Que no se trunque la paz

En medio del presente proceso de paz, las comunidades más vulneradas por la guerra piden que se frenen las acciones violentas por parte de los enemigos del proceso

Comunidad de Paz San José de Apartadó.

Comunidad de Paz San José de Apartadó.

Carolina Tejada

En menos de una semana más de cinco líderes sociales en el departamento del Cauca han sido cruelmente asesinados sin que a la fecha las autoridades den con el paradero de los responsables. El pasado 28 de agosto Joel Meneses, un líder social reconocido en el territorio y fundador del Comité de Integración del Macizo Colombiano (CIMA), fue retenido junto a dos personas más por hombres armados en la localidad de Monte Oscuro, vía Lerma Almaguer, al día siguiente las personas fueron halladas sin vida.

Esta misma suerte corrió Cecilia Coicué, líder social del municipio de Corinto. Esta lideresa también era integrante de Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (Fensuagro) y el movimiento político y social Marcha Patriótica en el Cauca.

Eran las nueve de la mañana del 6 de septiembre y la mujer le informa a su hija, que se encuentra en cama pasando una dieta, que iría al nacedero del agua para verificar por qué no llegaba el agua a su casa. La mujer nunca regresó. Al día siguiente sus hijos, al enterarse, salen a buscarla. Cerca al nacedero del agua encuentran sin vida a Cecilia. Su cuerpo presentaba múltiples heridas causadas con arma blanca.

Los actos fúnebres se llevaron a cabo en una funeraria en el centro poblado del municipio de Corinto, pero ningún funcionario de policía judicial había llegado al lugar para inspeccionar los hechos.

Cecilia Coicué era una mujer adulta, y era la propietaria de uno de los predios que habían sido destinados para los Puntos Transitorios de Normalización en el marco de los acuerdos que el Gobierno nacional ha adelantado con las FARC-EP en La Habana, Cuba. Hasta ahora las comunidades señalan a los grupos paramilitares como posibles responsables de estos hechos, ya que en diferentes ocasiones han amenazado a quienes promueven el proceso de paz y a las organizaciones sociales.

Comunidad de Paz en zozobra

El pasado lunes 5 de septiembre, un contingente de paramilitares portando armas largas y vestidos con prendas militares, se acantonó en la Comunidad de Paz, mas explícitamente en la vereda Arenas Altas. Desde allí han venido amenazado a los pobladores y alegando que se quedarán, pues según ellos tienen todo el aval de la Fuerza Pública. Hay que mencionar que ésta nunca impidió el ingreso de estos grupos a la comunidad.

La presencia de estos grupos tiene a la población en medio de una incertidumbre y zozobra, pues ya es conocido que en ocasiones anteriores no han vacilado en atacar a la población. Por ello se ha dirigido, por medio de las organizaciones sociales, a las autoridades nacionales y locales, con el objeto de impedir situaciones que continúen perturbando la tranquilidad y la paz de la comunidad. En su comunicado afirman: “Nuestra respuesta como población civil es contundente, rechazamos categóricamente su accionar armado en nuestros espacios de vida y trabajo, a la vez que hacemos un llamado a todas las personas que nos acompañan desde distintas partes del mundo a instar al Gobierno Nacional a parar esta persecución sistemática contra nuestra Comunidad de Paz”.

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