Julian Assange: Cuatro años de libertad negada

El 12 de junio de 2012, el ciberactivista australiano se refugió en las oficinas de la embajada de Ecuador en Londres, ante el inminente peligro de que fuera detenido por los servicios de inteligencia de ese país y, bajo cualquier pretexto, extraditado a los Estados Unidos

Julian Assange.

Julian Assange.

A pesar de que un organismo de las Naciones Unidas calificó como “detención arbitraria” la reclusión del fundador de WikiLeaks en la embajada de Ecuador en Londres, el gobierno británico se niega a concederle una visa para que haga uso del derecho de asilo

El 12 de junio de 2012, el ciberactivista australiano Julian Assange se refugió en las oficinas de la embajada de Ecuador en Londres, ante el inminente peligro de que fuera detenido por los servicios de inteligencia de ese país y, bajo cualquier pretexto, extraditado a los Estados Unidos, donde al cabo de un proceso sumario podría ser condenado a cadena perpetua, o a la pena capital, por el ‘delito de espionaje’.

Assange ha sido considerado por muchos intelectuales del mundo como un paladín de la lucha por la información libre y las numerosas denuncias realizadas a través de su plataforma informativa, WikiLeaks, precipitaron la discusión sobre si lo que hizo es libertad de prensa o no, si es bueno o no para la democracia, si se deben o no censurar los datos conocidos.

En este sentido, el fundador de WikiLeaks considera que uno de los principios fundantes de su plataforma informativa es que los secretos existen para ser revelados. Toda información oculta nace con vocación de ser revelada y entregada a los ciudadanos. Las democracias, si verdaderamente lo son, no deben ocultar nada, los dirigentes políticos tampoco.

WikiLeaks hace públicas grabaciones, videos o textos confidenciales, sin averiguar cómo fueron obtenidos, pero verificando su autenticidad. Vive de las donaciones de los internautas y de fundaciones, pero no acepta publicidad ni ayudas políticas.

Desde su fundación, la plataforma de Assange ha hecho públicos alrededor de medio millón de informes secretos relativos a abusos de los militares norteamericanos en Irak y Afganistán y unos 250 mil cables y textos de las embajadas norteamericanas al Departamento de Estado, evidenciando labores de espionaje e intromisión en los asuntos domésticos de otras naciones.

Entre el 19 y el 24 de junio pasado, en varias ciudades del mundo, se realizaron actos públicos y conferencias, con la participación de importantes intelectuales y personalidades, como Slavoj Zizek, Noam Chomsky, Yanis Varoufakis, Baltazar Garzón y Eva Golinger, en los que se reivindicaron los derechos que le han sido negados, como la presunción de inocencia y la libertad de locomoción.

El 21 de junio pasado, en un foro académico organizado por el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina, Ciespal, realizado en Quito, el sociólogo y periodista brasileño Emir Sader y el periodista español Ignacio Ramonet, anunciaron la creación de un movimiento internacional que impulse la postulación al Premio Nobel de Paz, para el fundador de WikiLeaks, Julian Assange y para Chelsea Manning y Eduard Snowden por sus aportes a la humanidad.

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