La tumba de Antígona: Más que un par de piernas

Causa desagrado que organizaciones deportivas y políticos corruptos, que jamás se han interesado por las y los deportistas, cuando estos consiguen por sí solos sus victorias, tienen el descaro de decir insensateces, como: “Gracias a nuestra campeona”.

Caterine Ibargüen

Caterine Ibargüen

Renata Cabrales

Un aplauso, compatriotas, es lo que necesito de ustedes en este grandioso momento, podría ser lo que pasa por la cabeza de Catherine Ibargüen cuando levanta los brazos y sugiere ovación antes de competir, y es lo mínimo que este país, históricamente indiferente con las y los deportistas, puede hacer por ella.

Causa desagrado que organizaciones deportivas y políticos corruptos, que jamás se han interesado por las y los deportistas, cuando estos consiguen por sí solos sus victorias, tienen el descaro de decir insensateces, como: “Gracias a nuestra campeona”, es el caso de Ibargüen, quien por su logro, pasa a ser inmediatamente, propiedad de las y los colombianos indiferentes.

Pero no solo es la indolencia, también el sexismo es algo que deben afrontar las mujeres deportistas. En un medio de comunicación, al comenzar los olímpicos, un reportero hizo comentarios desacertados, como, “la maleta de las pesistas colombianas es más pesada porque no dejan su maquillaje”.

Ibargüen no se salvó del machismo en los medios, pues el periodista César Augusto Londoño, cuando ganó la medalla de plata en Londres, la acosó con malintencionadas preguntas, invadiendo su privacidad, y creyéndose con el derecho de hacerlo por el hecho de ser una mujer, además negra, puesto que sus miserables preguntas iban cargadas no solo de sexismo, sino además, de evidente racismo:“ ¿Quién le consiente las piernas en la vida real?… ¿No hay por ahí un negro que se las consienta?”…Esto solo por dar un ejemplo.

El sexismo en los juegos olímpicos es histórico, pues en la antigua Grecia el deporte era una actividad solo de hombres. En los juegos de este año las mujeres constituyen el 45%, y a pesar de eso, reciben un reconocimiento diferente al de los hombres.

Un estudio de la Universidad de Cambridge confirma la brecha que hay en cómo se informa en los medios de comunicación sobre mujeres y hombres, y qué se dice en las redes sociales, y concluye que las mujeres aún reciben calificativos machistas. Por ejemplo, al mencionarlas, es muy usual incluir su estado civil, su edad o apariencia, y se habla más de esto que de sus logros.

Famosos son casos como el de la deportista estadounidense Corey Codgell-Unrein quien ganó medalla de bronce y el Chicago Tribune tituló: “La esposa de un jugador de los Osos de Chicago, Mitch Unrein, gana medalla en Río”. Es decir, ella existe sí y solo sí, debido a su pareja. Y el caso de la gimnasta mexicana Alexa Moreno, quien fue víctima de burlas en redes sociales por estar, supuestamente, gorda.

Mujeres como estas y muchas otras, han demostrado que son más que un par de piernas hermosas y que son guerreras capaces de enfrentar cualquier obstáculo que la sociedad machista les ponga a su paso, solo para no permitirles hacer historia.

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