Los años maravillosos del ciclismo

Tuvieron que pasar 29 años para que un gladiador colombiano entrara a Madrid con la camiseta roja, coronándose campeón. 1° y 3° en el podio de la Vuelta a España

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Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

“Brindemos por todas ellas… por las victorias”, decía Nairo Quintana en 2014, en un hotel italiano, mientras levantaba una copa de champaña con su equipo Movistar. Sus compañeros reían por la intencionada pausa que el colombiano hacía en la frase.

Pero tal vez nunca imaginaron que estas llegarían tan pronto y tan seguido. Ese mismo año ganó el Giro de Italia, el Tour de San Luis y la Vuelta a Burgos; en 2015, la Tirreno Adriático y fue segundo en el Tour de Francia; y este año la Vuelta a Cataluña, el Tour de Normandía, la Ruta del Sur en Francia, fue tercero en el Tour de Francia y campeón de la Vuelta a España.

La Vuelta a España

La última corona de rey empezó a labrarse en los Lagos de Covadonga, el pasado 29 de agosto, trayecto en el que su camiseta se tiñó de rojo. La mítica etapa era su reto y se sabía que Movistar movería sus fichas para recuperar en esta, la décima etapa, la maglia que había perdido un día antes, y que no soltó hasta su llegada a Madrid, convirtiéndose en el segundo colombiano en lograr esa hazaña, después de Lucho Herrera en 1987.

Pero Quintana sabía que en su terreno debía tomarle más de los 58 segundos que le llevaba a Chris Froom, para llegar con una buena ventaja a la contrarreloj donde el inglés del Sky es muy fuerte.

Nairo también sabía de sus limitaciones. Sus piernas podrían cobrarle la fuerte temporada 2016. Por eso, su decisión de no asistir a los Juegos Olímpicos fue la mejor, ya que pudo descansar y someterse a exámenes médicos.

A España llegó un poco más a gusto con él mismo, sentía más confianza en las posibilidades de sus piernas y en el equipo que contó con un excelente Alejandro Valverde como su principal escudero. Al punto que al término de una de las primeras etapas dijo que el Sky no venía tan fuerte como lo había estado en Francia y que tanto él como Froome acumulaban los kilómetros del Tour, así que esta competencia sería en condiciones similares para ambos: “Estamos de tú a tú”, expresó.

La sorpresa fue en la etapa 15, en la que se pegó a un ataque de Alberto Contador en el kilómetro cinco y, ante el pestañeo del Sky, pudo mantener una larga fuga logrando una ventaja en la clasificación general de 3,37 minutos sobre el inglés, su principal rival.

El profesor Jenaro Leguízamo, exciclista profesional, con estudios de posgrado en cultura física y entrenamiento deportivo, quien ha sido técnico de varios equipos profesionales y de la selección Colombia en los Olímpicos de Londres cuando se trajo una medalla de plata con Rigoberto Urán, habló con VOZ para hacer un balance y calificó la victoria de los colombianos como “épica. Además, una cosa es ganar una Vuelta a España y otra es ganársela a Froome, quien es el campeón de los últimos tres Tours de Francia, lo que le da un valor agregado a la victoria porque bien dice el refrán: ‘Dime a quién le ganaste y te diré de qué tamaño es tu victoria’ ”.

Y agrega sobre la etapa 15, la del triunfo: “Fue con un ataque desde salida, es algo que en el ciclismo moderno ya casi no se ve, porque es tan calculado que se deja ir una fuga, se le permite cierta ventaja y luego se recorta… todo está matemáticamente calculado. Entonces, probablemente eso permitió que el Sky se durmiera en los laureles y no reaccionara a tiempo”.

La contrarreloj fue lo que se esperaba, Froome aventajó a Quintana por más de dos minutos quedando sólo a 1,21 y esperando atacarlo en la penúltima en el arribo al Alto de Aitana, aunque sin éxito pues el colombiano respondió a los ocho ataques, al final lo rebasó para ganarle con categoría, y al siguiente día entrar con la roja a Madrid.

Pero, ¿cuáles fueron las diferencias del Nairo del Tour y el de la Vuelta a España? El profesor Jenaro Leguizamón responde: “Fisiológicamente Nairo venía en una supercompensación. El descanso después del Tour, el no haber ido a Juegos Olímpicos fue un gran acierto que le permitió a su cuerpo, a su sistema, restablecerse. Ya su rostro de comodidad, aun en altos ritmos en ascenso, era muy diferente al de sufrimiento y martirio que le vimos en la última semana del Tour. Se le vio más aguerrido, más combativo, con más ganas de partir y abrir diferencias, y resolviendo con facilidad ataques en su contra. Eso metodológicamente se llama el fenómeno de supercompensación”. Para el profesor Jenaro, el Movistar sí tuvo una mejor escuadra.

El Chavito y el futuro

Sobre Esteban Chaves, el otro colombiano protagonista al lograr entrar al podio, comentó: “Fenomenal porque hace año y medio nadie daba un peso por él en competencias de tres semanas, sabíamos que era muy bueno en las de una semana. Pero que a estas alturas haya disputado la Vuelta a España del año pasado, el Giro de Italia y la Vuelta de este año con ese protagonismo que incluye dos podios, es grandísimo. Tengo mucha admiración por ese corredor juvenil que conocí perseverante y persistente”.

Y, mirando al futuro cercano, cree que a Nairo le falta poco para ganar el Tour de Francia:

“Creo que deben creerle un poco más a los números, a la matemática, a la ciencia. No es que llegue al extremo de ser como Froome, que no despega los ojos del potenciómetro, pero con un poquito más de ciencia y método se podría calcular mejor, llegar justo en el momento y en la forma deportiva óptima. Nos falta el centavito para el peso. Con la inteligencia de Nairo se puede entender que la ciencia sirve más, y con eso lo podríamos ver ganar no solo uno sino varios Tours de Francia. Deben tener en cuenta los métodos y la periodización del entrenamiento, porque cuando uno se equivoca un poco en las cargas queda faltando o pasando. Si se combina matemática, fisiología y metodología del entrenamiento, se podría ganarle con suficiencia a Froome”.

Sobre el futuro del ciclismo colombiano el profesor Jenaro Leguízamo dice: “Veo una generación que empuja fuerte, hay un relevo generacional a dos o tres años. Eso garantizará tener por lo menos 15 años de ciclismo de la más alta calidad. Se me ocurre nombrar a Egan Bernal, con quien si no pasa nada extraordinario, vamos a tener la posibilidad de ganar un Tour de Francia. Hay muchos así y en todos los terrenos, como sprinters, escaladores, contrarrelojeros. Hay que pensar que jóvenes de 14 o 15 años están viendo en Nairo, Rigo, Sergio Luis y todas esas estrellas, a unos íconos a seguir y eso promueve la masificación. El ciclismo está pasando por una época dorada que nos va a durar un buen rato”.

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