La década ganada en Ecuador

La Revolución Ciudadana se prepara para una disputa electoral trascendental

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Hernán Camacho
@camachohernan

Ecuador se prepara para enfrentar un proceso electoral en 2017. El partido del presidente Rafael Correa tiene lista la estrategia de campaña con la que pretende ganar el parlamento y la presidencia, aunque en esta ocasión no estará como candidato el actual presidente y profundizar la Revolución Ciudadana. Al frente tiene una derecha que se está reacomodando pero que aún no tiene el candidato que logre unificarla. El dirigente Oscar Bonilla, secretario nacional de acción política del movimiento Alianza País, habló con VOZ sobre las perspectivas que tienen de cara a las elecciones y el papel que jugará el ciudadano presidente Rafael Correa en el proceso de consolidación y transformaciones de Ecuador.

–¿Cuál es el pulso político que vive Ecuador?

–Indudablemente el proceso de la Revolución Ciudadana tiene hoy un carácter preparatorio para las elecciones en el que se juega el fortalecimiento y afianzamiento de la revolución para los próximos seis años. Y la prioridad es elegir un gobierno que pueda conducir la política pública para continuar la reducción de la brecha entre ricos y pobres, disminuir los niveles de pobreza, consolidar nuestra soberanía nacional que fue rescatada hace nueve años y construir poder popular.

–¿Y cuáles son los desafíos puntuales para la Revolución Ciudadana en los siguientes años?

–El más alto desafío de este periodo es garantizar los derechos humanos, impulsar una adecuada política pública orientada a los sectores más desfavorecidos y garantizar a la ciudadanía el ejercicio pleno de sus derechos. Consideramos fundamental la emergencia de la lucha social que acompañe el proceso de transformación estructural del país y la sociedad.

–Ese proceso de transformación tiene nueve años de consolidación. ¿Esos logros los percibe la ciudadanía?

–Si. Nuestra ciudadanía percibe día a día los cambios de la Revolución Ciudadana, los identifica en las políticas del gobierno y los personifica en la figura del ciudadano presidente Rafael Correa. Entre otras un gran conductor. Pero naturalmente sufrimos los embates de la derecha y lo que ellos representan, fuerzas atadas a los poderes fácticos transnacionales ligados a los Estados Unidos, que buscan permanentemente desacreditar el gobierno y los avances logrados. Nuestra lucha electoral que se avecina tendrá que ver también con la defensa de lo que hemos caracterizado: la década ganada.

–¿Cuál es la propuesta de la Revolución Ciudadana para las elecciones próximas?

–El programa de gobierno que ha sido debatido profundamente por las bases del movimiento político Alianza PAÍS de cara y con la gente, al punto que hemos tenido hasta hoy 1.784 eventos de discusión, asambleas y reuniones que sirvieron para decantar nuestra línea política para las elecciones que es en esencia nuestro programa de gobierno.

–¿Cómo sienten las amenazas de la derecha en Ecuador?

–Nosotros contextualizamos la situación de Ecuador con los hechos políticos y violentos del continente. Vemos que la derecha está en un proceso de reacomodamiento en sus elites con una visión conservadora. La resaca del neoliberalismo ha venido avanzando por el continente, incluso queriendo llegar a Ecuador. Pero nosotros estamos convencidos que el límite para ese ataque de la derecha es exactamente una simple aproximación y nada más. Para nosotros la variable de la derrota no existe, no tenemos en el panorama contemplado una situación de qué hacer en caso de tener que dejar el poder. El objetivo es ganar todas las batallas que tengamos para profundizar el proceso ciudadano de trasformación.

–Pero hay un ataque continuado.

–Claro. En Ecuador tenemos una derecha que se ha venido recuperando y que tiene muchos recursos para reacomodar sus fuerzas, pero son fragmentados. Diferente al caso colombiano con una derecha unida y con alternancia de poder, diferente a la derecha venezolana que se reúne en una mesa univoca impulsando la guerra económica. Nosotros tenemos unas elites que no logran cohesionarse pero la única opción que vemos para ellos es que en una segunda vuelta, nuestro candidato se pueda enfrentar a una derecha que logre unirse. Por eso tenemos la meta de ganar en primera vuelta cumpliendo al pie de la letra la estrategia que no es más que cumplirle a la ciudadanía y trabajar con ella.

–¿Hay revolución con cambios estructurales más allá de Correa?

–La decisión del compañero Presidente de no participar en esas elecciones nos lleva a ese escenario. Ese es el desafío que tienen los procesos revolucionarios que deben permanecer a pesar de la ausencia de sus dirigentes. Correa no va a ser candidato, pero eso no quiere decir que él no sea el hombre gravitante en el escenario político y estratégico. El Presidente no nos va acompañar en el proceso electoral pero sí en los cambios profundos que tendrán que seguirse impulsando con él, ya no como presidente sino como dirigente nacional.

La Revolución Ciudadana es un proceso político que toma fuerza. Hemos consolidado un proceso de crecimiento del movimiento país con unas elecciones internas e inéditas, dejando 1.121 directivas elegidas por nuestra militancia de un proceso de padrón cerrado que ningún partido político en Ecuador se atreve a hacer. Entonces tenemos que el proceso revolucionario se sustenta con una organización política fuerte, una organización social que tiene una visión que rebasa lo electoral, lo estratégico y que toca los cimientos de lo histórico.

–Hablemos del Encuentro Latinoamericano Progresista.

–En su tercera versión el Encuentro Latinoamericano Progresista pretende configurar un debate profundo y amplio entre las organizaciones políticas con visión de transformación continental. Queremos debatir sobre la importancia de cada proceso social y de poder popular en cada uno de los países del continente. No es posible una revolución ciudadana sin que existiera en América Latina una tendencia progresista y revolucionaria, seríamos muy débiles y deficientes. Nuestro proceso político está profundamente atado a los procesos de las fuerzas revolucionarias de nuestros vecinos. Queremos hacer una gran coalición progresista de izquierda.

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