Cartas

El tinterillo mayor

Excelente la columna Mirador de Carlos Lozano sobre el procurador en la edición pasada, “El tinterillo mayor”. Dio en el clavo. Lo reafirmó el señor Ordóñez con la renuncia al cargo antes de notificarse con la pretensión de evitar la destitución. Pero no le funcionó porque reaccionaron rápido en el Consejo de Estado y lo notificaron por correo electrónico lo cual es válido en la época de la cibernética. Compañeros una crítica: Muy feo el afiche del plebiscito. Carente de creatividad. Miguel Rojas (vía Internet).

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Discriminación en Alcaldía

He escuchado varias historias de personas a las cuales se les ha negado la vinculación a alguna entidad de la administración de Bogotá por el hecho de haber trabajado con la administración durante el gobierno de Gustavo Petro y/o por haber puesto o retransmitido en sus redes sociales mensajes críticos o irónicos sobre el alcalde Enrique Peñalosa.

Es perfectamente comprensible que el Alcalde Mayor no elija para secretarios de despacho, directores de establecimientos públicos o gerentes de empresas, a personas que no están de acuerdo con sus orientaciones políticas, o que no simpatizan con él, pero es abusivo, inmoral, ilegal e inconstitucional que se ponga en marcha una acción sistemática de discriminación, persecución y violación de la libertad de expresión y del derecho al trabajo, contra personas que aspiran o están en cargos o contratos de prestación de servicios como profesionales o técnicos sin funciones de dirección. Leonardo Quiroga (vía Internet).

La iglesia y el plebiscito

Desconcierta la decisión del papa Francisco de no participar en el Tribunal de Paz de Justicia Transicional como se lo solicitó la Mesa de La Habana. Algunos voceros de la jerarquía en Colombia justificaron la decisión diciendo que no fue consultado previamente. ¿Quién dijo que debe consultarse antes? Pero no es cierto. La posición del papa sorprende porque en otros asuntos toma decisiones claras y de frente, en este caso se va por las ramas. No se quieren comprometer ni con uno ni con otro dicen. Son neutrales.

Así no es la cosa. Se lavan las manos. Así lo hace monseñor Salazar en Bogotá con el plebiscito, llama a votar pero por el sí o por el no, como si fueran asexuados. El padre Francisco de Roux, más coherente, anunció en El Tiempo el voto por el Sí. Por ahí es señores de la iglesia, nada de neutralidad en asuntos tan importantes. ¿Están por la guerra o por la paz? Ese es el asunto. Atentamente. María Bueno (vía Internet).

Uribistas disfrazados

Hay algunos uribistas disfrazados que se escudan dizque en la up bolivariana y en centros de estudios y fantasmas por el estilo, para calumniar a las FARC de entreguistas y traidores, al tiempo que llaman a votar por el no en el plebiscito. Son realmente uribistas. Los mismos que están colocando vallas en algunas ciudades con el aviso de Timochenko presidente. Nadie que diga ser de izquierda puede coincidir de manera tan vulgar con la extrema derecha. Son gente vendida, agentes de la extrema derecha disfrazados de izquierdistas. La historia tiene muchos episodios al respecto. desde los tiempos de Lenin. Víctor Manuel Chacón (vía Internet).

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