Cartas

Paz y cese de fuegos

La paz es un anhelo en Colombia, en México, en diferentes lugares del mundo. Los colombianos que leímos la Constitución de 1991 recordamos que las autoridades y la sociedad de Colombia tienen la obligación de trabajar por la paz, porque la paz también es un deber. Todas las Cartas Magnas nos presentan obligaciones y derechos.

En 2016 y después de los resultados del pasado plebiscito donde hubo abstencionismo, pésimas condiciones climáticas, según reportaron los noticieros y también una votación de 6’377.482 a favor del sí a los Acuerdos de Paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos Calderón y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), comandadas por Rodrigo Londoño Echeverri, así como 6’471.376 votos rechazando dichos acuerdos, es hora de dialogar, conversar el tiempo que sea necesario, pero salvar el presente y el futuro de la nación. No más guerras, no más insultos, no más amenazas ni intimidaciones. No sirven las calumnias.

Recordemos que hace 15 años, en 2001, cuando el gobierno del presidente Andrés Pastrana Arango realizaba un proceso de paz con las FARC, se impuso el militarismo, la obsesión de aniquilar a la insurgencia y el proceso se terminó. Siguió la represión, el ascenso del neoliberalismo y la injusticia social. Los colombianos estamos llamados a rectificar hoy, en estos días y semanas, porque la paz con justicia social nos conviene a todos, a los que votaron por el sí y a los que dijeron no. Digámosle hoy a nuestra Colombia sí al diálogo, si a las negociaciones y sí a la paz. Fraternalmente, ¡hasta la victoria siempre!, Fernando Acosta Riveros, colombiano-mexicano, lector del semanario VOZ (Vía Internet).

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Repetir votación

El día del plebiscito el 2 de octubre de 2016, se presentó en la Costa Atlántica desde horas antes el huracán Matthew con categoría 3-4, ocasionando inundaciones en muchas casas y calles así como el derribo de toda clase de objetos, con lo que una gran parte de la población no pudo acudir a las urnas.

Varios gobernadores solicitaron al Gobierno nacional una ampliación del horario de votación pero éste se negó, pese a tener facultades para ello. También un informe del MOE (organización de veeduría electoral) reveló los enormes contratiempos o impedimento total que significaron los estragos del Matthew para ejercer el derecho al sufragio. Es inequitativo y arbitrario que predomine el no de regiones que no sufrieron contratiempo alguno y decidan por una tradicionalmente abierta a la paz pero que en esos días se encontraba en estado de vulnerabilidad.

Al castigo climático se unió el político cuyos principales beneficiados son Uribe Vélez y su corte. Pero, independientemente de toda visión política, se impone la restitución a esta comunidad caribe de su derecho a la igualdad y al libre derecho de ejercer el sufragio sin impedimentos o constreñimientos de clase alguna por medio de la repetición de las votaciones para plebiscito en la Costa Atlántica. Se debe formar una comisión de juristas o de simples ciudadanos que presenten esta exigencia de restitución de derechos a los estamentos concernientes. Atentamente, Guillermo Rangel Prasca (vía Internet).

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