Justicia para Liliany Obando

Por estos días, la injusticia y la violencia de género la siguen persiguiendo, esta vez enfocándose en el patrimonio de su familia, con la excusa de reparar a sus presuntas víctimas, las que jamás existieron en el proceso penal.

Liliany Obando. Foto Wood Wolf.

Liliany Obando. Foto Wood Wolf.

Alejandra Cano

A pesar de que el gobierno y la insurgencia de las FARC-EP están ad portas de un acuerdo final, el Estado no manifiesta intención de inspirar confianza durante los siguientes capítulos que harán parte de la historia del país. Esto queda demostrado en el trato que se le ha dado al caso Liliany Patricia Obando Villota, pues la continuidad al proceso de cobro coactivo, por parte de la Oficina Asesora Jurídica de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, es un abuso, al constituir una millonaria multa que hace parte de la pena por el supuesto delito de rebelión.

La sentencia en mención, vale la pena recordar, fue manifestada durante un reñido proceso, durante el cual no hubo ningún tipo de garantías judiciales, lo que nos lleva a la conclusión de que la acusada fue víctima de una condena mediática, vulnerando así todo derecho a la presunción de inocencia e incluso a la intimidad, pues se dice que llegaron a basarse en pruebas ilegales.

Violencia de género

A todo lo anterior se le puede agregar la violencia de género de la cual también ha sido víctima la socióloga defensora de derechos humanos, pues debido a su condición de mujer, los medios de comunicación aprovecharon para llamar la atención por el señalamiento que se le hizo por ser la supuesta amante o compañera sentimental del abatido comandante de las FARC-EP, Raúl Reyes, deshonrando, como es costumbre en los procesos judiciales, por falta de una justicia de género, la condición femenina. La principal consecuencia de estos hechos, es en cualquier caso, la revictimización.

A este despreciable acto de misoginia se le suma el hecho de que, aun siendo madre cabeza de familia, tuvo que enfrentar en repetidas ocasiones la negativa al reconocimiento de los beneficios que la ley contempla para las madres cabeza de hogar, que como ella, deben asumir solas la responsabilidad del cuidado de sus hijas e hijos.

Por estos días, la injusticia y la violencia de género siguen persiguiendo a Liliany Obando, esta vez enfocándose en el patrimonio de su familia, con la excusa de reparar a sus presuntas víctimas, las que jamás existieron en el proceso penal. Todo esto, al tiempo que se pretende implementar el Sistema Especial de Justicia y una Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que se supone admitirá una revisión de las sentencias declaradas de manera ilegal, se insiste en la persecución de personas inocentes como la protagonista de esta historia, quien además del encarcelamiento injusto, ha sido víctima del escarnio público, por supuestos vínculos con un grupo guerrillero.

El embargo de su inmueble familiar

La determinación contenida en el auto 4325 de mayo 31 de 2016, en contra de Liliany Obando, emanada de la Oficina Asesora Jurídica de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, reza: “… Ordenar el embargo del bien inmueble…”, es una injusticia más en contra de una mujer que ha dedicado su vida a la defensa de los derechos humanos, sobre todo los derechos de las personas víctimas de persecución judicial por el supuesto delito de rebelión y que hoy en día se encuentran encerradas en cárceles del país, bajo condiciones inhumanas.

Es por eso que el movimiento social y las y los defensores de derechos humanos alrededor del país, solicitan al Estado colombiano la suspensión de la medida de cobro coactivo de la multa y embargo de su inmueble familiar (Radicado No. 20161120039833, Auto 4325 del 5/31/2016), para que su caso pueda ser revisado en la Jurisdicción Especial para la Paz, en consecuencia con lo acordado por las partes en la mesa de conversaciones de paz entre el gobierno Santos y las FARC-EP en el Punto V de la agenda: Víctimas.

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