Leonardo Posada, un león en la lucha

Hace 30 años cayó abatido el primer mártir de la Unión Patriótica

Leonardo Posada Pedraza.

Leonardo Posada Pedraza.

Armando Orozco Tovar

En septiembre de 1986 sólo habían transcurrido 13 años del golpe en Chile, más 12 días, cuando cayó abatido por las balas sicariales del régimen colombiano, el joven comunista Leonardo Posada.

El crimen fue en Barrancabermeja, una ciudad petrolera, puerto fluvial sobre el río Magdalena, famosa por sus reiteradas participaciones reivindicativas de la lucha obrera, que se inició a partir de la gran huelga de los años treinta dirigida por Gilberto Vieira el líder comunista, que con su elocuencia de frases sencillas, verídicas y duras, dejó una impronta en el movimiento huelguístico nacional. Fue un discurso donde expresó: “Este movimiento seguirá en el mismo pie de firmeza entre tanto hayamos conseguido el triunfo de nuestras reivindicaciones. El momento es de peligro. La huelga es de combate. Cada uno debe ocupar su puesto… Resistiremos hasta el último momento…”.

Hoy pareciera que estas palabras se hubieran dicho ayer ante el peligro paramilitar reinante a lo largo y ancho del territorio nacional. Hace 30 años cayó abatido el primer mártir de la Unión Patriótica, la organización fundada el año anterior buscando la paz. Leonardo Posada se desplomó para luego ser rematado al quedar herido sobre el polvo de la calle 10, que hoy lleva su nombre, también un colegio distrital en Bogotá, de quien sus familiares, compañeros, condiscípulos y amigos, ante la pregunta “¿Cómo usted lo recuerda?”, testificaron: fue una persona alegre, generosa, estudiosa y de alma limpia.

Otros aseveran que hizo parte de la generación sacrificada por las dictaduras orientadas por el Plan Cóndor del Pentágono yanqui en el Cono Sur, surgido para la defensa del modelo neoliberal en peligro ante el avance de las fuerzas populares en todo el continente y de las falsas democracias como la colombiana, en aquellos luctuosos días de su asesinato, siendo el inicio del “Baile Rojo” del cual se hizo un documental, que debería ser pasado a cada momento por los canales televisivos, para recordar a los colombianos cómo y por qué sucedió uno de los mayores genocidios de la historia nacional, contra un movimiento popular de izquierda, por las fuerzas de la ultraderecha y paramilitares narcotraficantes, que el uribismo trata hoy de desviar de su contenido al afirmar que fue la tesis comunista de la “combinación de todas las formas de lucha” la que, al ser exaltada por los dirigentes de la Unión Patriótica, dio motivo para la aniquilación.

La fórmula de la combinación nació a raíz de la Masacre de las bananeras en Ciénaga (Magdalena) por el gobierno godo de Abadía Méndez en 1928, y dos años después de la matanza se fundó el Partido Comunista Colombiano, para orientar las luchas agrarias en el campo, y también en las poblaciones que se transformaban rápido en ciudades donde empezaban a sonar los timbres de la electricidad en las casas, factoría y fábricas, enmarcándose la lucha de clases en los primeros combates de la clase obrera sindicalizada, contra la explotación capitalista, la iniquidad, la injusticia salarial y social en todos los órdenes.

Leonardo Posada fue asesinado aquel 30 de agosto del 86 con la complicidad del Estado, que tenía como mira sacar de la escena política al Partido Comunista y a la Unión Patriótica, la cual surgía con gran fuerza desde el año 1984 en el gobierno de Belisario Betancur durante los acuerdos de paz en la Uribe, departamento del Meta.

“La investigación del crimen de Leonardo aún no culmina, estando este caso inducido en el proceso de reparación adelantado en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”, dijo en el Cementerio Central, donde está su tumba, el jurista Gelasio Cardona, afirmando que “cuando se firmaron los Acuerdos de Paz y confiados en los compromisos del gobierno y la seguridad con el movimiento político de la Unión Patriótica, que convocaba a los sectores populares más diversos, el PCC se lanzó a las elecciones del 86, obteniendo la mayor votación de una colectividad diferente a los partidos tradicionales, sacando cinco senadores, nueve representantes, 14 diputados, 23 alcaldes y 351 concejales, todos con un programa de reforma agraria integral, trasformación del sistema judicial, urbana y política, reforma constitucional para un nuevo país.

“Para el 88 la UP se apuntaló como la tercera fuerza política del país. A partir de las alianzas hechas con diferentes sectores políticos, se conquistaron 18 alcaldías, una fuerza electoral que asustó a los dueños del poder desde hace doscientos años, por lo cual comenzaron el exterminio del PCC y la Unión Patriótica con más de cinco mil militantes asesinados”.

“En aquellos momentos del asesinato de Leonardo Posada, expresó el secretario del PCC, Jaime Caycedo en el homenaje al mártir de la UP, pudieron más las fuerzas que se oponían a una solución política por la vía racional, de los acuerdos, de las transformaciones, atacando las causas de la violencia. Leonardo enarboló esa bandera y esa tarea, que el Partido le destinó en la bella y combativa ciudad de Barrancabermeja, en donde devino en un líder auténtico, profundamente vinculado al movimiento obrero petrolero, y al movimiento popular y cívico de la ciudad. Por eso esa memoria de Leonardo vive en Barranca, como vive en nosotros y vivirá en Colombia y en nuestro pueblo a lo largo de los tiempos”.

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