Movilización social para el plebiscito

Coincidimos en que hay que ganar el plebiscito. Proponemos como camino no una campaña por el sí solamente, requerimos que esa campaña sea simultáneamente la ruta para la tarea de la ciudadanía, en el impulso a la implementación de los acuerdos y en el monitoreo al cumplimiento de los mismos.

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Antonio Madariaga Reales
Director Ejecutivo Corporación Viva la Ciudadanía

Una vez conocida la decisión de la Corte Constitucional sobre la reforma a la ley 1757 de 2015 o ley estatutaria de participación que da vía libre a la celebración del plebiscito y aún sin conocerse el fallo, sólo el comunicado que anuncia el sentido del mismo, ya hay algunas conclusiones que podemos adelantar.

La primera de ellas es que el Acuerdo entre las partes divulgado el pasado 23 de junio, señaló que estas acatarían lo decidido por la Corte, hace por lo tanto oficial que el mecanismo de refrendación, cuya discusión pública, no en la Mesa, comenzó hace cerca de dos años, es el plebiscito, en tanto la Corte lo considera idóneo para preguntar a la ciudadanía por una política presidencial de firmar acuerdos de paz para el fin del conflicto con las FARC-EP.

Dado que simultáneamente con ello la Corte considera ajustado a la Constitución que los diversos mecanismos de implementación de los acuerdos (el trámite legislativo especial, las facultades extraordinarias al presidente, la incorporación de los acuerdos al bloque de constitucionalidad, las leyes de amnistía e indulto, la creación de la jurisdicción especial para la paz, de la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad, la convivencia y la No repetición y otros más) sólo se pongan en marcha una vez se vote positivamente el sí, surgen varias inquietudes.

Las más importantes de ellas son: ¿Cómo se armonizan los tiempos entre las necesidades y los tiempos del proceso y sobre todo la secuencia que se deriva de esta decisión? ¿De manera particular, cuándo es el día D? ¿Se concentrarán los guerrilleros de las FARC, sin tener certeza de los resultados del plebiscito, o peor aún, sin tener resuelta su situación jurídica, cinco días después de la fecha en que se produzca el acuerdo?

¿Qué pasará una vez concentrados en las Zonas Transitorias Veredales de Normalización y en las ocho zonas campamentarias? O más preocupante aun, ¿en qué condiciones salen los excombatientes que a los 90 o 120 o 150 días ya han hecho dejación de armas, si para ese momento no está aprobada la ley de amnistía? Lo mismo se diría de las 60 personas excombatientes que saldrán a hacer pedagogía a nivel nacional y las 310 que lo harán a nivel regional o local.

Como si lo anterior fuera poco, las debilidades de la Resolución del Consejo de Seguridad al no otorgarle papel alguno a la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos ni a la sociedad civil, ponen de presente importantes demandas al proceso.

Todo esto sucede en un panorama bastante complejo donde el desconocimiento de los acuerdos por parte de la ciudadanía, y las formas de movilización propuestas no hacen sinergias entre sí.

En general se observa una tendencia a considerar que el tema de la campaña debe estar centrado en el sí a la paz o el sí a los acuerdos, en tanto y tienen razón en ello, es muy importante ganar el plebiscito.

Nosotros coincidimos plenamente en que hay que ganar el plebiscito, lo que pasa es que proponemos como camino no una campaña por el sí solamente, requerimos que esa campaña sea simultáneamente la ruta para la tarea de la ciudadanía, en el impulso a la implementación de los acuerdos y en el monitoreo al cumplimiento de los mismos.

Es decir, la campaña para la refrendación de los acuerdos deber ser una campaña de apropiación de los acuerdos, y de la movilización para defenderlos e implementarlos, movilización en que el resultado del plebiscito es uno de los muchos que deben ser alcanzados.

En ese sentido, los acuerdos alcanzados implican la creación o el establecimiento de formas de participación ciudadana en más de 50 casos, o la creación de más de 30 condiciones de participación, concomitantes con la implementación de los acuerdos.

Parte de la tarea es identificar, difundir y deliberar sobre esos temas de participación que son una de las principales formas de lograr la identificación de los y las ciudadanas con un lugar y unas posibilidades en el postacuerdo.

Otra parte de la tarea tiene que ver con la ubicación de la participación ciudadana en el conjunto de desarrollos normativos y en general de construcción de política pública de manera participativa para el logro del Estado Social y Democrático de Derecho.

Habrá necesidad entonces de la comprensión de las lógicas de ampliación y profundización de la democracia que le son inherentes a la terminación del conflicto y que dan sentido al esfuerzo de negociación que se desarrolla en La Habana.

La campaña de la refrendación en consecuencia tiene que conseguir tres objetivos simultáneos, la comprensión de los acuerdos, el lugar de la ciudadanía en ellos y en su implementación y los votos necesarios para un inobjetable triunfo en las urnas.

Coda 1: ¿Ya sabemos que van a hacer los miembros del Mecanismo Tripartito de Monitoreo y Verificación el día D + 180? Y de manera particular, ¿qué va a hacer la Misión Política Internacional definida por el Consejo de Seguridad una vez concluya la Dejación de Armas? Y más importante aún, ¿qué va a pasar con las Comunidades de las Zonas Veredales Transitorias de Normalización y Zonas campamentarias ese día D + 180?

Coda 2: Seguimos esperando el inicio de la fase pública de las negociaciones del gobierno y el ELN, pero mientras tanto ¿cuándo van a dejar libre a Carlos Velandia, gran gestor de paz?

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Edición 504 – Semana del 22 al 28 de Julio de 2016

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