Juicio contra Dilma Rousseff: “Un golpe para robarse a Brasil”

Dirigentes políticos de izquierda y de sectores populares dicen que el juicio a la presidenta en realidad es un golpe de las elites dominantes para terminar de apoderarse de los recursos naturales de ese país e imponer un modelo neoliberal, única forma de resolver la crisis capitalista

Dilma Rousseff, víctima de una conspiración de la derecha brasileña.

Dilma Rousseff, víctima de una conspiración de la derecha brasileña.

Alberto Acevedo

Por 59 votos a favor y 21 en contra, el senado de Brasil aprobó, en sesión del pasado 10 de agosto, la ponencia que plantea como pertinente el juicio que esa corporación legislativa deberá adelantar contra la presidenta Dilma Rousseff, por lo que consideran un crimen de responsabilidad, y decidir en sesión plenaria si ratifican o revocan la medida de apartarla del cargo, en un juicio conocido como impeachment.

En la sesión en que se adelante el juicio, la acusación y la defensa, respectivamente, deberán realizar sus alegatos y tienen derecho a presentar hasta seis testigos cada una. En seguida, los senadores decidirán la condena o absolución de la mandataria. Para que prospere la condena se requerirá el voto favorable de 54 de los 81 senadores que integran la corporación.

El resultado de la votación de la segunda semana de agosto, indica que probablemente los partidos de la burguesía brasileña conseguirán los votos suficientes para apartar definitivamente de la presidencia a Dilma Rousseff y alejar del poder al Partido de los Trabajadores.

En una reunión política reciente, con un grupo de seguidores, Rousseff caracterizó el proceso en su contra como un ‘golpe institucional’, un golpe parlamentario con motivación política, ya que no se comprobaron los aparentes crímenes de responsabilidad por los que está siendo imputada.

El verdadero objetivo

La mandataria dijo que los autores del golpe son los medios de comunicación al servicio de los monopolios, y el capital especulativo. Señaló que hay en marcha un ataque a los derechos de los trabajadores, bajo la batuta del presidente encargado, Michel Temer.

Sobre la naturaleza del golpe de Estado que menciona la presidenta constitucional, se refirió Joao Pedro Stedile, uno de los más caracterizados dirigentes del Movimiento de los Sin Tierra. La decisión del Senado, asegura, confirma que hay en marcha un golpe de Estado para robar los recursos de la nación.

“El verdadero objetivo del golpe no es Dilma”, puntualizó el líder agrario. “El problema es que en la crisis profunda que vivimos, por ser la nuestra una economía periférica, dependemos del capital transnacional, y este necesita un control total para imponer un plan neoliberal. Es la única fórmula que tienen para salvaguardar sus intereses, que no los de la nación o los de los trabajadores”.

Se tensan las fuerzas populares

Para Stedile, detrás del golpe está la privatización de Petrobras. “Ya se están apoderando del petróleo, las minas, el agua, la biodiversidad. Quieren privatizar las últimas empresas estatales como las del sector eléctrico, el transporte, los puertos, los aeropuertos, en esto consiste el plan de la derecha brasileña e internacional”, puntualizó el líder de los Sin Tierra.

El movimiento agrario hace parte del Frente Brasil Popular, al lado de unas 60 organizaciones sociales y partidos políticos que se oponen al golpe institucional; han convocado numerosas movilizaciones populares y estudian la posibilidad de convocar una huelga general contra los golpistas.

Sin embargo, el movimiento obrero brasileño hace 28 años no organiza una huelga general y mantiene un importante nivel de dispersión que, de momento, aleja la posibilidad de la cohesión necesaria para organizar una movilización nacional que detenga los planes de la derecha.

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