Palestina: Agresión israelí causa retroceso en la economía

La mayor expresión de este retraso es la ocupación de tierras palestinas por parte del Estado de Israel, la destrucción de viviendas y el desplazamiento de familias

El pueblo palestino ha librado una heroica lucha de cuarenta años contra la ocupación de Israel a sus territorios.

El pueblo palestino ha librado una heroica lucha de cuarenta años contra la ocupación de Israel a sus territorios.

Alberto Acevedo

“Sin la ocupación israelí, la economía de los territorios ocupados (en Palestina) podría generar el doble de su Producto Interno Bruto”. La contundente afirmación está contenida en un informe del 6 de septiembre pasado, de la Agencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, Unctad, citado por el diario Palestina Liberátion.

El reconocimiento que las Naciones Unidas hacen del daño económico que el bloqueo israelí hace de la economía palestina, lleva a pensar que las agresiones sionistas no implican solo las muertes, el encarcelamiento y las vejaciones a las familias palestinas, sino el daño directo a las posibilidades de desarrollo de ese pueblo como nación.

Ese daño, en la práctica, dice la Unctad, se expresa en las enormes restricciones a los movimientos de ciudadanos y sus mercancías, la confiscación de tierras, la destrucción de viviendas, de recursos hídricos, vegetales y de otros bienes, así como la expansión de asentamientos de colonos israelíes, entre las principales causas.

En estas condiciones, dice el estudio, se presenta también un proceso de desagriculturalización y desindustrialización, que ha alterado las estructuras económicas de la nación palestina.

La agresión en cifras

Durante 50 días de criminales ataques israelíes contra la Franja de Gaza, en 2014, los daños a la infraestructura aceleraron ese retroceso en la economía palestina. En esa ocasión, 20 mil viviendas fueron destruidas o averiadas; 148 escuelas fueron dañadas total o parcialmente, 15 hospitales, 247 fábricas, 300 centros comerciales.

Estas cifras hacen relación a daños materiales. Además, 2.310 palestinos perdieron la vida, 10.626 resultaron heridos y un millón y medio fueron desplazados.

Resultado de esa campaña sostenida de agresiones, uno de los fenómenos más dramáticos y que reportan mayor sufrimiento, es la cifra de palestinos refugiados. La agencia de las Naciones Unidas para los refugiados palestinos, Unrwa, reconoce que en la actualidad existen 58 campamentos de refugiados palestinos, ubicados en Cisjordania, la Franja de Gaza, Jerusalén Este, Jordania, El Líbano y Siria. Viven allí un millón y medio de personas que sueñan con volver a las tierras de donde fueron expulsados, desde 1948 a la fecha.

Un factor adicional es la miseria en que viven muchos de ellos ante la falta de oportunidades. Según la Oficina Central de Estadística de Palestina, el 31 por ciento de los refugiados en la ocupada Cisjordania y en la Franja de Gaza, viven por debajo del umbral de pobreza.

Israel minimiza la ocupación

El daño a la economía y el despojo a los ciudadanos a este sector poblacional se expresa también de forma dramática en la lucha por la tierra, que ancestralmente ha pertenecido al pueblo palestino.

Este aspecto lo minimizan las autoridades israelíes cada vez que tienen que dar explicaciones ante la comunidad internacional. Un portavoz de la Agencia Judía (de noticias) dijo hace poco: “Las comunidades judías ocupan menos del 2 por ciento de la tierra; es decir, más del 98 por ciento de Cisjordania no contiene residentes judíos en absoluto”.

No aclaran que esa cifra se refiere únicamente a la franja urbanizada de los asentamientos, algo así como una extensión de seis mil hectáreas. Pero además, de acuerdo a un informe de Human Rights Watch, la ocupación israelí se expresa en la existencia de unas 20 zonas industriales “administradas” por el Estado sionista. Los colonos invasores supervisan también el cultivo de 9.300 hectáreas de tierras agrícolas palestinas.

Contra el derecho internacional

En Cisjordania operan 23 autoridades civiles y militares judías y el 39 por ciento del territorio de esta franja palestina está bajo jurisdicción de dichas autoridades. Israel “se ha negado sistemáticamente a destinar esas tierras para el uso de los palestinos”, dice un informe de las ONU del año 2009.

Los asentamientos judíos y sus autoridades regionales, constituyen el 36.6 por ciento de toda Cisjordania en su conjunto. Este fenómeno se refiere no solo al control de tierras, sino de los recursos naturales que posee, de las fuentes de agua, que en general son negadas al pueblo palestino.

Un día después de conocido el informe de la Unctad sobre el estado de la economía palestina, las autoridades israelíes anunciaron la construcción de 463 viviendas ilegales en Cisjordania. Lo irónico es que mientras a las familias palestinas les destruyen sus viviendas, les arrebatan sus tierras y las someten a toda suerte de humillaciones, el Estado sionista subsidia la construcción de viviendas en territorios ocupados, incluyendo educación y asistencia social para las familias ocupantes.

Estas construcciones, reconocen autoridades internacionales, constituyen una grave violación al derecho internacional y se erigen como un obstáculo a los esfuerzos de paz entre Palestina e Israel.

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