El Bundestag apoya la paz

En una larga declaración el Bundestag alemán ratificó su apoyo a los acuerdos de La Habana e instó a las partes a hacer efectiva la paz estable y duradera:

Alemania Parlamento pag 11(2)

Moción de los Grupos Parlamentarios CDU/CSU, SPD y Alianza 90/Los Verdes

Apoyo del proceso de paz en Colombia

El Bundestag aprobó lo siguiente:

La reciente firma del acuerdo sobre el cese al fuego bilateral y la dejación de armas de los rebeldes, constituye para el gobierno colombiano y la guerrilla FARC un logro determinante en el camino hacia la paz.

El conflicto interno armado en Colombia ha durado más de 50 años, con actos terroristas y actividades de diferentes grupos armados, causando un gran sufrimiento a la población. Alrededor de 8,5 millones de personas han sido víctimas de una violencia sistemática: expulsión de sus tierras, deportación, secuestro, violencia sexual, abuso de menores, reclutamiento forzoso y minas terrestres. 6,5 millones de personas han sido desplazadas forzosamente dentro del territorio nacional y unas 225.000 personas, ante todo mujeres, afrocolombianos e indígenas, han sido asesinadas.

Desde el año 2012, el gobierno colombiano y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) llevan a cabo negociaciones sobre la terminación del conflicto y la construcción de una paz sólida y duradera. De esta manera, los grupos de rebeldes como las FARC, aceptan finalmente el deseo del pueblo colombiano de vivir en paz y cuidar los derechos humanos. A lo largo de las negociaciones de paz en La Habana se lograron acuerdos sobre el desarrollo agrario, una política de desarrollo rural integrado, la participación política de las FARC y el fin del cultivo y tráfico de drogas.

El 23 de septiembre de 2015, los negociadores dieron a conocer su acuerdo sobre la creación de una Jurisdicción Especial para la Paz orientada en los lineamientos del derecho internacional y donde los derechos de las víctimas y la construcción de un sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición ocupan una importancia central. A ello se suma la creación de una Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, así como el acuerdo sobre la Reparación a las Víctimas. En casos de graves violaciones de los derechos humanos, no habrá amnistía general ni impunidad.

El Bundestag Alemán recibe con satisfacción el anuncio de que igualmente se inicien diálogos formales de paz entre el gobierno colombiano y el ELN (Ejército de Liberación Nacional). Sin la participación de este último grupo de rebeldes, la paz quedará incompleta. En vista al acuerdo del cese al fuego con las FARC, el ELN debe declararse con determinación a favor de la paz en Colombia e iniciar un proceso rápido, eficaz y participativo de negociaciones con el gobierno colombiano. En este sentido, el Bundestag Alemán expresa su agradecimiento a la Conferencia Episcopal de Colombia por su mediación entre el gobierno colombiano y el ELN.

El Bundestag Alemán considera que el proceso de paz en Colombia va por buen camino, y comparte la esperanza de las colombianas y los colombianos de que el conflicto armado termine definitivamente. En este sentido, insta a todas las fuerzas políticas de Colombia y a la sociedad de ese país a que presten un aporte constructivo para que termine la violencia y apoyen activamente el proceso de paz. El Bundestag reconoce el papel especial que juegan en esto los representantes de la Iglesia, quienes por su presencia, acompañamiento y mediación llevan adelante de forma sostenible el proceso de paz.

Con su Comisión de Conciliación Nacional, la Iglesia Católica se ha destacado desde hace décadas como abogada de las víctimas y como mediadora fidedigna entre el Estado y los grupos de rebeldes. Esto también lo demuestra el hecho de que el segundo gran movimiento de rebeldes del país, el ELN, haya pedido a la Iglesia que acompañe las negociaciones de paz con el gobierno.

El Bundestag Alemán es consciente de que la firma del Acuerdo de Paz marcará solamente un comienzo, y que el camino hacia una pacificación duradera del país será largo y difícil. El gobierno de Colombia se encuentra ante el gran desafío de lograr en la población una amplia aceptación de los acuerdos. Para ello, hacen falta una fuerte voluntad política y también la puesta a disposición de recursos presupuestarios correspondientes. El adecuado procesamiento en materia penal del conflicto es uno de los mayores desafíos. Con frecuencia se desdibujan los límites entre víctimas y victimarios, tal como lo demuestra lo sucedido con numerosos niños y jóvenes reclutados por la fuerza.

Aún quedan por aclarar los aspectos importantes de cómo deberá suceder y controlarse la dejación de armas. Esto requiere un manejo cuidadoso, para reducir el riesgo de que en conflictos venideros se vuelva a recurrir a la violencia armada. El Bundestag Alemán alienta a los diferentes grupos sociales a que aborden abiertamente, en un diálogo plural, los temas de esclarecimiento de la verdad, construcción de memoria histórica y reconciliación. Esto será imprescindible para que el anhelado acuerdo de paz pueda perdurar en el tiempo; principalmente, en las regiones directamente afectadas por el conflicto.

Alemania y Colombia mantienen estrechas relaciones políticas, económicas y culturales. Es así como Alemania apoya desde el 2007 el proceso de paz en Colombia. El Bundestag no mermará su constante apoyo a las actividades del gobierno federal alemán para la promoción del proceso de paz en Colombia y celebra el gran aporte del gobierno federal a la cooperación alemana al desarrollo. La designación de Tom Koenigs, diputado del Bundestag Alemán, como Enviado especial del Ministro de Relaciones Exteriores para el proceso de paz en Colombia, confiere un peso político adicional al compromiso alemán.

Además, el Bundestag celebra la anunciada fundación en Bogotá de un Instituto Colombiano Alemán para la Paz, el apoyo previsto en cuestiones de medio ambiente para el Ministerio Colombiano para el Posconflicto, la participación de Alemania en la “Global Demining Initiative for Colombia” iniciada por Noruega y los EUA, y la participación en el fondo fiduciario de la Unión Europea.

El Bundestag Alemán aprecia el importante papel de Noruega y Cuba como garantes de las negociaciones de paz entre el gobierno colombiano y las FARC así como el compromiso de otros actores internacionales. El Bundestag Alemán acoge con satisfacción la participación del Parlamento Europeo, de la UE, de la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, y del Enviado Especial de la UE para la Paz en Colombia, Eamon Gilmore, como contribución al proceso de paz. Ante todo la resolución del Parlamento Europeo del 21 de enero de 2016 pone en relieve la responsabilidad política por la puesta en práctica vinculante de aspectos de sustentabilidad del tratado de libre comercio UE-Colombia-Perú.

El Bundestag Alemán apoya el trabajo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia. Al respecto, hace hincapié en la responsabilidad de tomar en cuenta los lineamientos de derechos humanos de la ONU en las relaciones políticas y económicas. En particular, el Bundestag Alemán recalca la responsabilidad de los estados miembros del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de respetar las libertades de religión, de opinión y de reunión.

Con la misión política acordada en la Resolución 2261 (2016), el Consejo de Seguridad de la ONU asume responsabilidades en Colombia. Dentro de un mecanismo tripartito (gobierno colombiano, FARC y Naciones Unidas), la ONU contribuirá a la vigilancia y verificación del cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, y vigilará la dejación de armas por parte de los grupos rebeldes. La misión de observadores es una importante medida para generar confianza, que aporte al desarrollo de una paz duradera; ante todo en las regiones rurales, que han sido las más afectadas por el conflicto.

El Bundestag Alemán reconoce que en Colombia el conflicto armado ha afectado con particular gravedad a algunos grupos de la población. Entre ellos cuentan las mujeres y las poblaciones afrocolombiana e indígena. En el proceso de negociación ha jugado un rol importante el trabajo comprometido e insistente de estos mismos grupos de la sociedad civil. La perspectiva de género y demandas de los sectores particularmente desfavorecidos de la población también debe reforzarse y estar en continua consideración durante la fase de puesta en práctica de un tratado de paz.

En este sentido, merece un especial compromiso la desmovilización de niños soldados. La instalación de un subcomité de cuestiones de género es única en su clase hasta el momento, y podrá servir de modelo para otros procesos de paz. Víctimas de violencia sexual y asociaciones por los derechos de la mujer participan en las conversaciones por la paz.

El Bundestag Alemán considera que es imprescindible que el proceso de paz esté acompañado por un compromiso firme en la lucha contra la desigualdad y la pobreza. Debería facilitarse el acceso a la tierra, que hasta ahora es limitado. Para las personas desplazadas forzosamente de sus lugares de origen deben encontrarse soluciones justas. Deben garantizarse la posibilidad de encontrar un trabajo digno, así como el reconocimiento y la protección de los derechos de los trabajadores y de los derechos sociales.

Es imprescindible que se logre la reincorporación pacífica de la guerrilla de las FARC y de otros grupos armados. Estos grupos deben tener la oportunidad de regresar y reinsertarse en la vida civil. Necesitan garantías de seguridad, perspectivas económicas y la posibilidad de participar en política. Los programas de resocialización e integración de exguerrilleros juegan un papel importante. La participación política de ex-miembros de las FARC forma parte de los puntos acordados.

Observamos con preocupación la presencia creciente de grupos neoparamilitares en muchas partes del país. No debe permitirse que bandas criminales expandan su poder. Existe, el riesgo latente de que se incremente su influencia en los antiguos dominios de las FARC. Ese entorno, donde la persecución penal presenta grandes vacíos, es padecido por todas las ciudadanas y todos los ciudadanos de Colombia.

En vista de las experiencias traumáticas del M-19 (Movimiento 19 de abril), que luego de un tratado de paz tuvo que lamentar el asesinato de muchos de sus miembros por paramilitares de la derecha, el Estado colombiano deberá excluir el riesgo de que esto pueda repetirse. En el futuro, el Estado colombiano con sus instituciones deberá mostrarse más sólido y con una mayor visibilidad. Para ello, deberá reforzar su presencia y ofrecer una infraestructura intacta, ante todo en las regiones más apartadas que anteriormente estaban dominadas por grupos guerrilleros.

Será necesario construir la administración de un Estado de derecho eficaz, instituciones sociales estatales como escuelas y hospitales, y una estructura de seguridad militar y de policía. Habrá que poner especial atención en las futuras generaciones ya que a largo plazo, serán estas el garante de la paz. El pasado debe quedar en la memoria, basado en el esclarecimiento, el intercambio y el recuerdo de los hechos. Solo de esta manera, el proceso de reconciliación podrá encontrar la oportunidad que necesita. El proceso precisará la divulgación de información a través de medios libres e independientes.

Una de las tareas principales es la puesta en marcha del control necesario de las economías ilegales y, en particular, las de grupos criminales. El cultivo de drogas debe ser sustituido por productos agrícolas alternativos y estructuras de mercado eficaces, que garanticen un sustento seguro mediante actividades legales. El Bundestag Alemán es consciente del papel que desempeña Alemania y la UE como mercados consumidores.

La terminación del conflicto interno y la realización de una paz estable y duradera en Colombia es de alta prioridad para el país, pero también para Alemania, la UE y la comunidad internacional. Numerosas declaraciones de apoyo al proceso de paz de parte de diferentes países y organizaciones regionales e internacionales, son una prueba contundente de ello.

Después de los EUA, la UE es el segundo socio comercial más importante de Colombia, y Alemania es dentro de la UE su socio comercial principal. El fin del conflicto tendría efectos positivos sobre las relaciones comerciales entre ambas regiones.

Empresas alemanas y europeas también pueden aportar al proceso de paz. Grandes grupos energéticos alemanes compran carbón de este país que cuenta con los mayores yacimientos carboníferos de Sudamérica. Tan solo en el último año, las importaciones se duplicaron. La producción carbonífera tiene lugar, en parte, bajo condiciones humanitarias precarias y con frecuentes violaciones de derechos humanos. Estas relaciones económicas pueden aprovecharse para involucrar en el proceso de paz a las sociedades mineras de Colombia. Lo mismo rige para otras industrias extractivas y para el área de actividades rurales.

Las relaciones amistosas entre Colombia y Alemania están marcadas por una estrecha cooperación política, científica, económica y comercial. La cooperación estatal apunta a la promoción de la paz, la democracia, el respeto de los derechos humanos, el desarrollo sustentable y, con ello, al bienestar de las ciudadanas y de los ciudadanos de Colombia. La GIZ, agencia alemana para la cooperación internacional, se compromete activamente mediante su trabajo, con el apoyo del proceso de paz.

Aparte de esto, numerosas organizaciones no gubernamentales alemanas, las Iglesias y las fundaciones políticas alemanas prestan un aporte tan importante como imprescindible a la paz y al desarrollo en Colombia. Por esa razón, queremos apoyar a quienes, por su parte, se comprometen con la protección de la vida e integridad de los ciudadanos de Colombia. Estamos junto a todos los que trabajan por que la paz beneficie a toda la población; una paz que sea práctica y duradera.

El Bundestag Alemán confía en que las aún existentes diferencias entre el gobierno y las FARC sean superadas rápidamente y en que las negociaciones puedan llegar a su fin en los próximos meses con la firma del acuerdo de paz. Tendrá que pasar algún tiempo hasta que la paz pueda llegar a todas las partes del país. Esto supone un gran desafío que tendrán que encarar y superar conjuntamente todas las fuerzas políticas y todos los ciudadanos de Colombia. Alemania puede contribuir de manera importante para que esto se haga realidad.

El Bundestag Alemán insta al gobierno federal a que:

—También acompañe en el futuro al proceso de paz y lo siga apoyando económicamente. Que este apoyo abarque tanto el seguimiento a la implementación de las negociaciones con las FARC como el acompañamiento a futuras conversaciones de paz con el ELN.

—Apoye el modelo de justicia transicional negociado entre el gobierno colombiano y las FARC y que contribuya a partir de la propia experiencia histórica Alemana, al procesamiento de los hechos resultantes del conflicto, a la reconciliación y a la cultura de la memoria. Que según sea necesario, envíe a jueces y fiscales para apoyar por un tiempo definido la justicia transicional.

—Siga poniendo a disposición los recursos necesarios para fortalecer a la sociedad civil y, en particular, a las organizaciones de derechos humanos y a los defensores de los derechos humanos en Colombia, para de esta manera proporcionarles las condiciones debidas para asumir una participación política con autodeterminación y responsabilidad propia. Esto permitirá fortalecer la participación de la sociedad civil, así como el diálogo entre la sociedad civil y el Estado.

Berlín, 05 Julio 2016

Volker Kauder, Gerda Hasselfeldt und Fraktion Thomas Oppermann und Fraktion Katrin Göring-Eckardt, Dr. Anton Hofreiter und Fraktion

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