Recetario neoliberal. Reforma lesiona a los pobres y beneficia a los ricos

Un estudio económico de la OCDE marcó la ruta al Gobierno nacional para imponer una reforma tributaria lesiva a los intereses populares

Por: Hernán Camacho
@camachohernan

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, Colombia es la cuarta economía más importante de América Latina, con perspectivas de crecimiento sólidas a corto plazo en comparación con otros países de la región. No obstante el país tiene dos desafíos inmediatos para quedar instalado en el exclusivo grupo OCDE: Una reforma tributaria integral y una reforma pensional integral. La primera ya la presentó el Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas al Congreso de la Republica con carácter de urgencia y se espera sea aprobada en menos de un mes.

El proyecto de ley consta de casi 400 páginas y en esencia recoge el planteamiento de la OCDE para Colombia: “implantar una reforma tributaria integral para que el sistema tributario resulte más favorable a la inversión, más eficiente y equitativo, mientras que una reforma del sistema pensional podría reducir la pobreza en la tercera edad”, según el informe “Estudios económicos de la OCDE Colombia, Visión General 2015”.

El Secretario General de la OCDE, Ángel Gurría conversa con el presidente Santos, acompañado por sus ministros de Hacienda, Mauricio Cárdenas; de Trabajo, Clara López; y de Comercio, María Claudia Lacouture.

El Secretario General de la OCDE, Ángel Gurría conversa con el presidente Santos, acompañado por sus ministros de Hacienda, Mauricio Cárdenas; de Trabajo, Clara López; y de Comercio, María Claudia Lacouture.

Fórmula nefasta

La premisa de la reforma presentada es que las empresas del sector formal enfrentan una carga tributaria elevada y compleja, “y solo una pequeña parte de la población paga impuestos sobre la renta o el patrimonio”, señala el informe. La OCDE ha estado esperando esta reforma desde el pasado año y ha elevado recomendaciones al Gobierno nacional. Un nuevo recetario neoliberal que se pone en marcha y que afecta de nuevo a las clases medias y sectores populares de Colombia.

Aunque el Ejecutivo se escuda en que la reforma es provocada por los bajos precios del petróleo, la realidad es que Colombia atraviesa un déficit fiscal que está llegando casi a los 25 billones de pesos faltantes por el deficiente manejo de la economía en los últimos tres gobiernos. A eso hay que sumarle la imposición de la OCDE en materia económica y fiscal.

En el grueso del articulado subyacen temas como el incremento al Impuesto de Valor Agregado IVA del 16% actualmente a un 19%, incluso en productos de la canasta familiar; la extensión de las exenciones de tributo a los grandes capitales, multinacionales y empresas gigantes de todos los renglones de la economía en especial las del sector extractivo, además de ampliar la base tributaria, es decir, que más colombianos paguen impuestos.

La imposición

Y es que el organismo multilateral señaló en el estudio sobre la economía colombiana que “la mayor parte de los países de la OCDE no tienen un impuesto sobre el patrimonio y, de entre los cinco países que sí lo tienen, la tasa marginal más elevada es del 1,5%. Las empresas no deberían estar sujetas al impuesto sobre el patrimonio. En su lugar, la propiedad personal de acciones societarias debería incluirse en la base impositiva, ya que constituyen una forma de patrimonio”. Esto quiere decir que la reforma debe estar enfocada en aliviar la carga impositiva a las empresas a cambio de ampliar la renta a las personas naturales. Por eso la intención del ministro Cárdenas de que los colombianos con ingresos mensuales de dos millones seiscientos mil pesos mensuales tengan que declarar renta.

Ampliar la base gravable inicia por las entidades sin ánimo de lucro y se extiende hasta los pequeños comerciantes, peluquerías, tiendas, sastrerías y panaderías, a quienes se les adjudicará el denominado monotributo por medio del cual entrarán a pagar renta por ventas superiores a un millón de pesos mensuales. Un tendero con ventas superiores a un millón de pesos pagaría cerca de 4% de sus ganancias con la reforma.

Los tenderos estarán igualmente afectados en sus ventas después de conocerse que el IVA se incrementará del 16 al 19% en productos de consumo. Un IVA que se convierte en el impuesto más regresivo de todos, pues lo pagan las personas en forma directa y sin discriminar capacidad de compra. Es decir, el IVA se paga por la compra de cualquier producto en un supermercado sin diferenciar estrato social.

En cambio la OCDE propone, respecto al IVA, eliminarlo de los tributos de las empresas: “La adopción de un régimen de IVA basado en el consumo reduciría la carga tributaria sobre la inversión. Las empresas abonan este impuesto conforme a su tasa general del 16% al adquirir activos fijos pero, a diferencia de otros países que lo aplican, no reciben una devolución del IVA pagado al realizar sus inversiones. Esto incrementa significativamente el costo de inversión en Colombia. En el marco de una reforma tributaria integral, Colombia debería imponer el IVA únicamente sobre el consumo y no sobre la inversión”.

Las reacciones no se hicieron esperar: la bancada del Partido Verde en cabeza de Antonio Navarro señaló que: “Alternativas a subir IVA de 16 a 19% es reducir evasión del 40 al 30% y no devolver IVA a exportaciones de industria extractiva a Estados Unidos, donde no pagan IVA”. En esa misma idea la senadora Claudia López señaló: La mejor reforma tributaria es dejar de entregar mermelada, penalizar la evasión o reducir salario de los congresistas para ahorrarle al país 236 mil millones de pesos mensuales”.

El impuesto verde, como lo llama la OCDE y que quedó plasmado en la reforma, pretende subir en un 20 % el impuesto al combustible, lo que se reflejaría en los colombianos un aumento promedio mensual de la gasolina de 200 pesos. Dice la OCDE que “los impuestos sobre los combustibles deben ser en función de su contenido energético o de su impacto en la contaminación del aire provocada en la zona y en las emisiones de gas de efecto invernadero”. A mayor impacto medioambiental mayor impuesto.

Reacciones

Por su parte el Polo Democrático anunció su voto negativo a la reforma debido a que se “mantienen los privilegios tributarios para las multinacionales del petróleo, la minería y el sistema financiero. No restablece el gravamen de las remesas de utilidades y por esta vía se continúa con el saqueo del trabajo y la riqueza nacionales”, indicó su Comité Ejecutivo.

Así mismo, la Unión Patriótica en cabeza de su presidenta Aída Avella reiteró “que la reforma está destinada a que los ciudadanos de a pie financien el déficit fiscal pero el gobierno es incapaz de buscar la plata donde está: las notarías, las curadurías y las multinacionales que están viendo en Colombia el mejor país para llevarse la riqueza sin pagar nada”. Y agregó que el gobierno les cobrará a los peluqueros lo que le da miedo cobrarle a los petroleros.

Doble moral

Los demás partidos, incluidos el Centro Democrático, han advertido que deben estudiar las reformas. Sin embargo, la oposición de derecha que lidera Álvaro Uribe Vélez, no tiene la autoridad moral para oponerse a una reforma tributaria que es similar a las que se presentaron en su gobierno. De hecho quien extendió el IVA a la canasta familiar del 8% al 16% fue el expresidente Uribe. Incluso su política de protección a las multinacionales que hoy pregona el gobierno nacional es la réplica de la política de seguridad inversionista que se vivió a lo largo del periodo del exmandatario.

Así las cosas se espera que la reforma quede en firme a finales de noviembre e inicie su ejecución el primero de enero de 2017.

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