Persecución en Proleche

Trabajadores denuncian que desde que esa firma fue comprada por una multinacional se cometen abusos que violan la ley

Trabajador de Proleche Medellín.

Trabajador de Proleche Medellín.

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

Luis Giovanni Castañeda, es trabajador de Proleche y el presidente de Sintraimagra, seccional Medellín. Esta empresa fue comprada por Parmalat, que a su vez fue adquirida por la multinacional Lactalis, cuando llegó a Colombia hace tres años, momento en que inició una arremetida contra los trabajadores sindicalizados.

Fue así, como el pasado 28 de diciembre despidió trabajadores a quienes les faltaban dos o tres años para salir pensionados y a unos sindicalizados quienes estaban contratados a término fijo, pero con más de 20 años de labores.

Por ejemplo, en la planta de Cereté, Córdoba, despidió a ocho de los 10 trabajadores con fuero sindical. Igualmente lo hizo en Medellín. El temor hizo que muchos trabajadores renunciaran al sindicato recibiendo una indemnización sin necesidad de un conflicto legal y una ancheta de productividad por valor de hasta 50 mil pesos.

Aun así, el pasado 18 de julio el sindicato presentó petitorio con el objetivo de detener los abusos. La etapa de arreglo directo terminó sin acuerdos. Pero la empresa buscó recortar garantías como los permisos sindicales y los fondos, aduciendo que ahora son menos trabajadores. “Lo peor es que pretenden crear nuevas capitulaciones para que los nuevos trabajadores ingresen sin las garantías convencionales. Pero también, congelaron la convención cuando presentamos el pliego, violando artículos del Código Sustantivo del Trabajo. Nos quitan los días para educación sindical, una prima que tenemos y becas escolares. Quieren desesperarnos y que firmemos lo que quieren”, explica Luis Giovanni.

Los trabajadores buscan trato igualitario para todos. Ante la persecución interpusieron una querella ante el Ministerio de Trabajo y la firma fue sancionada con cinco millones de pesos. Por convención, la empresa se ha comprometido a tener solo 100 temporales, pero la mayoría de los 200 en total están contratados de esta manera a través de una SAS, lo cual está prohibido.

“Actualmente hay unos pedidos impresionantes de producción, pero no tienen la suficiente mano de obra, por lo que pretenden que se trabaje 12 horas, los obligan a trabajar domingos y festivos, y hay una gran acumulación de descansos”, comenta el presidente de Sintaimagra, Medellín.

En el Ministerio hay varias demandas entre ellas una por violación al libre derecho de asociación sindical. También ganaron una tutela por el mismo derecho, pero esperan soluciones de fondo a la problemática.

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