorista del Estado Islámico, solo dos días después fue reivindicado, aunque la Policía francesa no tiene la certeza de que el conductor del autobús fuera militante islámico. En un comienzo, según notas de prensa, se informó que en el vehículo iban dinamita y armas, la Policía no lo confirmó y no hay claridad sobre qué tipo de armas llevaba, El camión había sido alquilado por Mohamed Lahouaiej Bouhlel.

En una entrevista con la televisión pública, el primer ministro francés, Manuel Valls, aseguró que Lahouaiej es “un terrorista sin duda, vinculado con el islamismo radical de una forma u otra”, y ahora habrá que determinar “cuáles fueron sus cómplices o sus vínculos con el terrorismo”.

Para la prensa, “el fiscal general ha detallado la cronología de los hechos. Según su relato, a las 22:45 horas del jueves el conductor de un camión frigorífico de 19 toneladas, alquilado el pasado 11 de julio en una localidad cercana a Niza, entró en la calle Promenade des Anglais (Paseo de los Ingleses) y circuló a lo largo de dos kilómetros, entre el número 147 y el 11 de calle, golpeando a numerosos espectadores reunidos en el paseo marítimo para presenciar los tradicionales fuegos artificiales de la Fiesta Nacional.

El camión, alquilado el lunes, se encontraba aparcado en un barrio al este de la ciudad desde el día 13, según consta en las grabaciones de videovigilancia a las que ha accedido la Fiscalía. El jueves a las 21:34 horas el sospechoso fue en bici a recoger el vehículo y se dirigió al oeste de Niza. A las 22:30 hizo una parada en el barrio de Magnan antes de dirigirse a la calle donde perpetró su ataque”.

El atentado criminal dejó 84 muertos y 202 heridos de los cuales 52 están en estado crítico. Aunque no se puede asegurar qué grupo terrorista es el responsable, se trató de una acción deliberada contra Francia, cuyo gobierno está comprometido en el Medio Oriente y África en la lucha contra los yihadistas. Es una forma cruel y despreciable de odio y venganza contra el pueblo francés.

El gobierno de Francia ha rechazado las críticas por el mínimo dispositivo de seguridad en el Día Nacional de la fiesta patria, sobre todo después de dos graves atentados recientes que pusieron en alarma a las autoridades de que situaciones como esta podrían presentarse. El Presidente declaró que “podrá haber nuevas acciones terroristas y se tomarán las medidas necesarias para evitar que puedan ejecutarse”.

Los hechos, que se repiten en Francia y en otros países de Europa, como en Estados Unidos, levantan el discurso ultranacionalista y la exigencia de medidas contra los islamitas que residen en estos países. Agita la xenofobia en sectores derechistas que avanzan de la mano del terrorismo desesperado.

El terrorismo se convierte en una amenaza contra potencias occidentales comprometidas en la intervención militar y en guerras de rapiña en el Medio Oriente. El Partido Comunista Francés rechazó el atentado criminal, así como la gran mayoría de los gobiernos del mundo.

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