España: Sacrificar al PSOE, salvar a Rajoy

Coalición de sectores de derecha, liderados por Felipe González y apoyados por el periódico El País, presionó la renuncia del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, para facilitar un eventual apoyo a la reelección conservadora de Rajoy

Pedro Sánchez, saliente secretario general del PSOE.

Pedro Sánchez, saliente secretario general del PSOE.

Una verdadera operación de matoneo fue la que una coalición de sectores de derecha del Partido Socialista Obrero Español, PSOE, hizo hace dos semanas, en el marco de una reunión del Comité Federal del partido, máxima instancia de la organización entre congreso y congreso, contra el secretario general, Pedro Sánchez, para provocar su renuncia al cargo.

En el marco de la crisis política que ha planteado una larga interinidad en el gobierno del Partido Popular por la imposibilidad de que su candidato a la presidencia, Mariano Rajoy, obtenga la mayoría de votos para mantenerse en el poder un periodo más, Sánchez, interpretando el sentimiento mayoritario de su partido, había dicho que en ningún caso iría a facilitar, con el voto de su bancada parlamentaria, la continuidad del gobierno neoliberal de Rajoy, que ha desarrollado una política de ajuste y de recorte del gasto social, en contravía a los intereses de los trabajadores y el pueblo.

Bajo la orientación de Sánchez, tampoco se produjo un acercamiento con Podemos y otras fuerzas de izquierda para apoyar un gobierno alternativo al modelo neoliberal. Y en la medida en que hubo necesidad de repetir las elecciones y se presentaba un desgaste de los partidos tradicionales, que afectaba de manera especial al PSOE, la posibilidad de un nuevo gobierno diferente al modelo bipartidista se venía abriendo paso.

Esta coyuntura disparó las alarmas entre los sectores de derecha del bipartidismo; un sector recalcitrante del PSOE, liderado por Felipe González, con el apoyo de la gran prensa conservadora, particularmente el diario El País, y con el auspicio poco disimulado del Partido Popular, armaron el complot para provocar la salida del secretario general del PSOE y de un grupo de parlamentarios, allanando el camino para que el sector derechista del partido apoye eventualmente la reelección de Rajoy y salvar de esta manera un proyecto neoliberal para España.

No confiesan su propósito

Las directivas del PSOE no se han atrevido hasta ahora a confesar su propósito. Dar un paso al lado del bipartidismo, de espaldas a sus bases políticas, conduciría al mayor revés político en su historia reciente. El Partido Socialista ha venido perdiendo votos gradualmente y un apoyo a Rajoy lo pondría al borde de la sepultura política. La bancada parlamentaria socialista no se ha reunido aún para debatir el asunto.

Lo que es claro es que la burguesía financiera española ha cerrado filas para impedir que una coalición de izquierdas y de partidos autonomistas llegue al Palacio de La Moncloa. Y para ello están dispuestos a sacrificar al que sea, y han comenzado por el PSOE, cuyos dirigentes le tienen miedo a unas terceras elecciones, que acentuarían el declive de su popularidad.

La crisis del PSOE, de otro lado, confirma el descrédito de la socialdemocracia en Europa y su capacidad para ser alternativa de gobierno, perspectiva que en esta dirección pasa a manos de Podemos, de Izquierda Unida y de un abanico de fuerzas nacionalistas que podrían, superando diferencias, instituirse como ‘gobierno alternativo’.

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