Venezuela pasa a la ofensiva: “Vamos a construir la esperanza”

Nuevos instrumentos de lucha contra la guerra económica, de combate a lo que el gobierno denomina ‘bachaqueo corporativo’ y de estímulo a la producción nacional, fueron dados a conocer por las autoridades venezolanas

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Alberto Acevedo

El gobierno del presidente Nicolás Maduro puso en marcha una serie de mecanismos y disposiciones ejecutivas que lo colocan en una nueva ofensiva para hacer frente a la guerra económica que la burguesía venezolana y empresas transnacionales vienen adelantando en un esfuerzo por crear un clima de caos generalizado que contribuya a crear un clima favorable para sacar al gobierno bolivariano del poder y detener el proceso de transformaciones sociales iniciadas por el presidente Hugo Chávez.

Entre las medidas anunciadas por el ejecutivo está la creación de la Gran Misión de Abastecimiento Soberano y Seguro, para contrarrestar la especulación y el desabastecimiento de productos de primera necesidad, que estará en cabeza del ministro de la Defensa, el general Vladimir Padrino López.

Por su parte, el vicepresidente ejecutivo de la República, Aristóbulo Istúriz, anunció el pasado 16 de julio, en el marco de un encuentro nacional de empresas estratégicas, que el gobierno venezolano tomó la decisión de “pasar a la ofensiva política para partirle el espinazo a la guerra económica”.

“El objetivo estratégico en estos seis meses será la construcción de la esperanza. Vamos a pasar a la ofensiva política. El objetivo es partirle la columna vertebral, el espinazo, a la guerra económica. Vamos a enfrentarla”, dijo Istúriz en la reunión con un grupo de empresarios dispuestos a acompañar al gobierno en la lucha por sacar al país de la crisis económica en que se encuentra.

Comando especial

El funcionario indicó que ante la ofensiva económica generalizada de la burguesía y de fuerzas transnacionales por desestabilizar al gobierno bolivariano, el presidente Maduro tomó la determinación de crear un comando cívico militar, del que hacen parte todos los ministros del área económica, más el jefe de Estado, que intervendrán en tres ámbitos centrales: agroalimentario, de la distribución de fármacos y de la producción de elementos de higiene personal y del hogar.

El objetivo de esta ofensiva es “proteger a nuestro pueblo”, dijo el vicepresidente Istúriz, quien agregó que el trabajo en el segundo semestre de este año tiene dos fases: la primera, garantizar el orden y el control, buscando el abastecimiento, el transporte de productos esenciales de la canasta básica familiar y el control de precios, que los productos regresen al precio oficial y se corte la acción de los especuladores.

La segunda fase es garantizar la producción; estimular los procesos de producción y los de distribución de esos productos. En este sentido, en el marco de un evento multipartidista denominado Congreso de la Patria, convocado, por el presidente Maduro, el gobierno venezolano dijo que “tenemos que producir nosotros mismos, comenzando por el tema agrario, el de la seguridad alimentaria. No podemos seguir importando casi todos los productos que consumimos”.

Elemento central de esta estrategia del gobierno Maduro es enfrentar la guerra económica, en la que están comprometidas importantes empresas nacionales e internacionales. No se trata de combatir la acción del simple vendedor especulador en las calles, que en Venezuela se conoce como “bachaquero”. Hay además un “bachaqueo corporativo”, que compromete a grandes empresas de la burguesía que frenan la producción, cierran empresas, o esconden los productos, que luego pasan a manos de cadenas mafiosas, que lo venden en el mercado negro, a veces hasta en mil veces su valor comercial, o lo exportan a otros países, principalmente a Colombia.

Bloqueo internacional

Los grandes empresarios cerraron 15 empresas en el lapso de una semana. Una de ellas es la transnacional Kimberly, que en Colombia ha hecho parte de diferentes carteles (de los pañales y otros), y en Venezuela está comprometida en el complot económico que busca tumbar al presidente Maduro. El gobierno, en una respuesta inmediata, ordenó la toma de la empresa, con el ejército y los trabajadores a la cabeza, en la perspectiva de ponerla a producir en el menor tiempo posible.

La banca internacional y las empresas transnacionales, alentadas por Estados Unidos, que ha impuesto una serie de sanciones al gobierno bolivariano, intentan ahora imponer un bloqueo económico, similar al que aplicaron a Cuba socialista durante seis décadas, o como el que le impusieron a Irán, durante varios años. La última expresión de ese complot es la decisión del CitiBank de cerrar las cuentas a Venezuela.

La ofensiva económica, de otra parte, está acompañada de una campaña mediática por parte de la prensa comercial internacional, quien todos los días asegura que Venezuela vive un caos sin precedentes. De acuerdo a esa versión, globalmente difundida, el país ha colapsado y la única salida posible es la renuncia del presidente Maduro, su destitución, mediante un referendo plebiscitario.

La opción del diálogo

La situación del venezolano promedio, es en verdad complicada. El problema de las filas para adquirir productos en los almacenes es grave. Hay niveles de desabastecimiento profundos, con precios por las nubes, gracias a la proliferación del mercado negro y a la actitud del gobierno, que no ofrece todas las respuestas que la gente reclama.

Pero hay también un alto nivel de conciencia política en amplios sectores de la sociedad, el proyecto chavista sigue siendo prestigioso, y las medidas económicas anunciadas por el gobierno para el segundo semestre de este año, apuntan a aliviar la situación económica y crear condiciones para profundizar en el proceso de cambios sociales democráticos.

Al cierre de esta edición, el secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas, Unasur, Ernesto Samper, aseguró que la intermediación de los expresidentes Vicente Torrijos, José Luis Rodríguez Zapatero y Leonel Hernández, está dando sus frutos y “en pocos días aparecerá la luz del diálogo” que están buscando y que el país necesita.

Samper se mostró satisfecho al constatar la voluntad de diálogo del presidente Maduro y destacó que en este momento histórico existen dos opciones claramente planteadas: “La opción de la profundización de la polarización, de la violencia, del injerencismo internacional, y la opción del diálogo entre los venezolanos”.

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