Víctimas del Vaticano

Con el calificativo “ideología de género” se busca deformar el mensaje feminista, con todo un andamio teórico que viene del Vaticano. Mujeres y homosexuales, en la mira de la intolerancia conservadora de la escuela y las iglesias.

Alba Reyes en lucha por la verdad.

Alba Reyes en lucha por la verdad.

Renata Cabrales

Según el orden natural de las cosas que predica la religión católica, la tal “ideología de género” va en contra del ideal de la familia tradicional y los valores, los que siempre han sido vulnerados por la ideología machista que pone a las mujeres en una posición inferior a los hombres, haciendo creer, incluso, que merecen ser asesinadas en manos de sus parejas.

En Pekín en 1995 tuvo lugar la cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, organizada por las Naciones Unidas, donde se avanzó en el tema de género, a saber:

“La herramienta para llevar a cabo este análisis es el concepto de género, cuyo uso podemos decir se institucionaliza a partir de esta Conferencia, y que se define como ‘la forma en que todas las sociedades del mundo determinan las funciones, actitudes, valores y relaciones que conciernen al hombre y a la mujer’. Mientras el sexo hace referencia a los aspectos biológicos que se derivan de las diferencias sexuales, el género es una definición de las mujeres y los hombres construido culturalmente y con claras repercusiones políticas” (Mujeres en Red).

Según la investigadora Mara Viveros Vigoya: “La expresión ‘ideología de género’ es una forma tendenciosa de presentar los estudios feministas y de género como una teoría al servicio de una ideología. Esta postura conservadora, que ya se ha expresado en países como Francia, o recientemente en Brasil, defiende un orden ‘natural’ de género, como una verdad absoluta y rehúsa entender la feminidad y la masculinidad como normas culturales sujetas a variaciones históricas”1.

Muchos sectores se han referido al feminismo como “ideología de género”, para criticar la Ley de violencia de género o la Ley de igualdad, dependiendo del país, así mismo la cátedra de educación sexual, por “promover” la libertad sexual y la práctica del aborto en las niñas. “Se lo hemos escuchado a los obispos, a medios propios o afines al Vaticano, a los grupos ‘pro vida’ …a las plataformas de quienes defienden la existencia de las denuncias falsas en la violencia de género… De forma más distendida, también hemos escuchado o leído el apelativo ‘feminazi’ para referirse a las personas que defienden la perspectiva de género”2.

“Carta a las Mujeres”

El Papa Juan Pablo II expone la postura oficial del Vaticano en la Conferencia a través de la Carta a las Mujeres, una “contribución” de la Iglesia a la “defensa de la dignidad, papel y derechos de las mujeres”, a “devolver a las mujeres el pleno respeto de su dignidad y su papel”. Pero la preocupación es más que todo por las consecuencias de las conclusiones para el orden social, pues una Carta a los obispos dice:

“Esta antropología, que pretendía favorecer perspectivas igualitarias para la mujer, liberándola de todo determinismo biológico, ha inspirado de hecho ideologías que promueven, por ejemplo, el cuestionamiento de la familia a causa de su índole natural bi-parental, esto es, compuesta de padre y madre, la equiparación de la homosexualidad a la heterosexualidad y un modelo nuevo de sexualidad polimorfa” …Pues, “toda perspectiva que pretenda proponerse como lucha de sexos sólo puede ser una ilusión y un peligro, destinados a acabar en situaciones de segregación y competición entre hombres y mujeres”.

Y el Papa Benedicto XVI expuso que: “La ideología de género es la última rebelión de la creatura contra su condición de creatura”. Con el ateísmo, el hombre moderno pretendió negar la existencia de una instancia exterior que le dice algo sobre la verdad de sí mismo, sobre lo bueno y sobre lo malo…3. Y el Consejo Pontificio para la Familia advierte: “El desafío más peligroso para la Familia viene de la ideología de género, nacida en los ambientes feministas y homosexuales anglosajones y ya difusa ampliamente en el mundo…”.

No sólo la liberación de las mujeres es una amenaza para el ideal de la familia católica sino que la homosexualidad también es considerada una práctica fuera de lo establecido. La escuela también constituye un ambiente hostil con la diferencia sexual. Un claro ejemplo de esto es el caso de Sergio Urrego, joven que tomó la decisión de suicidarse en el 2014, debido a la persecución de la cual fue víctima por parte de las directivas del plantel donde cursaba su último año de secundaria, debido a su homosexualidad, y también a su rebeldía contra el sistema establecido.

Como casi todas las madres que han perdido un hijo o hija por algún tipo de injusticia dentro de una sociedad intolerante y acostumbrada a la violencia como la nuestra, Alba Reyes, madre de Sergio, ha abanderado una lucha para exigir respuestas por las causas que condujeron a su hijo al suicidio, pero sobre todo, porque su caso no se repita, porque no haya otra víctima de la cacería de brujas que se ha desatado contra las personas homosexuales en esta sociedad conservadora, donde el fanatismo religioso ha alcanzado un alto grado de intolerancia hacia la diferencia.

En una conversación con VOZ, Alba Reyes habla sobre el fallo de la Corte Constitucional: “que le pide específicamente al Ministerio de Educación Nacional hacer una revisión de los manuales de convivencia para que estos sean respetuosos con los temas de orientación sexual y género, y con la convivencia escolar. Desde ahí nace la idea de educar a docentes y directivos y se establecen talleres con la Unesco, y no solo con Colombia Diversa, que es la única organización en el país que trata temas de la población Lgtbi…”.

“Se elabora una cartilla que tiene un vocabulario técnico… Nunca ha estado dirigida a los niños. En Colombia, lo que se quería era una revisión de los manuales, pero a su vez, educar a los docentes para que no pasara lo que pasó con mi hijo Sergio. Es decir: a él no se le brindó, desde un principio, un apoyo directo de los directivos y docentes, sino por el contrario, fue discriminado”.

La persecución del colegio

La persecución comenzó porque Sergio era muy político y siempre estaba en contra de algunas injusticias de las directivas y “luego pasó lo del beso; ellos estaban en el descanso, molestando y riéndose, y una de las niñas les pidió que se dieran un beso para tomarles una foto. Pero en ese momento, un docente le decomisa el teléfono y le dice que a la salida se lo entrega… Le pide desbloquearlo y que borre la foto que le traerá problemas… Pero al siguiente día los empiezan a llamar a orientación psicológica para ser indagados, los hacen escribir cosas que les dictan, con el fin de hacer ver más grave la falta… A partir de allí los obligan, a él y a su pareja a informar a sus progenitores acerca de su orientación sexual”, afirma la madre de Sergio.

Asimismo, continúa: “El colegio lo cataloga como un enfermo mental por su condición sexual y por su actitud, y exigían que cumpliéramos las citas de psicología y tuviéramos el certificado psicológico con los requisitos que el colegio pedía. Él quería estudiar, pero todos los días lo sacaban de clases y lo llevaban a orientación psicológica con directores y profesores para que hablara sobre su orientación sexual. No lo dejaban entrar a clases”.

La peor parte fue cuando, argumenta Reyes, “convencieron a los padres del otro niño de entablar una demanda contra Sergio por acoso sexual, para que pudiera seguir en el colegio. A Sergio le pareció muy grave, pues era muy sensible y respetuoso. Es a partir de esta acusación que toma la decisión de suicidarse. Deja unas cartas, en una de las cuales me pide que limpie sus dieciséis años de existencia”.

Finalmente: “todo lo que ocurrió sobre el tema de cartillas y de las marchas fue que se valieron del tema de Sergio y del trabajo del MEN, que era algo que le debían a él y a todos los niños en Colombia, desde la instauración de la ley 1620 de 2013 y se creó una cortina de humo por políticos y personas religiosas, para presionar al Gobierno por el tema del plebiscito y la paz. Pienso que aquí ha faltado respeto hacia las y los niños, pues hay que protegerlos y darles la oportunidad de terminar con el matoneo… Y con todas estas marchas se les da la autonomía a los niños que discriminan, para que lo sigan haciendo”, asevera Alba Reyes.

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