Disputa por Mercosur

Detrás está la mano de Washington

La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, ha defendido el derecho de su país a ocupar la presidencia pro tempore de Mercosur.

La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, ha defendido el derecho de su país a ocupar la presidencia pro tempore de Mercosur.

Desde que se diseñó el modelo de integración conocido como Mercosur, sus integrantes adoptaron unas reglas de juego, que suponen un consenso en la toma de decisiones. Una de estas disposiciones, relativa a su funcionamiento, indica que cada país miembro, en orden alfabético, asumiría la presidencia pro tempore de la institución, para un periodo de seis meses.

El pasado viernes 29 de julio, la cancillería de Uruguay informó a los demás países del bloque, que su gobierno, que venía ejerciendo la presidencia, terminaba formalmente su periodo y efectuaba el traspaso a Venezuela, a quien correspondía ejercerla, de acuerdo a lo acordado.

De inmediato Paraguay y Argentina indicaron que vetaban la presidencia de Venezuela, pues para ello el gobierno de Maduro tendría que plasmar requisitos que aún no había cumplido.

Estos supuestos requisitos son inexistentes. En los últimos meses se produjeron cambios políticos en Argentina, Brasil y Paraguay, que van en contravía del modelo de integración democrática que propusieron los fundadores de Mercosur. En realidad lo que sucede es que chocan dos modelos de integración. Uno autónomo, contra hegemónico, y otro que revive el liderazgo de los Estados Unidos en la región.

La reacción de Argentina, Paraguay y Brasil se debe no solo a que a esos países llegaron gobiernos de derecha. Detrás está la labor de la llamada mesa de Unidad Democrática, MUD de Venezuela, que recientemente hizo una gira por esos países, buscando aislar al gobierno de Maduro y recabar apoyo para los planes golpistas de la derecha venezolana.

Pero también, la mano de Washington que alienta una campaña por detener el proceso de reformas sociales en Venezuela y hace todo cuanto esté a su alcance por desacreditar a las autoridades de ese país. El anuncio de que se suspenden líneas de crédito de la banca internacional, se imponen nuevas sanciones al gobierno de Maduro por supuestas violaciones de los derechos humanos y se intenta aplicar la llamada ‘carta democrática’ de la OEA, además del aliento a los planes golpistas de la reacción interna, hacen parte de esa estrategia perversa.

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