Pesca, Boyacá. El espejo de agua que se quiebra…

Por: Hernán Camacho

El pasado 6 de noviembre en la población de Pesca, Boyacá, se llevó a cabo la audiencia pública contra la exploración y explotación de petróleo en las montañas aledañas al Lago de Tota. La cita tenía como objetivo identificar los daños ambientales que padecerá el territorio en caso que la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, ANLA, también invitada a la audiencia, le otorgue la licencia de explotación petrolera a la multinacional francesa Maurel & Prom, la cual ya tiene adjudicada una parte de la cordillera oriental para ese fin.

Lago de Tota.

Lago de Tota.

Campesinos, indígenas, jóvenes y población en general oriunda del municipio de Pesca, se dieron cita en la plaza central para oponerse a la explotación de su territorio y dejar en claro que por encima de su voluntad, el Gobierno no puede actuar. “El agua es lo más preciado para la naturaleza, la vida humana y el territorio”, señalaron los pobladores.

El profesor de la Universidad Industrial de Santander, Oscar Vanegas, asistió a la reunión y tuvo la oportunidad de exponer el daño ambiental que producirá la explotación en la Cordillera Oriental: “La afectación llegará a los casi tres mil metros de altura y tendrá consecuencias en los páramos y las especies nativas que allí habitan. Es una cordillera sedimentaria, activa tectónicamente, es decir crece de 1 a 4 centímetros por año por lo que sufre de hidrodinamismo”.

“Hay que detener el daño ambiental causado, desde hace cuatro años por parte de Maurel & Prom. Los campesinos se quejan de que sus viviendas estén destruidas por la exploración sísmica, las fuentes de agua se están secando, los sellos que mantienen el nivel freático de la montaña se están rompiendo, es un desastre ambiental sin precedentes para la zona”, señaló la dirigente política de la Unión Patriótica, UP, Aída Avella, quien estuvo en la audiencia.

El Gobernador de Boyacá, el Alcalde de Pesca, las organizaciones no gubernamentales, los defensores de derechos humanos y los colectivos ambientalistas de la Provincia de Sugamuxi, piden a la ANLA suspender la licencia de explotación que tiene la multinacional y detener el proceso de adjudicación que está a punto de resolver. “Los boyacenses vamos a defender el Lago de Tota, la mayor fuente de agua dulce de la región y una belleza natural insuperable. Queremos conservar un espejo de agua de 70 kilómetros cuadrados. Es un crimen querer acabar con el agua en Tota”, concluyó Aída Avella.

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