La paz un sueño realizado

Es hora de salir en forma masiva a defender los logros significativos del acuerdo de paz que son muy importantes.

paz colombia

Alonso Ojeda Awad

Para los que hemos vivido el largo y trágico proceso de la violencia en Colombia a través de sus 70 años de existencia es, verdaderamente, un sueño hermoso la llegada de la paz tras la firma de los acuerdos finales de La Habana suscritos entre Humberto de la Calle, jefe de la delegación del Gobierno nacional, e Iván Márquez como jefe de la delegación de paz de las FARC-EP, el 24 de agosto de 2016, ante la presencia del canciller cubano Bruno Rodríguez y de todos los integrantes de ambas delegaciones, contando con los garantes internacionales, a saber: Cuba y Reino de Noruega.

Este histórico acontecimiento era esperado con verdadera ansiedad. Ya se habían dado una serie de pasos importantes marcados por el encuentro en Cuba del presidente Santos y el comandante máximo de las FARC, Timochenko, frente a la presencia siempre solidaria del presidente de Cuba Raúl Castro Ruz.

La profunda seriedad con la que los negociadores asumieron sus obligaciones está reflejada en la cantidad de días y horas en que trabajaron, denodadamente, para llegar a la elaboración del texto histórico que pone fin al largo y deteriorado conflicto social y armado que ha padecido la sociedad colombiana desde los años de 1946, según fecha que ha dado el profesor e historiador de las Universidad de Georgetown y Los Andes en Bogotá, Marc Chernick, como del inicio de la violencia que soportó durante 70 años nuestra sacrificada sociedad, en importante conferencia que dictó en la Sociedad Económica de Amigos del País (SEAP).

El escritor y analista Luis I. Sandoval, en estos términos la referenció así: “No es un conflicto de medio siglo el que termina. Sucesivas oleadas de violencia e intentos de paz que se han sucedido desde 1946, o sea: un largo periodo de 70 años”.

Pero el presidente Santos, con profundo talante democrático, se comprometió a llevar el acuerdo final con que termina la guerra a la aprobación de los colombianos, a través de la figura del plebiscito. En otras palabras: consideró que esta última decisión debía ser tomada por la inmensa mayoría de los colombianos, en un profundo compromiso para que jamás se volviera a repetir esta dolorosa tragedia y que fuéramos todos, conscientes de nuestra responsabilidad, los que dijéramos adiós para siempre a la violencia y a la forma perversa de hacer política con las armas.

Este mensaje es en doble vía, tanto para la extrema izquierda y la extrema derecha que constantemente hacen uso de las armas para justificar dudosas posturas políticas. Pues ya todos quedamos advertidos.

Sin embargo, hay un movimiento político llamado el Centro Democrático, acaudillado por el expresidente y senador Álvaro Uribe, que sistemáticamente expresa su profundo malestar por los acuerdos de paz logrados e impúdicamente convoca a los colombianos a irse con la espada bajo el brazo contra las instituciones civiles, con el fundado deseo de destruir y echar al suelo los esfuerzos de más de cuatro años de diálogos difíciles en La Habana, Cuba.

Esta vocación guerrerista recuerda los años treinta en Europa, donde un señor llamado Adolfo Hitler fue capaz de llegar al poder de Alemania, soliviantando a las masas germánicas con un incendiario discurso de guerra que por un tiempo le dio resultado, hasta que fue necesario construir la gran alianza mundial de naciones para detener ese terrible mal conocido en la historia como el fascismo y que generó una debacle humanitaria como fue la II Guerra Mundial, que costó más de 30 millones de muertos.

Es hora, entonces, de salir en forma masiva a defender los logros significativos del acuerdo de paz que son muy importantes y que veremos en forma muy resumida, a continuación: Proceso de Paz. El Acuerdo General. 1) Desarrollo Agrario Integral con enfoque Territorial. Tendrá un pilar fundamental que es la Reforma Rural Integral y tocará los puntos de: Acceso y uso de la tierra y los Planes Nacionales para desarrollar la Reforma Rural Integral, junto con el Sistema de Seguridad alimentaria y nutricional y los Programas de desarrollo con enfoque territorial. Además, crea un fondo de tierras de distribución gratuita, con créditos subsidiados y establece la protección jurídica de la tierra.

2) Participación Política, apertura democrática para construir la Paz. Sus pilares son: Derechos y garantías para el ejercicio de la oposición y nuevos movimientos, junto con la Participación ciudadana en diferentes niveles y temas. Estimula la participación en política nacional, regional y local de todos los ciudadanos. Tiene tres bases: a) Apertura Democrática – Pluralismo y garantías para nuevas fuerzas, para las existentes y la oposición, con códigos claros de transparencia y equidad. B) “Nunca más las armas para la política”, se refiere a No más vínculos de armas y política. C) Fortalecimiento de los mecanismos de Participación Ciudadana.

3) Acuerdo sobre la “Solución al problema de las drogas ilícitas”. Sus pilares centrales son: a) Sustitución de cultivos de uso ilícito y prevención del consumo y salud pública, con solución al fenómeno de la producción y comercialización.

4) Acuerdo sobre “Víctimas”. Sus pilares fundamentales son: Sistema integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, más el compromiso con la promoción, respeto y garantía de los Derechos Humanos.

5) Fin del conflicto, que tiene las siguientes bases, a saber: a) Cese al fuego y de hostilidad bilateral y definitiva con Dejación de armas y Reincorporación. Anuncia el combate a las organizaciones criminales y a sus redes de apoyo con las garantías de seguridad para la población y a su vez, el tratamiento al fenómeno paramilitar con ajustes institucionales para hacer frente a la Paz y la revisión de la situación de las personas privadas de la libertad. En este punto se estableció la Subcomisión de Género, que es inédita y tiene un enfoque fundamentalmente de “Género”. El sexto y último punto está referido a la Implementación, Verificación y Refrendación.

Como podemos darnos cuenta es un tratado de paz logrado en base a la seriedad y altura de los análisis y las discusiones, donde primó el sentimiento de dar por terminado el horror de la guerra y de suministrar los elementos fundamentales que permitan construir una nueva sociedad en paz, basada en el respeto, la participación y la inclusión.

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