Los caminos de la duda: Movilización estudiantil

A propósito del Sexto Congreso de la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios

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Alfonso Conde C.

En medio de una muy importante movilización continuada de estudiantes universitarios en apoyo a los acuerdos logrados en La Habana, se realiza este próximo fin de semana el Congreso de la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios -ACEU-. Fundada en 1998 en su primer Congreso realizado en Cartagena con presencia de delegados de la gran mayoría de las universidades colombianas, públicas y privadas, ahora repite escenario y se apresta a debatir sobre la crisis de la educación superior y a reafirmar su compromiso con el apoyo activo a los acuerdos firmados por las FARC y el Gobierno nacional.

De allí surgirá la coordinación de acciones para enfrentar la política privatizadora gubernamental de la educación superior y por la exigencia del respeto a lo acordado en la búsqueda de la paz para los colombianos.

Durante sus dieciocho años de existencia la ACEU ha mantenido su consigna “Por una universidad crítica, creadora y transformadora” en defensa permanente de la autonomía y la democracia en las instituciones de educación superior, por la educación como derecho ciudadano, por la gratuidad de los estudios universitarios y por una financiación estatal de la universidad pública que permita abordar su función con calidad.

Para lo anterior la ACEU siempre ha comprendido la imposibilidad de desligar la marcha del sistema educativo de la realidad nacional. Hoy, el debate fundamental en la vida de nuestra nación se relaciona con la construcción de la paz o la continuidad de la guerra, esa que ha cobrado la vida de numerosos estudiantes, trabajadores y profesores universitarios por el “delito” de querer contribuir a la construcción de un país que respete los derechos de todos, incluido el derecho a la formación y al conocimiento.

La oportunidad que hoy se vive de avanzar hacia una sociedad en la cual imperen la paz, la democracia, la soberanía, y que se mueva en la búsqueda de la justicia social, tiene que ser decididamente defendida por la juventud, principal beneficiaria de esa nueva sociedad por construir.

La defensa se hace en las calles de todas las ciudades y zonas rurales de Colombia. En ello nos jugamos la vida y el futuro de nuestra nación.

A la par con lo anterior, el Congreso deberá abordar la necesidad de construir organización estudiantil más amplia e incluyente, en donde quepan todos los estudiantes universitarios interesados en la defensa del derecho a la educación. La organización y unidad de acción de los estudiantes por los intereses compartidos es un paso necesario en el camino de la transformación educativa y de la sociedad colombiana.

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