La ideología de género es una invención fundamentalista

“Lo que pretendían con este argumento era borrar de tajo los derechos adquiridos por las mujeres durante todos estos años”. Entrevista con Aritza Ríos Álvarez.

anuncio-cese-biltaral-al-fuego-bogota-pag-101

Ana Elsa Rojas Rey

Aritza Ríos Álvarez es una de las tantas jóvenes que marchan en defensa de los acuerdos de La Habana. Es trabajadora social, artista, feminista-negra, disidente de la sexualidad de género y activista. Conversé con ella y gentilmente me dio sus impresiones sobre los acontecimientos que se desarrollaron después del domingo 2 de octubre.

–¿Qué opinión le merece el premio Nobel de Paz para el presidente Juan Manuel Santos?

–Para mí es muy claro que este premio Nobel, aunque ha sido entregado al presidente, es un reconocimiento a quienes han creído y hecho parte del proceso de las negociaciones de La Habana. Yo no olvido qué ha significado Santos para este país en su historia como ministro de Defensa y sus crímenes de estado. Él, por supuesto, lleva sobre sus hombros un montón de nombres de víctimas inocentes. Este premio es una bocanada de aire para el proceso, un reconocimiento a los sueños de las personas que creemos en la paz y en los acuerdos, es un abrazo para las víctimas, un reconocimiento al esfuerzo de la mesa de La Habana y sus apuestas por transformar este país.

–El 2 de octubre una parte de la población le dijo no a los acuerdos de La Habana. ¿Por qué cree usted que ocurrió este fenómeno?

–Las razones para explicar lo que sucedió son multicausales. En el no, hay muchas personas que tienen diferentes posturas. Yo lamento profundamente que hayan sido el odio y el miedo promovidos por el Centro Democrático y Uribe los que hayan movido a muchas personas a votar por el no. Es evidente para el país que las campañas del no, estaban llenas de mentiras, manipulación y desinformación. También es muy grave que ahora las personas que se opusieron a refrendar los acuerdos no tengan ninguna propuesta para hacer las reformas necesarias. Es obstaculizar por completo un proceso absolutamente necesario para parar esta guerra que ha cobrado tantas vidas.

–Usted, que es una persona joven, ¿cómo impacta la guerra a la sociedad?

–Yo nací en un país en guerra y hoy, cuando creía que era posible vivir de otra manera, estamos en un gran limbo. La guerra ha controlado nuestra vida, nuestros cuerpos, los territorios, ha sido un régimen de terror, muerte y castigo. La guerra nos ha ido silenciando, normativizando, y cuando hablo de guerra me refiero a todos los actores que han tenido que ver con ello en este país, incluyendo los actores armados legales. La trampa de la guerra es que se inyecta en lo cotidiano, en la manera en la que nos relacionamos, en cómo concebimos la vida y la muerte, la trampa de la guerra es ser “normalizada” y creer que es mejor permanecer en ella que salir y buscar otros caminos.

–¿Piensa que fue positivo introducir en los acuerdos la perspectiva de género?

–La inclusión del enfoque de género para mí es un asunto innegociable, es como si me preguntaran si en los acuerdos se debían incluir o no las víctimas -sería inaudito que no estuvieran, no es un secreto para nadie que es un tema que le produce miedo a esta sociedad goda, misógina, homolesbitransfóbica, pero no podemos seguir negando que las mujeres y las personas LGBTI hemos sido afectadas en este conflicto armado, que sin nuestras voces, nuestra verdad y nuestras historias la paz nunca estaría completa.

–¿Qué es para usted la ideología de género?

–Lo primero que habría que decir es qué es la ideología y qué representa. La ideología es una construcción social que controla la mente de los seres humanos a través de ideas o imágenes falsas e inamovibles. La ideología es un instrumento de poder, es una noción que se usa “para defender la razón e instrumentalizarla y permite medir la calculabilidad, anticipar los costos y beneficios de cada acción”. “La razón se convierte en un medio auxiliar de la producción y la ideología se convierte en un arma crítica”.

De esta manera la cultura patriarcal se iba instalando en la mente de hombres y mujeres y como una telaraña se hacía más compleja, los padres de la ideología burguesa desde Maquiavelo, Bacon, Helvecio de Tracy, Napoleón, hasta Comte y Feuerbach, el fenómeno analizado con el nombre de ídolo, prejuicio, religión o ideología, fue casi siempre considerado como una distorsión psicológica, un problema a nivel de conocimiento”. Así lo analizaban ellos. Es un asunto de estudiar bastante, no es un elemento de poca monta en la construcción de nuestro pensamiento feminista.

La ideología de género, una maniobra maniqueista inexistente, es un instrumento que utilizaron algunos sectores de la Iglesia, en cabeza de los promotores del no, para demeritar los aportes que el movimiento social de mujeres instaló en la mesa de La Habana, los cuales sirvieron para enriquecer los acuerdos. Lo que pretendían con este argumento era borrar de tajo los derechos adquiridos por las mujeres durante todos estos años. Es muy importante saber que el argumento de la ideología de género fue un invento dirigido por los fundamentalistas de todos los sectores atrasados de esta país, fue un caballito de batalla para que la gente votara por el no.

Hicieron pensar que en este país, por reconocer la diversidad, podían convertirse en “marica, machorra o desviado”. Fue el discurso para animar a votar por el no y de esta manera preservar la moral y la familia; para mí, este argumento constituye una violación de los derechos humanos de las mujeres y las personas Lgtbi. Esto incrementa el odio que nos ha asesinado por amar y desear diferente. Yo creo radicalmente que si los acuerdos no contienen enfoque de género, se estaría excluyendo a más de la mitad de la población de la construcción de la paz estable y duradera.

–¿Cree que los acuerdos de La Habana tienen el espíritu de inclusión sobre todo de la diversidad sexual?

–En los acuerdos se incluye la diversidad sexual. Sin embargo, contrario a las mentiras expuestas de quienes hicieron campaña por el no, el tema no fue lo suficientemente desarrollado. Yo refrendo los acuerdos y creo que son los pertinentes, sin embargo creo que hay mucho que construir todavía, que respecto a la disidencia sexual y de género falta aún mucho por trabajar, pero asumo que hace parte de nuestro trabajo como activistas y que lo haremos como una construcción colectiva.

–¿Piensa que de no llegarse a implementar los Acuerdos se abre la puerta nuevamente a la guerra?

–Sí, no implementar los acuerdos sería un golpe para este país, para las víctimas, para los movimientos sociales y también para las FARC. Yo creo que hay muchos elementos que se están jugando en este momento, sin embargo también creo en el poder del pueblo, es el poder de los que construimos este proyecto de país que se llama paz. Las FARC han reafirmado constantemente su disposición para seguir negociando, para mantener el cese al fuego, esa de verdad es una gran muestra de su disposición para el fin del conflicto.

Quiero creer más en el poder que tenemos para crear y construir que en la ceguera de las armas y el dolor. El pueblo es sabio, pero en este caso lo engañaron y por eso ganó el no, pero lo más grave fue la cantidad de dinero que le metieron a la campaña con el apoyo de la empresa privada.

–Un mensaje a las mujeres y en general al pueblo en las circunstancias de hoy.

–La paz es nuestra, no lo dudemos, no cedamos, no permitamos que nos la arrebaten, las calles son ahora nuestra apuesta, muchas personas nos estamos reuniendo libremente en #pazalacalle y nos declaramos en asamblea permanente, trabajando por hacer posible la paz para todas y todos. Desde este lugar les convoco a soñar, a ser rebeldes, a no conformarnos con la muerte, el saqueo, la exclusión, el racismo, el clasismo, el sexismo y el patriarcado, la guerra no son solo las armas, la guerra hoy en Colombia está representada por el odio, no permitamos que nos venza. Todos y todas somos responsables de nuestro futuro, ¡con la unidad podemos hacerlo posible!

Comments are closed.