Estatuto de la oposición en Colombia

En Colombia no hay democracia, hay apenas una caricatura y se hace necesario que la democracia brille con luz propia. La versión oficial no puede ser catalogada de absoluta e inmodificable. Debe haber el espacio para que el pueblo se exprese libre y con argumentos.

Movilización contra la homofobia. Foto: Yovana Vargas, El Turbión via photopin (license)

Movilización contra la homofobia. Foto: Yovana Vargas, El Turbión via photopin (license)

Nelson Lombana Silva

La integración de la comisión que se encargará de estudiar el estatuto de oposición en Colombia constituye un avance más en el proceso de diálogo en La Habana entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el Gobierno nacional de Juan Manuel Santos Calderón.

Se destaca en ella la presencia del dirigente nacional del Partido Comunista, Sergio de Zubiría Samper, dirigente que ha venido jugando un papel protagónico muy importante en este esperanzador proceso que busca colocar fin a más de 50 años de cruda violencia en esta república sudamericana de aproximadamente 50 millones de habitantes.

Al ser entrevistado por distintos medios de comunicación, especialmente medios alternativos, el también filósofo ha expresado públicamente cinco elementos centrales en la construcción de este estatuto de oposición. Elementos que indudablemente no pueden faltar al momento de redactar y aprobar por las dos partes sentadas a la mesa de paz de La Habana (Cuba).

La primera se relaciona con la garantía a la integridad de la vida y a los derechos fundamentales de quienes hacen política. Se debe parar en Colombia el baño de sangre contra la real oposición, lo mismo la estigmatización y el anticomunismo.

El segundo elemento tiene que ver con el acceso a la información y a la comunicación. El espectro mediático debe estar al servicio de todo el pueblo colombiano con entera libertad y democracia, en igualdad de condiciones y de posibilidades y no como viene sucediendo que está al servicio única y exclusivamente de la clase dominante, la clase oligárquica.

La dictadura de la palabra única, la imagen única y el mensaje único, como diría Eduardo Galeano, debe dar paso a la democratización de los medios de comunicación y a las posibilidades del desarrollo de los medios alternativos, medios que deben estar al servicio de la paz y de la vida de todos los colombianos y colombianas.

El tercer elemento clave que plantea el profesor Sergio de Zubiría Samper se refiere a la transparencia y nitidez que debe caracterizar el proceso electoral en Colombia. En este país el pueblo vota, mas nunca elige. Además, no es un secreto que las elecciones son una verdadera cloaca pletórica de corrupción, ventajismo, narcotráfico e incluso, terrorismo de Estado.

La mayoría del pueblo colombiano no vota por conciencia, vota por una promesa de un puesto público, un contrato o simplemente por salvar su vida. En eso el paramilitarismo ha sido protagonista de primer orden. Debe recordarse las denuncias –por ejemplo– para el señor Uribe Vélez ser elegido presidente de la república en dos ocasiones. Mediaron el terror paramilitar y los dineros calientes.

Recordemos además, el fraude contra la Unión Patriótica en los recientes pasados comisiones electorales, lo mismo contra los comunistas y la real oposición en general. Es más, el método antidemocrático que impide que las minorías se unan y puedan llegar a las corporaciones públicas.

El cuarto elemento que señala el compañero Sergio de Zubiría Samper tiene que ver con el derecho a la réplica, a la posibilidad de controvertir en condiciones de igualdad y equilibrio la versión oficial.

Para desarrollar este importantísimo aspecto hay que partir de que en Colombia no hay democracia, hay apenas una caricatura y se hace necesario que la democracia brille con luz propia. La versión oficial no puede ser catalogada de absoluta e inmodificable. Debe haber el espacio para que el pueblo se exprese libre y con argumentos. El manto de mentira oficial debe caer.

El pueblo necesita tener varias versiones para poder así tener elementos claros que le permitan armar su propio criterio con libertad y con argumentos científicos. ¿Cuánta mentira se ha dicho contra el comunismo, por ejemplo? ¿Cuánta mentira se ha dicho contra el movimiento insurgente? ¿Cuánta mentira se viene diciendo contra el proceso revolucionario que se viene desarrollando en la hermana república bolivariana de Venezuela?

La quinta iniciativa que acaricia el miembro del Comité Central del Partido Comunista Colombiano es que todas las minorías y los partidos tengan derecho a la representación política en las regiones y en el parlamento, en las corporaciones públicas.

Las tenebrosas máquinas electorales, nidos de corrupción e injusticia, han caracterizado los distintos eventos electorales en Colombia. La manipulación de la Registraduría y la danza de dinero de dudosa procedencia, los medios masivos de comunicación al servicio de estas maquinarias creando falsos líderes, genios y prohombres, que son en realidad criaturas de la estirpe de la clase dominante.

Así las cosas miradas en un contexto realista, las iniciativas del compañero Sergio de Zubiría Samper deben calar en la opinión pública, recibir el respaldo y la amplia difusión por cuanto constituye una ventanita que se abre con muchas perspectivas en este proceso de paz que hay que seguir defendiendo participando del plebiscito diciendo sí, sin titubeos de ninguna naturaleza.

La esperanza es lo último que se pierde y no se puede perder ahora más que nunca, tampoco nos podemos dejar envolatar de la dictadura mediática de RCN, Caracol, El Tiempo y otras yerbas del establecimiento, que constantemente estimulan la guerra y la confrontación armada, la desinformación y la incomunicación.

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