El Informe Chilcot: “Entre el idiota iluso y el asesino de masas”

Los Estados Unidos y Gran Bretaña se mofaron de todo el mundo y violaron descaradamente el derecho internacional y las normas creadas por las Naciones Unidas para evitar esos genocidios

Tony Blair y George Bush.

Tony Blair y George Bush.

José Ramón Llanos

El siglo XXI ha deparado la convivencia de personajes y personas tan disímiles que sorprende que puedan coexistir en un mismo tiempo, se supone que formados en la llamada “civilización occidental y cristiana”, debían tener conductas similares, que respondieran a los mismos valores. Infortunadamente no es así. Esta vez destacaremos entre los personajes al “idiota iluso” y al “asesino de masas”; al decir de Harold Pinter: Tony Blair y George Bush, hijo.

Lo que inicialmente parecía un calificativo exageradamente lesivo, producto de la solidaridad y compromiso con los pobres y los países explotados por los Estados Unidos y la Gran Bretaña, ahora ha sido corroborado por el Informe Chilcot.

La antítesis de esos personajes, es precisamente Harold Pinter, quien en el discurso que escribió para recibir el premio Nobel, anotó:

“La invasión de Irak ha sido un acto de bandidos, un evidente acto de terrorismo de Estado, demostrando un desprecio absoluto por el concepto de leyes internacionales. La invasión fue una acción militar arbitraria basada en una serie de mentiras sobre mentiras y burda manipulación de los medios y, por consiguiente, del público; un acto con la intención de consolidar el control económico y militar de Estados Unidos sobre Oriente Medio camuflado –como último recurso, todas las otras justificaciones han caído por ellas mismas– como una liberación. Una formidable aseveración de la fuerza militar responsable de la muerte y mutilación de cientos y cientos de personas inocentes.

Hemos traído tortura, bombas racimo, uranio empobrecido, innumerables actos de muerte aleatoria, miseria, degradación y muerte para el pueblo Iraquí y lo llamamos ‘llevar la libertad y la democracia a Oriente Medio’. ¿Cuánta gente tienes que matar antes de ser considerado un asesino de masas y un criminal de guerra?”

Informe Chilcot

Para indagar sobre el proceso que condujo Gran Bretaña a intervenir militarmente en Irak, aliado con Estados Unidos, se creó un grupo de investigación, que tomó el nombre de Chilcot, del apellido de quien lo dirigió. Se instaló en noviembre del año 2009 y trabajó hasta febrero del 2011. El informe fue elaborado después de escuchar 120 testimonios de funcionarios y militares implicados en el ataque a Irak del año 3003, incluidos Tony Blair y Don Brown, exministros.

El informe corrobora las denuncias de Harold Pinter. Se comprueba que Tony Blair efectivamente se comportó como un “idiota iluso”, que sin pruebas convincentes aceptó las mentiras de presidente Geoge Bush sobre la posesión de armas de destrucción masiva de Sadam Hussein. La inocentada del Primer Ministro inglés causó miles de víctimas iraquíes, además de decenas de militares británicos muertos. En palabras de Pinter, debido a la actitud de “perrito faldero, de la patética y supina Gran Bretaña”.

De la lectura del informe Chilcot, se concluye que los Estados Unidos y Gran Bretaña se mofaron de todo el mundo y violaron descaradamente el derecho internacional y las normas creadas por las Naciones Unidas para evitar esos genocidios.

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