Sí a la paz, no al modelo económico

“Sí a la paz, sí al paro nacional contra la política económica de Santos”, dicen las organizaciones sociales y sindicales, al rechazar la incoherencia gubernamental que pretende recortar más derechos sociales. Paro nacional en octubre

Reunión del Comando Nacional Unitario y la Coordinación de Organizaciones Sociales, en Bogotá, en febrero pasado. Foto archivo.

Reunión del Comando Nacional Unitario y la Coordinación de Organizaciones Sociales, en Bogotá, en febrero pasado. Foto archivo.

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

Con el compromiso de impulsar el voto positivo en el plebiscito que refrendará lo acordado en La Habana entre el Gobierno nacional y la insurgencia de las FARC, el Comando Nacional Unitario, CNU, que está integrado por las tres centrales obreras, las confederaciones de pensionados, y la Coordinación de Organizaciones Sociales, COS, terminaron su reunión realizada los pasados 8 y 9 de julio en Bogotá.

En el encuentro, en el que participaron 600 delegados de organizaciones campesinas, de transportadores, estudiantiles, sindicales, cívicas, entre otras, de todo el territorio nacional, se discutió y planeó cómo enfrentar las actuales políticas económicas y la displicencia con que el presidente de la República, Juan Manuel Santos, ha atendido el petitorio de 15 puntos que estas organizaciones hicieron el pasado 17 de marzo, en el marco del primer paro nacional del año.

Pero de la misma manera como estas organizaciones han apoyado los procesos de paz con las guerrillas, rechazan de manera enfática el paquete económico del actual Gobierno por ir en contravía de la construcción de un país con justicia social, con paz duradera.

Sobran motivos

Las causas que generan la preocupación de las organizaciones sociales aumentan en la medida que se desarrollan las actuales políticas, que van en detrimento del bienestar de la mayoría de colombianos.

Por lo anterior, la declaración del evento en uno de sus apartes reza:

“Los problemas consignados en la petición en vez de aminorar, se han profundizado con la continua aplicación de la política económica y social del Gobierno, la inflación sigue su curso ascendente, la canasta familiar eleva sus costos incesantemente, los servicios públicos disparados, el patrimonio público puesto en venta a los monopolios privados, más tratados de libre comercio hoy con la OCDE, desprotección total a la industria nacional y el campo, arremetida brutal contra la salud pública y los hospitales, entrega de colegios en concesión a particulares y detrimento de la universidad pública en favor del negocio de la educación, la defensa de la cultura nacional y los derechos de los artistas, condiciones laborales cada vez más desventajosa para los trabajadores tanto en derechos como en libertades sindicales, desempleo alto y aumento de la informalidad, vía libre para la depredación del medio ambiente y entrega de los recursos naturales al capital extranjero, alza en los combustibles y peajes, impulso de la reforma tributaria con graves cargas impositivas a la población y premios al gran capital, incumplimiento de los acuerdos con los sectores agrarios, campesinos y transportadores, mayores atribuciones de represión con el nuevo Código Nacional de Policía en contra de las libertades ciudadanas y el derecho a la protesta, embestida a la economía solidaria y apuntalamiento de la especulación financiera, nuevos zarpazos al régimen pensional y aumento de la impunidad y la corrupción que el Estado estimula.

“También el Gobierno ha incumplido el acuerdo suscrito con los trabajadores y pensionados para reducir los aportes en salud del 12 al 4% y el restablecimiento del valor del recargo nocturno dominical y festivo; Ecopetrol, Propilco, ETB, Emcali, Acueducto de Bucaramanga, La Previsora y el conjunto del patrimonio público enlistado para privatizaciones será objeto de nuestra lucha. Estos son entre otros los asuntos que padecen la inmensa mayoría del pueblo colombiano y que son objeto de nuestra reclamación”.

A organizar el paro

Los dirigentes sociales también advierten del paquete legislativo que santismo y uribismo preparan para aprobar en la legislatura iniciada el pasado 20 de julio en la que habrá reformas educativas, pensionales, laborales y tributarias que favorecerán más al capital financiero, a las transnacionales aplicando las políticas definidas por el FMI, el Banco Mundial, la OCDE y todo lo emanado de Washington.

Sobre la problemática de los campesinos colombianos, el espacio de organizaciones dice:

“La profundización del modelo de libre mercado y TLC, el aumento de las importaciones de alimentos, el alza constante de los insumos necesarios para la producción agropecuaria, la negativa del Gobierno nacional a aplicar alivios a las deudas de los productores, pactadas en los paros, la insistencia en privilegiar la mega-minería sobre la producción agrícola, la aprobación de la Ley Zidres que niega el acceso a la tierra a los trabajadores agrarios y campesinos que no la poseen -para entregarla a grandes monopolios del agro-negocio tanto nacionales como extranjeros- y la negación de cumplir lo acordado, con las diferentes organizaciones, Dignidades Agropecuarias y Cumbre Agraria, nos lleva a expresarle al país nuestra disposición de participar en la preparación y realización de un paro nacional que enfrente las políticas económicas y sociales del gobierno de Santos”.

En respuesta las organizaciones dicen que desde las veredas, pueblos, municipios y capitales de departamento se adelantará toda una labor de preparación del paro nacional, empezando por difundir en todos los rincones el contenido del pliego nacional, conformar los comités de paro a todo nivel y preparar las grandes movilizaciones que abanderadas con las razones expuestas derroten las pretensiones antinacionales y antipopulares del Gobierno.

En consecuencia, hacen un llamado a la población a preparar el paro nacional para el mes de octubre, seguros que alrededor del pliego de peticiones se congregarán todos los sectores económicos y sociales que buscan la construcción de una nación con soberanía económica y política que permita el desarrollo de la producción nacional y el goce de un bienestar que cobije a la inmensa mayoría de los colombianos.

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