Industria colombiana: Altos y bajos de una ilusión

El gobierno, la burguesía industrial y la gran prensa divulgaron con bombos y platillos los resultados de la Encuesta Mensual Manufacturera que realiza el DANE, toda vez que el sector presenta en mayo del año en curso un crecimiento de la producción del 4,5% respecto al mismo mes del año pasado.

Trabajadores de metalmecánica.

Trabajadores de metalmecánica.

Carlos Fernández*

En varias oportunidades hemos hecho referencia, en estas columnas, al proceso de desindustrialización que vive el país desde hace unos cuantos años. Con la caída de los precios del petróleo, se ha venido presentando una modificación en cuanto a la conformación de la estructura productiva del país y, particularmente, en lo que concierne al sector denominado en las estadísticas «industria manufacturera»

Resultados recientes de la Encuesta Mensual Manufacturera (EMM)

El gobierno, la burguesía industrial y la gran prensa divulgaron con bombos y platillos los resultados de la EMM que realiza el DANE, toda vez que el sector presenta en mayo del año en curso un crecimiento de la producción del 4,5% respecto al mismo mes del año pasado. Esta misma cifra de crecimiento presenta la evolución de las ventas, en tanto que el empleo muestra un precario crecimiento del 0,6% entre los dos períodos.

El resultado de la producción industrial es aún mejor si se observa su comportamiento durante lo que va corrido del presente año, comparado con el período enero-mayo de 2015: 5,8%. Las ventas crecieron en este mismo período 6,2%, en tanto que el empleo lo hizo a razón de 1,3%. Todo parece indicar que se está entrando en un período del ciclo industrial de carácter positivo que debería jalonar la economía nacional en el futuro inmediato.

No obstante, el crecimiento alcanzado presenta altibajos, que es necesario resaltar para no llamarnos a engaño. En primer lugar, de los 39 subsectores en que se divide la industria manufacturera, 17 presentaron en mayo decrecimiento de su producción respecto al mismo mes del año anterior, destacándose en esta disminución la producción de azúcar y panela, la elaboración de chocolates, la elaboración de productos de cuero, que presenta decrecimientos superiores a dos dígitos.

En segundo lugar, a pesar de los inconvenientes que el alza de precios del petróleo ha traído al proceso de refinación, esta, junto con la coquización y la mezcla de combustibles, da cuenta de la mitad del crecimiento industrial observado. Aquí se muestra en toda su dimensión la deformación de la estructura productiva del país, que depende de la transformación del petróleo para tener indicadores positivos.

En mayo de 2016, mientras la industria creció, como ya se dijo, en 4,5%, tal crecimiento fue de sólo 0,7% si no se contabiliza la producción proveniente de la refinación del petróleo. En el acumulado enero-mayo, el positivo incremento de 5,8% ya comentado se reduce a un precario 2,8% cuando se descuenta de los cálculos la producción de derivados del petróleo y otros minerales.

Lo mismo puede decirse en cuanto al comportamiento de las ventas de la producción industrial. El conjunto de la industria tuvo un crecimiento en sus ventas de 6,2% en el período enero-mayo, que se reduce a un pobre 3,7% cuando no se tiene en cuenta la producción minero-energética.

¿Y qué hay de los trabajadores?

En tercer lugar, aunque en el primero dentro de las preocupaciones que afectan a la izquierda, está el tema del empleo. La industria manufacturera colombiana, con o sin refinación de petróleo y coquización del acero, apenas vio crecer el empleo en 1,3% durante el período enero-mayo de 2016, no obstante el crecimiento en la producción y las ventas. Esto muestra que tenemos una industria que no sólo no genera empleo suficiente, dejándole este rol a sectores de la circulación de mercancías (servicios hoteleros, finanzas y otros), sino que hace que el empleo temporal crezca al mismo ritmo que el empleo permanente, siendo negativo el comportamiento de este último en lo que respecta a personal de administración.

Crecimiento industrial sin un correspondiente incremento del empleo productivo es la realidad que ocultan los que se regodean con cifras que no se presentaban hace tiempo y que no alcanzan a mostrar que la desindustrialización del país se haya reversado.

* Investigador del CEIS.

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