Fidel, el forjador de la esperanza

El comandante en Jefe Fidel Castro Ruz cumple 90 años en medio del reconocimiento de Cuba y el mundo de su inmenso aporte a la causa del socialismo y a la lucha de los pueblos por su emancipación. Su ejemplo de dignidad y firmeza revolucionaria es admirable.

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Editorial del Semanario VOZ

Stefan Zweig consideraba que en la historia había momentos que se podían considerar estelares, momentos de gran trascendencia y grávidos en expectativas y resultados. Muchas veces esas ocasiones de fulgor constituían quiebres en la desarrollo de procesos o acontecimientos. En nuestro continente, sin lugar a dudas, la Revolución Cubana define un punto de quiebre en el discurrir de nuestra historia. Ese acontecimiento está íntimamente ligado a la vida y accionar de Fidel Castro Ruz. Figura señera de la historia contemporánea.

Los historiadores han identificado a lo largo del periplo humano para construir la democracia y los procesos liberadores a una pléyade de hombres que se convirtieron en adalides y símbolos de la dignidad y portadores del fuego que iluminó el sendero liberador. Fidel Castro, ocupa un lugar destacado en esa pléyade. Como dijera Martí es de los hombres que representan la dignidad humana.

Fidel Castro convirtió lo que parecía imposible en una realidad, que el fantasma que desde la época de Carlos Marx recorría Europa, se vistiera de guajirito cubano y empezara a caminar por América desfaciendo entuertos para terror de los imperialistas de toda laya. Fidel, al lado del Che Guevara, sembraron de revolución los caminos de América y de todos los continentes donde campeaba la explotación y el imperialismo expoliaba los pueblos y se apoderaba de las riquezas e imponía la iniquidad como forma de relación humana.

La descolonización de África se forjó en las lecturas de la historia de la gesta cubana y en las vivencias de las luchas contra el imperialismo que día a día libraban los patriotas antillanos para impedir que mercenarios pagados por los Estados Unidos mancillaran el suelo cubano y trataran de sepultar la revolución y los sueños de todos los pueblos.

Los periódicos del mundo registraron la contundente derrota yanqui en la tierra de Mella y en las páginas de la historia del mundo en letras de fuego quedó escrito: Playa Girón donde yace sepultada la prepotencia norteamericana. Allí en ese escenario bélico el pensamiento antiimperialista de Martí fortalecido por el aporte marxista sabiamente orientado por Fidel Castro, elevó la conciencia y la dignidad del cubano y por ello resultaron victoriosos en la lid contra el imperio.

En todos los intentos del depredador imperialista por doblegar la voluntad y el tesón de los revolucionarios dirigidos por Fidel, resultaron derrotados. El mundo progresista quedó impresionado por la firmeza y el derroche de dignidad que observó durante el desarrollo y la culminación de la crisis de octubre por la cuestión de los misiles.

La obra de Fidel, la Revolución de Cuba marca un hito de difícil superación. Por esas acciones orientadores para la lucha por la liberación y la reconquista de la soberanía de las naciones latinoamericanas, el coloso cubano ocupa un lugar al lado de Bolívar, San Martín e Hidalgo, que al decir de José Martí: “En esos hombres van miles de hombres. Va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados”.

Con la gesta liberadora de Fidel y su pueblo los campesinos de América Latina aprendieron que había otra formas de relacionarse con la tierra y que era posible vivir en condiciones óptimas y disfrutando de sus bienes, sin que la mano norteamericana escamoteara las minas de oro, plata y otros minerales y metales.

Desde su temprana juventud, el líder de la tierra martiana nos enseñó como derrotar las trampas de la justicia de las dictaduras que se enseñoreaban en nuestro terruño. Ahí dejó La historia me absolverá, para que los pueblos del mundo aprendan la lección. Con Fidel la construcción del socialismo se convirtió en un objetivo al alcance de la mano de los pueblos que cuenten con conductores que sepan potenciar la fuerza y la voluntad de los pueblos oprimidos y condenados a malvivir en condiciones infrahumanas.

Además, Fidel supo movilizar a su pueblo y orientarlo para que convirtiera su accionar en una fuerza todopoderosa para cualificar su conciencia transformadora capaz de iniciar el camino de superación de los antivalores del capitalismo y su transformación en relaciones de solidaridad y ayuda mutua, propia del socialismo, que como anotaba Carlos Marx, constituye el final de la prehistoria. Los pueblos del mundo expresan su gratitud a Fidel Castro, con ocasión de sus noventa años dedicados al rescate de la dignidad humana y a la lucha contra el imperialismo deshumanizador.

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