Se recrudecen amenazas contra comité ambiental del Tolima

El comité ambiental viene enfrentando a las corporaciones que quieren acabar con el medio ambiente a cambio de hurtarse los metales preciosos, caso concreto de la transnacional Anglogold Ashanti. Entrevista con Augusto Benjumea Chamucero

Augusto Benjumea Chamucero, líder ambientalista amenazado. Foto Nelosi.

Augusto Benjumea Chamucero, líder ambientalista amenazado. Foto Nelosi.

Nelson Lombana Silva

Se recrudecen las amenazas contra miembros del comité ambiental del Tolima, en esta oportunidad fue contra el ambientalista Augusto Benjumea Chamucero. Nuevamente las alarmas se prenden en esta sección del país.

Según el líder ambientalista, el domingo pasado, a las 8:40 de la noche cuando salía de su apartamento fue abordado por un sujeto de aspecto indígena, le anunció amenazante que tenía pleno conocimiento de sus movimientos, es decir: a qué hora salía y entraba al apartamento.

Al intentar reaccionar Benjumea Chamucero se interpusieron dos aparentes deportistas jóvenes de aspecto militar y uno le dijo a dicho sujeto: “Ese no es su objetivo”. Benjumea regresó al apartamento y al mirar a través de la ventana los tres sujetos habían desaparecido como por encanto.

El caso viene siendo denunciado ante la Secretaría municipal de Gobierno y organismos de derechos humanos, dijo Augusto Benjumea Chamucero.

Bien es sabido que el comité ambiental viene enfrentando las multinacionales y transnacionales que quieren acabar con el medio ambiente a cambio de hurtarse los metales preciosos, caso concreto de la transnacional Anglogold Ashanti, transnacional que ha venido siendo denunciada nacional e internacionalmente por su apoyo al paramilitarismo.

De igual manera, es sabido que muchos de sus integrantes han sido amenazados de muerte a través de panfletos fijados en las redes sociales. Incluso, explica Benjumea Chamucero, en el municipio de Cajamarca (Tolima), se han producido una serie de muertes “raras”, las cuales no han sido esclarecidas hasta ahora.

La página web www.pacocol.org habló en exclusiva con el ambientalista sobre el tema y esto nos dijo:

—¿Qué fue lo que le pasó este domingo, exactamente?

—De tiempo atrás, algunos miembros del comité ambiental hemos venido recibiendo todo tipo de amenazas, amenazas muchas veces disfrazadas de improperios, dando la sensación de que no son amenazas dirigidas específicamente por la acción de un movimiento de resistencia ciudadana no violenta llamada comité ambiental, el cual está en defensa de la vida.

Yo vivo en el barrio La Pola y el domingo pasado, a las 8:40 de la noche más o menos, alguien me estaba esperando en actitud amenazante. Dijo que sabía perfectamente mis entradas y salidas del apartamento, a qué horas exactamente.

En ese preciso instante en que me agraviaba ese sujeto, yo asumí una postura dominante porque yo estaba en la parte alta de la escalera que da acceso a mi apartamento. Pude pegarle siquiera un empujón. En ese instante, dos personas que supuestamente estaban trotando, relativamente jóvenes, en parque Centenario, se acercaron y nos separaron. Dijo uno de ellos: “No, no, un momentico hermano, que él no es objetivo suyo”.

Realmente no alcanza uno a entender de quién es realmente objetivo. Hago esta denuncia ante usted como periodista, porque sé además que usted también ha sido amenazado desde tiempos atrás. Ha sentido el rigor de las amenazas, sobre todo amenazas veladas. En este caso, fueron directas.

—Físicamente, ¿cómo era este sujeto?

—El señor tenía un aspecto como de los heroicos campesinos del sur del Tolima, tenía un aspecto más bien indígena. Estaba con un poncho, tenía sujeto de la mano un perro de alta peligrosidad sin bozal y también tenía una cachucha. Era bajito y robusto. Peyorativamente podría decir que era una persona de aspecto “aindiado”.

No sé por qué sabía mi apellido. No me llamó por el nombre, me llamó por el apellido y simplemente me hizo ese comentario y coincidencialmente, en el momento que yo iba a reaccionar, aparecieron esas dos personas jóvenes que supuestamente estaban trotando en el parque Centenario, nos separaron e hicieron este comentario: “No, no, un momentico hermano, no se meta con él que ese no es objetivo suyo”.

Entonces, cuando yo ya me subí a mi apartamento a hacer alguna acción, yo simplemente observé por la ventana que no estaban ninguno de los tres. Esto produce un poquito de preocupación.

—Pero, ¿cómo se generó el insulto o amenaza de ese sujeto contra usted?

—Simplemente me conminó y me dijo: “Sé a qué horas entra y a qué hora sale de su apartamento”. Lo extraño de este señor es que alguien se me acercó y me dijo: “Mire, ese tipo es de nombre tal y este es el número del celular Augusto, por si va a tener algún problema hacia adelante”.

Entonces, yo estoy buscando algún tipo de acción legal contra este individuo, le estoy haciendo un seguimiento con quién es que trabaja o a qué exactamente se dedica.

—¿Qué acciones va a emprender usted para denunciar esta nueva amenaza contra usted y contra el comité ambiental del Tolima?

—Tenemos que ser muy prudentes en todos estos sucesos. Es cierto que a nosotros por X o Y razón nos toca vivir en sitios poco estratégicos, por nuestras condiciones, simplemente nos toca vivir en sitios relativamente muy expuestos. He acudido a la Secretaría municipal de Gobierno y a un grupo de amigos que trabajan con derechos humanos, que de tiempo atrás nos han colaborado cuando arrecian este tipo de amenazas.

—¿Esta amenaza podría ser fruto del trabajo que usted viene desarrollando en la defensa del medio ambiente en el Tolima?

—La verdad es que fuera del trabajo cotidiano que ejerzo normalmente como comerciante, nosotros en la resistencia ciudadana no violenta llamada comité ambiental, por supuesto que podemos creer que de allí nacen algunas amenazas que de tiempo atrás se vienen presentando, indudablemente.

Esto no son cosas nuevas. Seguramente por nuestra actividad ambiental que nosotros venimos desarrollando nos resultamos convirtiendo nuevamente en otro objetivo. Ya hay una acción concreta de público conocimiento con uno de los actores de la guerra y se llegaron a unos acuerdos. Con el otro actor de la guerra también está entrando en conversaciones el alto gobierno y por supuesto que quedaríamos expuestos los ambientalistas como grupo resistente ante la acción depredadora del extractivismo.

—Varios miembros del comité ambiental del Tolima han sido amenazados en varias oportunidades…

—Más que amenazas de tiempo atrás, se han sucedido muertes “extrañas”, sobre todo en nuestro emblemático municipio de Cajamarca. Indudablemente que son cosas que se han venido quedando de esa manera.

Las acciones legales sobre amenazas no han prosperado, simplemente uno queda sujeto a que un simple chaleco blindado puede ser el máximo de protección que uno recibe o de pronto la asignación de una unidad de protección por parte de alguno de los organismo del Estado que quiera prestar este tipo de ayudas.

—No es suficiente…

—Seguramente las acciones personales también nos obligan a asumir algunas contingencias, no andar por sitios muy frecuentados, más que todo le sugiere que no salga a altas horas de la noche solo, en fin. Son mínimos de seguridad por parte del Estado.

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