Barrancabermeja: en un declive social y económico

Organizaciones sociales atribuyen la crisis a la parálisis del proyecto de modernización de la refinería.

refineria_barrancabermeja

Barrancabermeja, de ser una ciudad industrial, con refinería y una empresa en Fertilizantes de Colombia, el Gobierno quiere limitarla a ser una zona de trasporte de materia prima, petróleo y carbón, a través de Impala, e importadores de combustibles. Las AUC han reaparecido.

Gran parte de esta decisión se fundamenta en la paralización del Proyecto de Modernización de la Refinería de Barrancabermeja (PMRB). El tejido social regional, la Unión Sindical Obrera y Funtramiexco han conformado un bloque para contrarrestar este declive social y económico de la principal ciudad del Magdalena Medio.

“Hemos logrado poco a poco irla (la ciudad) encarrilando de cara a la situación que se vive. Hay una desinversión enorme. El proyecto de modernización lo tienen aplazado indefinidamente, no hay inversiones petroleras en la región. Al bajar las inversiones baja el empleo. Hay una contracción económica enorme, la economía formal no está funcionando y la economía informal tampoco. Estamos al punto de la delincuencia y Barranca se está negando a llegar a ese punto”, manifestó Fredy Pulecio, directivo de Funtramiexco.

Esta complicada situación se denunció el pasado 20 de julio en una marcha. Pulecio sacó algunas cuentas que cambiarían la balanza situacional. El despilfarro en la refinería de Cartagena superó los ocho mil millones de dólares, el PMRB necesita la mitad de ese presupuesto. Sin embargo, Reficar tampoco está funcionando por completo. 4.700 millones de dólares en barriles está importando Colombia por estas malas decisiones del Gobierno nacional.

Para impulsar la ciudad, la propuesta inicial de la organización sindical, en palabras de Pulecio, es “poner a funcionar la vieja planta en Cartagena como corresponde (que está parada) nos cuesta diez millones de dólares pero nos da 980 millones dólares al año. El PMRB requiere tan solo 700 millones de dólares al año si queremos pagarla en el tiempo que dura su construcción”.

En medio de este potencial florecimiento de Barrancabermeja han aparecido amenazas de las Autodefensas Gaitanistas, que son parte del clan Úsuga y que no admiten movilizaciones ni ningún tipo de protesta en Barrancabermeja.

Pulecio es firme: “aquí tenemos una firme decisión y es que el paramilitarismo no nos lo pueden volver a repetir. Sabemos perfectamente cuál es el camino. El camino son multinacionales con un proyecto extractivista, que no quiere saber nada de nuestras refinerías porque les interesa sacar el crudo y sacar los combustibles. Y, detrás de esa política extractivista, hay un accionar paramilitar que siempre ha jugado con el beneplácito total del Estado. Nosotros vamos a seguir avanzando. Ya Barrancabermeja está despertando y seguiremos en esa senda”.

El Día

Comments are closed.