Gobierno interviene a Electricaribe: ¡Que se vaya Gas Fenosa!

En 20 años de operaciones de la multinacional de capital español Gas Natural Fenosa, la infraestructura eléctrica de la Costa Caribe muestra atraso tecnológico. Las altas tarifas y los cortes del servicio de energía imponen sufrimientos indecibles a los usuarios de siete departamentos.

Aspecto de las numerosas protestas de los usuarios de Electricaribe contra el mal servicio que reciben en siete departamentos de la costa Atlántica.

Aspecto de las numerosas protestas de los usuarios de Electricaribe contra el mal servicio que reciben en siete departamentos de la costa Atlántica.

Alberto Acevedo

La decisión anunciada el pasado 15 de noviembre por el Gobierno nacional de intervenir a la empresa Electricaribe, de propiedad de la multinacional de capital español Gas Natural Fenosa, fue una decisión tardía, pero recibida con esperanza por miles de usuarios de la Costa Caribe colombiana que a lo largo de quince años han venido padeciendo las secuelas de la mala administración, las improvisaciones y abusos de la conocida distribuidora de electricidad y gas.

La paciencia de miles de usuarios de la Costa estaba llegando al límite, y la indignación se venía expresando en la participación cada vez mayor de comunidades enteras en manifestaciones, mítines, bloqueo de vías, vigilias frente a las oficinas de Fenosa, la creación de una asociación de indignados, y otras expresiones de repudio al mal servicio.

Los atropellos contra los usuarios son variados. Un estudio reciente del Centro de Estudios en Economía Sistémica, Ecsim, contratada por el Gobierno a través de Bancoldex, indica que en la Costa Atlántica se pagan las tarifas de energía más altas del mundo. Se presentan irregularidades como que Electricaribe cobra como nueva la infraestructura que utiliza, cuando esta es obsoleta y presenta un atraso tecnológico de más de 20 años.

Gas Fenosa en vez de invertir en la calidad del servicio lo ha desmejorado. Quitó las redes de cobre, que son un buen conductor de energía, y las reemplazó por otras de aluminio de mala calidad. Este hecho fue reconocido posteriormente por el propio presidente de Electricaribe en entrevista con La Silla Vacía.

En realidad fue Corelca, la anterior administradora del recurso energético, la que levantó la actual infraestructura que, por cierto, pagaron los usuarios durante casi veinte años de impuestos. Fenosa no ha hecho después inversiones sustanciales y la red se desmejoró al máximo.

La desmejora incluye el deterioro de la fuerza laboral, que se expresa en la tercerización del personal encargado de labores misionales, en menos cuadrillas de trabajo disponibles para atención a los usuarios, en menos vehículos para reparaciones, un atraso notable después de tres lustros en manos de Electricaribe. A los usuarios, además, se les cobra un impuesto directo del 33 por ciento, cuando Fenosa paga el 20 por ciento.

El chantaje del no pago

Según el DANE, este cobro adicional le representa a la electrificadora unos ingresos adicionales cercanos al billón de pesos al año. Y es que Electricaribe presenta una rentabilidad promedio del 13.9 por ciento, como se aseguró en un debate parlamentario hace unos meses atrás, mientras el promedio de rentabilidad de las electrificadoras en el mundo es del 8 por ciento.

A pesar de este cuadro de operaciones, para nada desventajoso, Electricaribe no ha tenido empacho en asegurar que no cumple sus obligaciones para con los usuarios, por la “cultura del no pago”. Desde Barcelona, la dirección de Gas Natural Fenosa se lamentó de que su operador en Colombia padece “fuertes tensiones de tesorería” porque la legislación nacional la obliga a prestar el servicio de energía y gas a hospitales, colegios, gobernaciones, alcaldías, así estas instituciones no paguen el servicio.

Es decir, para la transnacional, lo ideal es que tuvieran las manos libres para cortar el servicio en actividades esenciales para la población, en una clara actitud de chantaje para imponer tarifas y obligar al usuario a resignarse a las deficiencias.

Pero tampoco la “cultura del no pago” es cierta. Es un embeleco de Electricaribe. El recaudo de la empresa, a 31 de diciembre de 2015, fue del 83.9 por ciento en los sectores residencial, industrial y comercial. Aun en barrios subnormales, crece el recaudo. En 2014 fue del 42.02 por ciento, y en 2015 fue del 75.61 por ciento. Por cierto, en agua y gas, el recaudo fue del 95 por ciento, es decir, no hay como sustentar el cuento de la cultura del no pago.

Deuda social

A pesar del nivel de recaudo, que en todo caso le reporta importantes utilidades a la empresa, esta no responde a sus obligaciones. Los usuarios se quejan de cobros amañados y excesivos, especialmente en los barrios populares. Electricaribe no cumple con cláusulas de contrato de condiciones uniformes, que la obligan a entregar una energía continua y de calidad, de 110 voltios de potencia. En muchos casos el servicio viene de 90 voltios, lo que constituye un fraude y causa daño de los artefactos eléctricos de los usuarios. Sin embargo, entre 2006 y 2010, las tarifas subieron un 12 por ciento por encima de la inflación.

El año pasado, el senador Jorge Enrique Robledo denunció en el Congreso de la República que el Caribe colombiano carga con el 92 por ciento de la subnormalidad eléctrica en el país, que 400 mil familias se encuentran al borde de perder sus propiedades por una deuda social enorme, que por cierto, el presidente Santos, en visita que hizo a la región, se comprometió a cubrir.

Gas Natural Fenosa es una empresa famosa por prácticas de esta naturaleza. Tiene una presencia global en más de 60 países, entre ellos 10 de América Latina. En México, la población de Oaxaca ha denunciado maltratos contra la población, incluso la utilización de bandas paramilitares por parte de Fenosa, porque los habitantes se oponen a la construcción de un parque eólico en sus tierras ancestrales.

Rosa se murió de pobre

Pero si por estas tierras llueve, en España no escampa. En la Península Ibérica, donde tiene su casa matriz, según el diario El País, más de una cuarta parte de los hogares critica las facturas de luz por ser caras y poco claras, y se declaran insatisfechos por el servicio. El 92.6 por ciento de los españoles dice que el servicio de Gas Fenosa es costoso.

La semana pasada, los medios españoles registraron la trágica muerte de una anciana de 81 años, de quien se divulgó solo su nombre, Rosa, quien falleció en la madrugada del 13 de noviembre a causa del incendio provocado por una vela con la que se alumbraba, al caer al colchón donde dormía. Según informó El Mundo, a la mujer, en estado de vulnerabilidad y extrema pobreza, Gas Natural Fenosa le había cortado el servicio de luz eléctrica hacia dos meses, y ella se alumbraba con velas.

En Colombia también hay víctimas fatales de Gas Fenosa. En los últimos cinco años, en la Costa Caribe, casi 100 ciudadanos han muerto electrocutados por las deficiencias en las redes o por el afán de los usuarios de hacer conexiones ilegales ante los excesivos costos del servicio, y para que no les pase lo que a Rosa, en España.

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