Piden perdón por falso positivo

Hace 10 años, el 17 de septiembre de 2006, los ciudadanos Helvir Antonio Torres y su primo Fredy Torres fueron engañados y alejados de Cabrera para hacerlos aparecer como guerrilleros muertos en combate.

Luis Fernando Borja confesó al menos 57 ejecuciones extrajudiciales en la modalidad conocida como falsos positivos.

Luis Fernando Borja confesó al menos 57 ejecuciones extrajudiciales en la modalidad conocida como falsos positivos.

Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo”

El sábado 17 de septiembre de 2016, el viceministro Aníbal Fernández de Soto, en nombre del Estado colombiano, reconoció la responsabilidad y pidió perdón por la ejecución extrajudicial de Helvir Antonio Torres y la puesta en peligro de la vida de Fredy Torres.

El acto se realizó en Cabrera (Cundinamarca) en cumplimiento de la sentencia proferida el 7 de mayo de 2015, en la cual el Tribunal Administrativo de Cundinamarca declaró administrativamente responsable al Estado colombiano – Ministerio de Defensa – Ejército Nacional por la ejecución extrajudicial de Helvir Torres y la puesta en peligro de la vida de Fredy Torres. “Este hecho se encuadra con lo que el derecho penal y el derecho internacional de los derechos humanos tienen señalado como un comportamiento proscrito y reprochable: la ejecución extrajudicial y sumaria de personas para hacerlas aparecer como combatientes dados de baja”.

Hace 10 años, el 17 de septiembre de 2006, los ciudadanos Helvir Antonio Torres y su primo Fredy Torres fueron engañados y alejados de Cabrera para hacerlos aparecer como guerrilleros muertos en combate. Helvir murió en la escena simulada por el Batallón de Infantería 39 del Sumapaz, en tanto Fredy logró escapar y denunciar los hechos ese mismo día, a la vez que desde el Batallón se emitían informes indicando que se había tratado de un combate contra guerrilleros de la cuadrilla Abelardo Romero de las FARC.

Ese mismo día Fredy acudió a las autoridades policiales del lugar e informó con detalle lo que había ocurrido. A pesar de la consistencia y claridad de las declaraciones de la víctima sobreviviente, y la aceptación de cargos del comandante de Batallón, coronel Luis Fernando Borja Aristizábal, poco se ha avanzado en la determinación de otras responsabilidades más allá de la contenida en la sentencia anticipada contra este militar por homicidio agravado en concurso con tentativa de homicidio agravado.

Es de resaltar que el teniente coronel Borja, comandante de Batallón, fue ascendido para dirigir la Fuerza de Tarea Conjunta de Sucre en marzo de 2017 en donde “desde ese momento y hasta finales del 2008 participó en más de 50 crímenes que fueron ‘legalizados’ como muertes en combate” con modos de operar similares a los que victimizaron a los primos Torres, hechos por los cuales este militar aceptó su responsabilidad. Trece miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta de Sucre, incluyendo a Borja, fueron relevados del servicio por parte del alto gobierno.

Es evidente que si la justicia hubiera obrado con prontitud, ante la denuncia de los hechos que presentó Fredy Torres en el 2006, y el Gobierno la hubiera atendido con seriedad, Borja no habría sido ascendido y seguramente esos muchos otros crímenes que ha aceptado se hubieran podido evitar.

El caso de Helvir Torres hace parte de un gran número de ejecuciones extrajudiciales, llamados “falsos positivos”, una práctica sistemática y generalizada por parte del Estado colombiano contra la población civil que constituyen crímenes de lesa humanidad, cuya mayor ocurrencia tuvo lugar entre los años 2002 y 2010, cuando se presentaron 3.512 casos documentados por la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos, en el marco de la política de “seguridad democrática” del Gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

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