¿Dónde está Róbinson Rendón Londoño?

El dirigente sindical fue sujeto de desaparición forzada el día 26 de septiembre del año 2015 en el municipio de Caicedonia, Valle del Cauca, encontrándose 11 meses desaparecido.

CQ_SM16U8AACMI7

Sara Leukos

“Mi compañero Róbinson y yo hemos caminado juntos 26 años de nuestras vidas…” Esposa de Róbinson

En medio de las noticias de paz y bajo un gran revuelo que ha causado el anuncio del acuerdo de paz en La Habana entre las FARC-EP y el gobierno de Juan Manuel Santos, llega la voz de la desaparición del sindicalista Róbinson Rendón Londoño.

Después de casi dos décadas de formar resistencia los familiares de los desaparecidos en Colombia, el Estado reconoció la tipificación del delito por desaparición forzada mediante la ley 599 del 10 de julio del 2000, es decir solo hace 16 años. La desaparición forzada ha estado por más de tres décadas de manera sistemática en Colombia y aún están vigentes las acciones represivas para desaparecer personas.

¿Quién es el señor Robinson Rendón Londoño?

Un gran hombre de familia, oriundo de Sevilla, Valle del Cauca, trabajador, dirigente sindical del gremio de trabajadores de la salud Anthoc Valle del Cauca. Trabajó como líder sindical hasta el año 2002, quien hacia esa fecha por seguimiento y amenazas de las AUC, grupo paramilitar Bloque Calima, comandado por el líder HH, el sindicalista y su familia debieron salir bajo desplazamiento forzado en calidad de refugiados hacia el Canadá.

Un regreso… la desaparición forzada

Hacia el año del 2013 regresaron Róbinson y su familia del Canadá, instalándose en la vereda El Dorado, Alto Finca las Delicias del municipio de Génova, departamento del Quindío. Después de permanecer por tres años en Colombia, el dirigente fue sujeto de desaparición forzada el día 26 de septiembre del año 2015 en el municipio de Caicedonia, Valle del Cauca, encontrándose 11 meses desaparecido.

La desaparición forzada de un ciudadano conlleva a relacionar trazos con respecto a su desaparición, es la búsqueda permanente por encontrar al desaparecido y responsabilizar a quienes lo retuvieron y desparecieron. Es imperante que el Gobierno, ante los anuncios de paz con las FARC–EP, debe hacer un mayor esfuerzo por juzgar y sancionar a quienes cometan este tipo de delitos y ante todo que signifique una justicia que combata la impunidad.

Es necesario un consolidado categórico de los datos sobre la población por desaparición forzada en Colombia: las investigaciones en la Fiscalía alcanzan cifras de 90 mil desaparecidos, Medicina Legal habla de 22.300 y la Unidad de Víctimas dice que son 45 mil. En este tiempo que se declara como un desafío “para esclarecer la verdad”, es necesario saber:

1. La población por desaparición forzada: cuántos desaparecidos hay como registro único.

2. Esclarecimiento de las fosas comunes.

3. Es fundamental una unificación serial, geográfica y topográfica de cada municipio sobre los desaparecidos, como el circuito existente de responsables en dichas desapariciones. Los instrumentos de violencia impuestos en diversos territorios aún están vigentes y no es cosa del pasado.

4. La implementación de una plataforma geográfica: una cartografía temática georreferenciada para la búsqueda de los desaparecidos en los diversos municipios, la cual deben incluirla en cada plan de desarrollo local, en territorios donde se ha perpetrado la desaparición forzada.

Ello será indispensable para entrar en “la verdad de la paz”.

El presente se traza con credibilidad y confianza para esclarecer la desaparición de miles de ciudadanos, donde por más de treinta años se ha generado la desaparición forzada sistemática de miles de ciudadanos en Colombia. No se sabe dónde están ni qué suerte corrieron. La sociedad colombiana debe saber la verdad.

La desaparición reciente de Róbinson Rendón es el evidente trazo de que este delito continúa donde existen mecanismos, instrumentos al servicio de circuitos delincuenciales desde las “localidades”, lugares instrumentales de la desaparición de personas. El líder sindicalista fue desaparecido fuera de su “entorno”, llevándolo a diversos lugares. Dados los registros que se tienen, Robinson Rendón realizó pausas en diversos cajeros automáticos de bancos en su recorrido, hasta que se perdió su rastro. El registro de su desaparición está bajo un proceso en la Fiscalía 8 especializada de Buga, donde existen dos presuntos implicados en su desaparición, los cuales ya se encuentran en la cárcel distrital de la ciudad de Buga.

Si bien existe actualmente un proceso de imputación de cargos, no se ha avanzado mucho jurídicamente para esclarecer la verdad y encontrar a los responsables. La búsqueda continuará sobre qué ocurrió con él. Lamentablemente en Colombia se ha impuesto un modelo de instrumentalización de violencia que es utilizado para la desaparición de personas.

Bajo este circuito de violencia no se puede generalizar sobre los instrumentos de la desaparición forzada, pues estos se dan en “lugares y espacios geográficos” de pleno conocimiento del ciudadano y esto lleva a invisibilizar al desaparecido. Se recurre como muestra de un recorrido bajo un posible hurto, un accidente, un viaje intempestivo, nublando los móviles que tiene el torturador para desaparecer. Es un circuito de violencia.

La violencia se impone de manera soterrada y no hay nada peor en una sociedad que la individualización de la violencia se exprese como que “nada ha ocurrido” o “no se vio” o eso “no es de mi interés”. El torturador siempre anda con su víctima hasta desaparecerlo, no lo suelta hasta convertirlo en un NN. Es decir, cuando no tiene una entidad numérica, su cédula, su rastro, según el circuito extiende la instrumentalización de violencia logrando su objetivo: la desaparición.

En el caso Róbinson Rendón, él fue desaparecido y su familia no descansará hasta encontrar la verdad de que ocurrió con él.

Comments are closed.