Bogotá: Otra medida de Peñalosa que no gusta

Subirían las tarifas de las carreras de taxis y se obligaría a la ciudad a pagar bonos al gremio de los taxistas. En contraprestación deben bajar las tasas de accidentalidad y mejorar la calidad en el servicio

Taxis bogotanos en protesta.

Taxis bogotanos en protesta.

Carolina Tejada

Según la Secretaría de Tránsito y Transportes de Bogotá, en la ciudad existen 55.000 taxis. Para el año 2012, existían cerca de 53 mil regulares y de acuerdo a estudios de la Universidad de los Andes, unos 40 mil más de los que corresponderían para el tamaño de la capital.

El malestar de los taxistas

En los últimos meses el gremio de taxistas, ha participado de varias actividades que expresan su inconformidad con el tratamiento que reciben, por un lado por las altas tarifas que deben pagar por la prestación del servicio. Un taxista promedio debe pagar por un cupo de un taxi hasta 100 millones de pesos. Sin contar con los costos del carro, seguros, pólizas, impuestos, mantenimiento, la gasolina entre otros. De ahí que se estime que solo el 10% de los taxistas de la ciudad, son los dueños del vehículo.

La mayoría de las personas que se emplean en esta labor, son hombres, que producto de los altos índices de desempleo, terminan, sin ser prácticos en esta labor, como conductores. Así que ante la necesidad, se aventuran en la prestación de un servicio, y en medio de las largas jornadas de cada día, en medio de los largos trancones bogotanos y de la inseguridad, hacen lo posible por cumplir con la cuota diaria del producido para los dueños de los carros, sacar lo del mantenimiento del mismo y lo que le quede sería su propio sueldo.

Esta realidad se suma a la nueva competencia con el servicio que presta Uber, quien no vive las mismas consecuencias en términos de gastos económicos para existir como empresa, como pasa con los amarillos. Esta situación empeora el bolsillo de los taxistas y por tanto los altos niveles de estrés.

En Bogotá, son muchas las personas que se quejan constantemente del mal servicio que prestan los taxistas. Y también se ha generado un conflicto entre quienes manejan Uber y quien conduce un taxi tradicional.

El bolsillo de los usuarios

El alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, ha señalado esta semana que para solucionar la crisis por la cual a traviesa este gremio, sostuvo una reunión con las empresas, los propietarios y conductores. Una de las conclusiones de esta reunión, fue la de mejorar la prestación del servicio y lograr en un promedio de tres meses, uno: “indicadores de calidad que promuevan la reducción de accidentes, quejas y reclamos por parte de los bogotanos”.

Además de ello, la Alcaldía, a modo de “contraprestación”, decretó un nuevo aumento en la tarifa de taxis. Si antes la carrera mínima costaba 3.900 ahora pasaría a 4.100 pesos. Además de ello, se incrementará cuatro pesos por el valor de la unidad, en la tarifa. Es decir, pasa de 78 a 82, lo cual estaría representando un incremento del 5,13 %.

Según informaron desde la misma alcaldía, dichos incrementos se realizaron tras los estudios de costos para determinar las modificaciones en el cobro de este servicio de transporte público.

También se informó que dentro de las nuevas medidas, abría un cobro adicional a los usuarios, un “bono de seguridad”. Con el denominado bono de seguridad, los taxistas estarían autorizados a cobrar $500 pesos adicionales por carrera, si los accidentes en los que se ven involucrados los taxistas se reducen en la ciudad. “En Bogotá tenemos un problema serio de accidentalidad. Tenemos más de 600 muertos al año en Bogotá y miles de heridos”, dijo el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, mientras justificaba la medida ante los medios.

Con esta medida el alcalde pretende motivar al gremio de los taxistas, para mejorar la seguridad y las precauciones al conducir. Según se informó públicamente: “Si los accidentes bajan 20% en los próximos tres meses podrán cobrar los $500 pesos adicionales durante un trimestre”.

¿Por qué afectando el bolsillo de la ciudadanía?

La pregunta que se empezó a hacer la gente del común, desde las redes sociales y en la calle, es: ¿porque tienen los usuarios que pagar las consecuencias de una crisis, producto de unas irregularidades y malos manejos desde las empresas, y porque debe pagar los usuarios de los taxis, un bono de seguridad para premiar a los conductores, y que se motiven a tener precauciones y reducir los niveles de accidentalidad?

Esta medida tomada por el alcalde Peñalosa, al igual que muchas otras, siguen llenando el estado de inconformidad de la ciudad. Pues su política está diseñada para favoreces a las empresas privadas, a las multinacionales en contra posición de los derechos de la ciudad. En este caso particular, se afirma que nada justifica que las autoridades distritales se laven las manos con la realidad de un sector tan grande de la ciudad, y obligue a través de decretos y leyes, a la ciudad a pagar la usencia de una política económica y social que beneficie al conjunto de la población.

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