FARC-EP: “Permanecemos fieles a lo acordado”

Ante la incertidumbre sobre el camino de la implementación de los acuerdos, las FARC estudian propuestas que presentarán al país. Reacciones desde La Habana

Timoleón Jiménez e Iván Márquez ante los medios de comunicación.

Timoleón Jiménez e Iván Márquez ante los medios de comunicación.

Redacción Política

Ante los resultados del plebiscito, las FARC-EP se pronunciaron en voz de su comandante en jefe desde La Habana, Cuba.

Timoleón Jiménez dio las primeras puntadas de lo que está pensando la organización guerrillera en una breve entrevista radial a la emisora La W. Allí señaló que solamente el 35% del país habilitado para votar acudió a las urnas quedando por fuera de esta decisión casi veinte millones de colombianos quienes “no se sintieron incluidos en la batalla por la paz. Muchos de ellos no se sienten representados en el sistema electoral”.

Para Timoleón, buena parte de ese sector abstencionista no fue a las urnas debido a un dilema entre respaldar la paz y darle un espaldarazo a la política social del presidente Juan Manuel Santos, que ha golpeado de manera grave a los colombianos.

Las invitaciones

Ante la insistencia de conocer la opinión de las FARC sobre la presencia del uribismo en el proceso de paz el líder insurgente recordó que en dos ocasiones invitó al expresidente Álvaro Uribe a conversar. Incluso se dijo en aquella oportunidad, el pasado mes de mayo en una primera misiva titulada Doctor Uribe, conversemos tranquilamente:

“A todos aquellos que por diversas razones se sienten dejados a un lado por los diálogos de La Habana, a usted mismo, doctor Uribe, los invitamos del modo más comedido a deponer prevenciones. No es justo concluir con tanto desparpajo que los acuerdos alcanzados sin su presencia constituyen una traición a la patria, ni cabe continuar alimentando en la mente de parte importante de la población colombiana el rencor y los ánimos de venganza.

Los ocho años de su gobierno, doctor Uribe Vélez, hubieran podido ser de paz, pero se fueron en la más intensa confrontación de la historia nacional. Cuánta muerte, desolación y miserias ocurrieron por cuenta de ella. No debe olvidarse que pese a eso no se nos pudo vencer. Y si no se nos derrotó en la guerra que enlutó a Colombia, emerge entonces la opción de la paz, que no es otra cosa que la derrota de la injusticia, la desigualdad y la violencia política”.

Y en una segunda oportunidad, dos días después de la nota, Timoleón Jiménez le dijo: “Doctor Uribe, el acuerdo de Jurisdicción Especial para la Paz ha sido aplaudido hasta por la Corte Penal Internacional. Es cierto que resulta imposible dejar satisfecho absolutamente a todo el mundo, pero cuando el gobierno de los Estados Unidos, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el gobierno suizo e incontables estudiosos se pronuncian satisfactoriamente al respecto, no crea usted que la astucia de las FARC es capaz de engañar a tanto iluso”. Lo que no se entiende es el interés del jefe de la bancada uribista de renegociar después de cerrada la agenda para la terminación del conflicto, si fue invitado a intervenir allí en su momento.

El pacto por la paz

No obstante el jefe de las FARC señaló que es la oportunidad de un pacto político, hace parte de lo acordado en la mesa de conversaciones. “Desde hace mucho rato venimos planteándole al Gobierno que es necesario un pacto político en Colombia, que le diga nunca más a la utilización de las armas en la guerra, nunca más a la calumnia, la estigmatización. Vamos a debatir las ideas en un escenario de verdad, de democracia. Creo que los hechos nos están dando la razón”, señaló Jiménez.

Pero en ese pacto del que habla Timoleón Jiménez también es invitada la ciudadanía y las organizaciones sociales que defienden lo alcanzado en Cuba. Para el jefe fariano el llamado es “al movimiento social y político a respaldar resueltamente mediante la movilización, y otras formas de expresión pacíficas, el Acuerdo Final para la Construcción de una Paz Estable y Duradera. La paz en Colombia es constitucionalmente un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, que debe prevalecer por encima del odio y la violencia”.

Derecho a la paz

La paz se encuentra por encima de rencillas políticas y agites electorales. Es un derecho contra-mayoritario, dicen las FARC-EP, porque es un derecho configurador y esencial de la dignidad humana. Entonces sus efectos deben ser políticos sin afectaciones jurídicas. De lo que se sustrae que el camino de la implementación no tiene limitaciones jurídicas para hacer tránsito por el Congreso de la República o por vía administrativa con las facultades presidenciales que tiene el mandatario de los colombianos.

De hecho las FARC señalan que “El Acuerdo Final para la construcción de una paz estable y duradera, ha sido firmado como Acuerdo Especial y depositado ante el Consejo de la Confederación Suiza, en Berna. Ello le confiere innegable e irrevocable efecto jurídico”.

Las FARC-EP reiteraron que permanecerán fieles a lo acordado. “La paz con dignidad llegó para quedarse. Los sentimientos guerreristas de quienes quieren sabotearla, jamás serán más poderosos que los sentimientos de concordia, inclusión y justicia social”, explicaron en un pronunciamiento desde Cuba.

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